05/08/2024
Al comenzar este primer Domingo de agosto, nos embarcamos en una nueva etapa de nuestra misión pastoral, una etapa que llamamos con amor y esperanza, La Propaganda (pesca). Inspirados por el llamado de nuestro Señor Jesucristo, quien nos invita a ser "pescadores de hombres", nos unimos con un propósito común: llevar la luz de la fe a cada rincón de nuestra comunidad.
En este camino, recordemos siempre que no estamos solos. Dios, nuestro Padre celestial, nos guía y nos fortalece en cada paso que damos. Nos ha dotado con su Espíritu Santo, que nos llena de sabiduría, amor y valentía. No temamos, porque el Señor está con nosotros.
"Confía en el Señor de todo corazón y no te apoyes en tu propia inteligencia. Reconócelo en todos tus caminos, y Él allanará tus sendas." (Proverbios 3:5-6)
Confiemos plenamente en Su divina providencia. Cada encuentro, cada palabra que compartimos, cada gesto de amor y compasión, son semillas plantadas en el corazón de las personas. Es Dios quien hace crecer estas semillas, transformando vidas y trayendo corazones a Su amoroso abrazo.
Nuestra tarea es sembrar con fe y esperanza, sin desanimarnos ante las dificultades. La misión que tenemos es grande, pero más grande es el amor de Dios que nos sostiene. Recuerden las palabras de San Pablo: "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece." (Filipenses 4:13)
Así que, en este inicio de pesca, llenemos nuestros corazones de entusiasmo y determinación. Salgamos con alegría, sabiendo que cada paso que damos en nombre del Señor es un paso hacia un mundo más lleno de Su amor y Su gracia. Que nuestra fe sea nuestra brújula y que nuestra confianza en Dios sea nuestra fortaleza.
¡Adelante, pescadores de almas! Con la mirada fija en Cristo, avancemos unidos y llenos de fe, llevando Su mensaje de esperanza y salvación a todos los rincones. Que el Señor bendiga cada uno de nuestros esfuerzos y nos conceda una abundante cosecha espiritual.
En Cristo, nuestro Señor, Vayamos a Ser Luz y Sal del mundo.