Iglesia Reformada Redención por su Gracia

Iglesia Reformada Redención por su Gracia En ésta página encontrarás algunas de las experiencias que se vive en nuestro ministerio.............

2Timoteo 3:12-17 Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución;
mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados. Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido;
y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salva

ción por la fe que es en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia,
a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.

En la abundancia todos alaban.  En el desierto solo alaban los que han visto de verdad quién es Dios.Cuando la mesa está...
26/05/2026

En la abundancia todos alaban.
En el desierto solo alaban los que han visto de verdad quién es Dios.

Cuando la mesa está llena, el trabajo va bien y la salud responde, decir “Dios es bueno” no te cuesta nada.
Tu fe se apoya en lo que ves, en lo que tocas, en lo que funciona.
Pero esa no es la fe que te sostiene cuando el suelo se abre bajo tus pies. Esa es comodidad con banda sonora de adoración.

El desierto es donde Dios te arranca las muletas.
Ahí no hay pan del día anterior. No hay agua del pozo de ayer.
Ahí aprendes que si Dios no da hoy, no comes hoy.
Y es precisamente ahí donde tu fe deja de ser teoría y se vuelve hueso, sangre y grito.

En el desierto Dios no te prueba para destruirte.
Te prueba para liberarte de todo lo que creías que era Dios pero no lo era.
Te quita el ruido para que escuches su voz.
Te quita el respaldo humano para que descubras que Su brazo no se ha acortado.
Te deja solo para que entiendas que nunca estuviste solo.

Moisés no conoció a Dios en el palacio de Egipto.
Lo conoció en 40 años de silencio, cuidando ovejas que no eran suyas.
David no fue forjado en el palacio de Saúl.
Fue forjado huyendo en cuevas, cantándole a un Dios que parecía tardar.
Jesús no enfrentó la tentación en el templo lleno.
La enfrentó 40 días sin pan, sin aplausos, sin atajos.

El desierto transforma porque te obliga a elegir:
¿Amo a Dios por lo que me da, o lo amo porque Él es Dios?
¿Mi fe depende de mis circunstancias, o de su carácter inmutable?

En la abundancia puedes vivir de recuerdos de lo que Dios hizo.
En el desierto tienes que vivir de la promesa de lo que hará mañana.
Y ahí nace una fe que no se quiebra cuando llega la noche.
Una fe que ha probado que Dios es suficiente cuando nada más lo es.

No maldigas el desierto.
Es el lugar donde Dios te está haciendo indestructible por dentro.
Porque cuando salgas de ahí, no saldrás igual.
Saldrás con una fe que no necesita ver para creer.
Una fe que dice: “Aunque me mate, en Él confiaré”.

Confía en la abundancia.
Pero es en el desierto donde te conviertes en alguien en quien Dios puede confiar.

24/05/2026

TRAICIÓN vs FIDELIDAD
Marcos 14:10-21

24/05/2026
Llegar temprano a la iglesia no es solo cuestión de horario, es cuestión de honra. Muchas veces llegamos puntuales a lo ...
24/05/2026

Llegar temprano a la iglesia no es solo cuestión de horario, es cuestión de honra. Muchas veces llegamos puntuales a lo que consideramos importante: trabajo, citas, eventos… pero cuando se trata de reunirnos para adorar a Dios, creemos que unos minutos no hacen diferencia. Sin embargo, cada minuto que perdemos puede ser un momento de oración, adoración o una palabra que Dios quería hablar a nuestro corazón.

El que llega temprano demuestra hambre de Dios, respeto por la congregación y amor por la presencia del Señor. No vengamos a la iglesia “a ver qué alcanzamos”; vengamos preparados para darle a Dios lo mejor, no las sobras de nuestro tiempo.

La discusión sobre el pastorado femenino no debe abordarse desde emociones, cultura, experiencias personales o presiones...
22/05/2026

La discusión sobre el pastorado femenino no debe abordarse desde emociones, cultura, experiencias personales o presiones sociales, sino desde la autoridad absoluta de la Palabra de Dios. Hoy muchas iglesias han reemplazado la suficiencia de la Escritura por el sentimentalismo moderno. Se acusa de “machismo” a cualquiera que sostenga el diseño bíblico, pero el verdadero problema no es cultural: es un problema de sometimiento a la autoridad de Dios.

La pregunta no es: “¿Puede una mujer predicar bien?”, “¿Tiene dones?”, o “¿Ha sido usada por Dios?”. La pregunta correcta es: ¿Qué estableció Dios en Su Palabra para el gobierno de Su iglesia?
El apóstol Pablo escribió claramente:

📖 La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción. Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio. Porque Adán fue formado primero, después Eva; y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión.
1 Timoteo 2:11-14

Este texto es profundamente ofensivo para el corazón rebelde del hombre moderno porque destruye la idea contemporánea de igualdad de funciones. Pablo no fundamenta su argumento en la cultura de Éfeso, ni en problemas temporales, sino en el orden de la creación (“Adán fue formado primero”) y en la caída (“Eva fue engañada”). Es decir: el argumento es teológico, universal y permanente.

