06/04/2026
El Comité Organizador de la Procesión del Silencio del Templo del Carmen, en su LXIII edición, eleva hoy un profundo y sincero agradecimiento a Dios Nuestro Señor, por permitirnos vivir una vez más esta manifestación de fe que ha tocado los corazones de nuestra ciudad.
Con gran gozo y espíritu de unidad, esta edición reunió a 17 cofradías y con un registro de 1,607 cofrades inscritos, 17 acólitos, 3 sacerdotes y 2 frailes OCD quienes, con recogimiento, compromiso y amor, dieron testimonio vivo del misterio de la Pasión de Cristo en nuestras calles. Cada paso, cada silencio y cada oración fueron expresión de una fe que permanece firme y viva.
Agradecemos la intercesión de María Santísima de la Soledad, quien nos acompaña con su mirada maternal, sosteniendo nuestras intenciones y guiándonos en este caminar de fe.
Que Ella continúe cubriendo con su manto a cada uno de los cofrades y a sus familias.
Reconocemos con gratitud el invaluable apoyo de las autoridades civiles, quienes con disposición y compromiso hicieron posible el orden y la seguridad de esta sagrada procesión.
Asimismo, expresamos un agradecimiento muy especial a todo el equipo de staff, cuya entrega silenciosa, disciplina y servicio generoso fueron fundamentales para la adecuada organización y desarrollo de esta edición. Su trabajo, muchas veces discreto pero siempre constante, hizo posible que cada momento se viviera con orden, respeto y profunda solemnidad.
De igual manera, agradecemos profundamente a los medios de comunicación, fotógrafos y a todos aquellos que, a través de su lente y su labor informativa, contribuyeron a difundir y preservar este acto de fe. Gracias por captar no solo imágenes, sino el espíritu mismo de nuestra tradición, llevando este mensaje de devoción más allá de nuestras calles.
De manera muy especial, expresamos nuestro más profundo agradecimiento a los Frailes Carmelitas Descalzos del Templo del Carmen de Celaya, por su incansable labor evangelizadora, por su acompañamiento espiritual y por ser el corazón que da vida a esta tradición que trasciende generaciones. Su entrega y guía han sido fundamentales para que esta Procesión del Silencio continúe siendo un verdadero acto de fe y encuentro con Dios.
Que el silencio vivido en nuestras calles siga resonando en nuestros corazones como un llamado a la conversión, a la fe y al amor.
En silencio, caminamos en caridad.