Además, cuando Pablo describe los requisitos pastorales en 1 Timoteo 3, dice:

📖 Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar.
1 Timoteo 3:2

La expresión “marido de una sola mujer” no es accidental. El patrón bíblico para el ancianato/pastorado siempre fue masculino. Cristo escogió doce hombres como apóstoles, no porque menospreciara a las mujeres (porque Cristo dignificó a la mujer como nadie más en la historia) sino porque Él mismo estableció roles distintos dentro de Su diseño perfecto.

La Biblia jamás enseña inferioridad espiritual de la mujer. De hecho:

📖 Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.
Gálatas 3:28

Este versículo habla de igualdad en salvación, valor y herencia espiritual delante de Dios, no de igualdad de funciones o autoridades dentro de la iglesia. Así como el Hijo se somete al Padre sin ser inferior, también Dios estableció diferentes roles sin implicar menor valor.

El problema actual es que muchas iglesias quieren adaptar la Escritura al feminismo moderno en lugar de someter el feminismo a la Escritura. Se rechaza el diseño bíblico porque el corazón humano odia la autoridad de Dios. El mundo dice: “Si una mujer tiene capacidad, debe pastorear”. Pero Dios nunca estableció el pastorado basado únicamente en capacidad, sino en llamamiento y orden divino.

Esto no significa que las mujeres no puedan enseñar. La Biblia muestra mujeres enseñando a otras mujeres y a niños. Tito 2:3-5 ordena que las ancianas enseñen a las más jóvenes. Priscila, junto a su esposo Aquila, ayudó a instruir a Apolos (Hechos 18:26). Las mujeres tienen un papel glorioso, indispensable y poderoso en el Reino de Dios. Pero una cosa es enseñar bíblicamente dentro del diseño divino y otra muy distinta es ocupar la autoridad pastoral sobre la congregación.

Rechazar esto no es un “tema secundario”. Cuando la iglesia altera el diseño de Dios, inevitablemente termina alterando otras doctrinas. La rebelión doctrinal nunca se detiene en un solo punto. Una iglesia que pierde el temor de modificar el orden bíblico terminará reinterpretando también el pecado, el matrimonio, la santidad y el evangelio mismo.

La raíz del problema es más profunda: muchos creyentes dicen amar la Palabra, pero solo mientras la Palabra no confronte sus ideologías. Sin embargo, el verdadero discípulo no adapta la Biblia a sus emociones; adapta su vida a la Biblia.
Jesús dijo:

📖 Si me amáis, guardad mis mandamientos.
Juan 14:15

Y también:

📖 ¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?
Lucas 6:46

No basta emocionarse con Cristo; hay que someterse a Él. La iglesia no tiene autoridad para reinventar el diseño de Dios. Cristo es la cabeza de la iglesia, no la cultura moderna.

Hoy muchos necesitan arrepentirse, no solo por rechazar esta doctrina, sino por haber convertido sus sentimientos en autoridad por encima de la Escritura. Porque cada vez que el hombre dice: “Yo pienso diferente a Dios”, está levantando un ídolo: su propia opinión.

Muchas relaciones no se destruyen por falta de amor, sino por exceso de orgullo.El orgullo hace que una pequeña diferenc...
20/05/2026

Muchas relaciones no se destruyen por falta de amor, sino por exceso de orgullo.
El orgullo hace que una pequeña diferencia se convierta en una gran pelea. Hace que levantemos la voz, que queramos tener siempre la razón y que defendamos nuestro ego aunque perdamos a las personas que amamos.

Cuántas amistades se enfrían, cuántas familias se separan y cuántos hermanos dejan de hablarse simplemente porque nadie quiso dar el primer paso para pedir perdón. El orgullo susurra al corazón:
“Que venga él.”
“Yo no tuve toda la culpa.”
“Si me quisiera, me buscaría.”
Y mientras el orgullo habla, el tiempo pasa, las heridas crecen y las bendiciones se pierden.

Lo más triste es que muchas veces sufrimos más por sostener el orgullo que por haber sido heridos. Hay personas que extrañan a alguien, que desean restaurar una relación, que quisieran abrazar otra vez… pero el orgullo las mantiene encarceladas.

El orgullo no solamente impide pedir perdón; también impide perdonar. Y una persona que no perdona termina cargando una cadena invisible en el corazón. Vive recordando la ofensa, alimentando el resentimiento y perdiéndose la paz que Dios quiere darle.

Por eso Cristo nos enseñó humildad. Él, teniendo toda la razón, muchas veces guardó silencio. Él, siendo santo, perdonó a pecadores. Él nos mostró que el amor vale más que el ego.

A veces, una sola palabra humilde puede salvar años de relación: “Perdóname.”
“Me equivoqué.”
“No quiero perderte.”
“Hablemos.”

El orgullo separa, pero la humildad restaura.

Y qué triste será llegar un día delante de Dios y darse cuenta de cuántos momentos, abrazos, amistades, reconciliaciones y bendiciones se perdieron solamente porque el corazón fue demasiado orgulloso para humillarse.

Reflexión final

No permitas que el orgullo te robe personas valiosas.
A veces, ganar una discusión puede significar perder una relación.
La humildad quizá humille por un momento, pero el orgullo puede destruir toda una vida.

CUANDO EL ORGULLO IMPIDE RECONOCER EL ERRORHay algo dentro del ser humano que a veces es más duro que la piedra. No es l...
20/05/2026

CUANDO EL ORGULLO IMPIDE RECONOCER EL ERROR

Hay algo dentro del ser humano que a veces es más duro que la piedra. No es la falta de inteligencia, no es la falta de oportunidades, ni siquiera la falta de consejo. Es el orgullo. Ese orgullo silencioso que se levanta dentro del corazón y le susurra al alma: "no admitas nada… no reconozcas nada… no te humilles."

Por causa de ese orgullo muchas vidas se estancan, muchos hogares se rompen y muchas personas se alejan del camino de Dios. No porque no haya advertencias, no porque no haya oportunidades para cambiar, sino porque hay corazones que prefieren sostener una mentira antes que reconocer un error.

El orgullo es una fuerza peligrosa porque trabaja en silencio. No siempre se presenta como arrogancia abierta. A veces se esconde en frases como "yo estoy bien", "no es para tanto", "yo sé lo que hago", "nadie tiene que decirme nada". Pero detrás de esas palabras hay un corazón que se niega a mirar la verdad.

La Escritura habla con mucha claridad sobre esto. No presenta el orgullo como un simple defecto de carácter; lo presenta como un camino que termina en caída. La Biblia declara:

"Antes del quebrantamiento es la soberbia,
y antes de la caída la altivez de espíritu."
(Proverbios 16:18)

No dice tal vez habrá caída. Dice que la soberbia camina delante de ella. Es como una señal en el camino que advierte lo que viene más adelante.

Uno de los ejemplos más claros en la Biblia es la historia del rey Saúl. Saúl fue escogido por Dios para gobernar Israel. No empezó como un hombre arrogante. Al principio era humilde, incluso tímido. Pero con el tiempo su corazón comenzó a cambiar. La posición, el poder y la opinión de la gente empezaron a pesar más que la obediencia a Dios.

Hubo un momento en que Dios le dio una instrucción clara a través del profeta Samuel. No era una sugerencia, era una orden. Pero Saúl decidió hacer las cosas a su manera. Guardó lo que no debía guardar y permitió lo que no debía permitir.

Cuando Samuel llegó y le preguntó qué había hecho, Saúl no respondió con arrepentimiento. Respondió con justificaciones.

Primero trató de aparentar obediencia. Luego empezó a culpar al pueblo. Después intentó minimizar lo que había pasado.

El problema no era solo el error. El problema era que su orgullo le impedía reconocerlo.

Entonces Samuel pronunció una de las frases más fuertes que se encuentran en la Escritura:

"¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas,
como en que se obedezca a las palabras de Jehová?
Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios."
(1 Samuel 15:22)

Dios no estaba buscando una excusa elegante. Dios estaba esperando un corazón quebrantado.

Pero el orgullo de Saúl ya había tomado el control de su interior. Y cuando el orgullo gobierna el corazón, la persona empieza a defender lo indefendible. Empieza a justificar lo que sabe que está mal. Empieza a proteger su imagen en lugar de cuidar su alma.

Ese es el gran engaño del orgullo: hace que la persona luche más por tener razón que por estar en paz con Dios.

Muchos problemas en la vida no se prolongan por falta de solución, sino por falta de humildad. Un matrimonio podría sanar si alguien dijera "me equivoqué". Una amistad podría restaurarse si alguien dijera "perdóname". Una vida espiritual podría levantarse si alguien dijera "Señor, he fallado".

Pero el orgullo levanta una barrera invisible que impide pronunciar esas palabras.

El orgullo le teme a la humillación, pero no entiende algo: reconocer el error no destruye al ser humano, lo libera.

David también cometió un pecado grave. La diferencia es que cuando el profeta Natán lo confrontó, David no levantó excusas ni buscó culpables. No dijo "no es cierto". No dijo "otros también lo hacen".

David dijo algo que cambió el rumbo de su historia:

"Pequé contra Jehová."
(2 Samuel 12:13)

Esas pocas palabras revelan un corazón que todavía podía doblarse delante de Dios.

El orgullo endurece, pero la humildad abre puertas para la restauración. Cuando una persona reconoce su error delante de Dios, algo profundo ocurre en el espíritu. El corazón deja de esconderse y empieza a sanar.

El orgullo siempre busca defender la apariencia. La humildad busca restaurar la verdad.

Dios no está buscando personas perfectas. Si así fuera, nadie podría acercarse a Él. Lo que Dios busca son corazones que todavía sepan reconocer cuando se han equivocado.

El problema más grave no es cometer un error. El problema más grave es cuando el orgullo convierte ese error en un muro que impide volver a Dios.

Porque mientras el orgullo dice "yo no necesito cambiar", la gracia de Dios sigue esperando a un corazón que se atreva a decir con sinceridad:

"Señor… me equivoqué."

17/05/2026

ADORACIÓN INCOMPRENDIDA
Marcos 14:1-9

17/05/2026

CULTO DE ADORACIÓN

CUANDO LOS PASTORES SE SIENTEN SOLOSLa carga silenciosa que muchos pastores llevanMuchas personas ven el púlpito…pero po...
15/05/2026

CUANDO LOS PASTORES SE SIENTEN SOLOS
La carga silenciosa que muchos pastores llevan

Muchas personas ven el púlpito…
pero pocos ven la presión que hay detrás.

Detrás de cada sermón hay una mente cansada.
Detrás de cada sonrisa, muchas veces hay una batalla que nadie escucha.
Detrás de cada pastor fuerte hay un alma humana que también necesita fortaleza de Dios.

Muchos pastores llevan en silencio cargas que no pueden compartir abiertamente.

Oran por familias quebrantadas mientras sus propios corazones están cansados.
Animan a personas heridas mientras ellos mismos luchan en secreto contra el desánimo.
Dirigen la adoración mientras combaten el agotamiento.
Atienden llamadas hasta tarde en la noche, aconsejan a miembros con dificultades, resuelven conflictos en la iglesia, preparan mensajes, visitan a los enfermos, lideran ministerios y cargan responsabilidades que rara vez terminan.

Y con el tiempo, algunos pastores comienzan a sentir lo que sintió Elías:

“Solo yo he quedado.”
— 1 Reyes 19:10

Elías no era un hombre débil.
Era un poderoso profeta que hizo descender fuego del cielo.
Sin embargo, después de una gran victoria vino una profunda soledad.

Esta es la realidad escondida de muchos pastores hoy.

A veces los pastores se sienten:

abandonados,
sin apoyo,
emocionalmente agotados,
espiritualmente cansados,
olvidados, excepto cuando alguien necesita algo.

Algunos pastores se paran frente a multitudes cada domingo…
pero se sienten solos cada lunes.

Y la parte peligrosa es esta:
Muchos pastores continúan ministrando mientras sangran en silencio por dentro.

Pero Dios corrigió la perspectiva de Elías.

Dios le dijo:

“Y yo haré que queden en Israel siete mil…”
— 1 Reyes 19:18

Elías pensaba que estaba llevando la obra de Dios solo.
Pero el Cielo le recordó:

“No eres el único.”

Qué palabra tan poderosa para los pastores hoy.

Pastor, quizás sientas que nadie te ve…
pero Dios ve cada sacrificio escondido.

Él ve:

las lágrimas después del ministerio,
las oraciones privadas,
las luchas financieras,
las noches sin dormir,
el peso emocional,
las batallas que nunca le cuentas a nadie.

Y así como Dios preservó a 7,000 personas fieles en el tiempo de Elías, Dios todavía tiene personas preparadas para apoyar a Sus pastores hoy.

La Iglesia debe recordar esto:

Los pastores no son máquinas.
No son superhéroes.
Son pastores con corazones humanos.

A veces el pastor que anima a todos los demás es quien más necesita ánimo.

A veces el predicador más fuerte en público está peleando la batalla más dura en privado.

Por eso los pastores necesitan:

oración,
apoyo,
amistades de confianza,
descanso,
ánimo,
y personas dispuestas a ayudar a llevar la carga del ministerio.

Incluso Jesús les dijo a Sus discípulos:

“Venid vosotros aparte a un lugar desierto, y descansad un poco.”
— Marcos 6:31

Dios nunca tuvo la intención de que los pastores llevaran el ministerio solos.

A todo pastor cansado que lea esto:

Tu trabajo no pasa desapercibido.
Tus lágrimas no son en vano.
Tu sacrificio tiene valor delante del Cielo.

Y aun cuando te sientas solo en la cueva como Elías…
Dios todavía tiene “7,000” que aún no puedes ver.

No estás abandonado.
No estás olvidado.
Y tu asignación todavía no ha terminado.

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