Rectoría de Santo Cristo Celaya, Gto.

Rectoría de Santo Cristo Celaya, Gto. Templo ubicado en:
Manuel Doblado Esq. Francisco Juárez
Barrio de Santo Cristo. Celaya, Guanajuato.

Hoy celebramos a San José de Calasanz, pionero de la educación popular y gratuita. Que su entrega nos inspire a educar/a...
25/08/2026

Hoy celebramos a San José de Calasanz, pionero de la educación popular y gratuita. Que su entrega nos inspire a educar/acompañar con el corazón y a ver en cada niño el futuro del mundo. Hoy en nuestra Rectoría, ante su reliquia, nos encomendamos. 🎒✨

Felicitamos también a nuestros hermanos de la Orden de la Madre de Dios de las Escuelas Pías (Escolapios), a la que pertenece nuestro apreciado P. Carlos Alberto Martínez y cuya comunidad está inserta dentro de nuestro Decanato de San Miguel, en la fiesta de su santo fundador. Dios los bendiga con santas y tantas vocaciones.


25/08/2026
25/08/2026

🇪🇸🌷🇮🇹 SAN JOSÉ DE CALASANZ, presbítero.
25 de agosto.

José era el menor de los cinco hijos de Pedro Calasanz y María Gastón. Nació en 1556, en el castillo de su padre, cerca de Peralta de la Sal, en Aragón. Estudió humanidades en Estadilla, donde sus compañeros se burlaban continuamente de su virtud y de su fidelidad en el cumplimiento de sus deberes religiosos. Su padre deseaba que fuese militar; pero José tenía otros planes y logró persuadirle de que le dejase ir a estudiar en la Universidad de Lérida, donde se doctoró en leyes antes de trasladarse a Valencia. Se cuenta que salió de ahí para huír de una joven pariente suya, que le sometió a una tentación semejante a la que muchos siglos antes había sufrido otro José en la corte del faraón. En la Universidad de Alcalá prosiguió sus estudios de teología y, en 1583, fue ordenado sacerdote, a los veintiocho años de edad. Pronto se extendió la fama de la sabiduría y bondad del P. José; más tarde, el obispo de Urgel le nombró vicario general de la provincia de Trempe. Tuvo ahí mucho éxito que aumentó cuando fue enviado a la región de la diócesis más próxima a los Pirineos, es decir, a Andorra, de la que el obispo de Urgel era a la vez «Pastor y Soberano», un título que conserva hasta la actualidad. Esa región solitaria e inaccesible se hallaba en un estado lamentable de decadencia moral y religiosa. San José visitó hasta el último rincón, tratando de renovar en el clero el sentido de sus responsabilidades y obligaciones. Después volvió a Trempe, donde estuvo hasta que fue nombrado vicario general de toda la diócesis. Pero desde tiempo atrás, José se sentía llamado a una tarea muy diferente. Así pues, resolvió renunciar a su oficio y beneficios, repartió su patrimonio entre sus hermanas y los pobres (guardando para sí lo necesario) y dotó varias instituciones de caridad. En 1592, salió de España con rumbo a Roma.

En la Ciudad Eterna encontró a un antiguo amigo de Alcalá, Ascanio Colonna, que era ya cardenal. El santo estuvo cinco años bajo la protección de los Colonna. Durante la peste de 1595, se distinguió por su generosidad y valor, porfiando con su amigo San Camilo de Lelis por ver quién de los dos se entregaba más ardientemente al cuidado de los enfermos y moribundos. Sin embargo, José no perdía de vista el proyecto que le había movido a ir a Roma, a saber: el problema de la instrucción de los niños huérfanos y abandonados, que tan urgentemente necesitaban que alguien se ocupase de ellos. Para entonces, el santo ya se había hecho miembro de la cofradía de la Doctrina Cristiana, que tenía por finalidad instruir a los niños y a los adultos los domingos y días de fiesta. En esa forma, el P. José pudo ver con sus propios ojos la miseria e ignorancia en que vivían los niños. Pronto se convenció de que no bastaba con ofrecer un poco de instrucción una vez por semana y de que hacía falta establecer escuelas gratuitas. Empezó, pues, por persuadir a los directores de las escuelas parroquiales de que admitiesen gratuitamente a algunos alumnos pobres, pero resultaba imposible resolver el problema, sin elevar los salarios de los profesores, y el Senado Romano se negó a proporcionar fondos para ello. El santo acudió a los jesuitas y a los dominicos, pero los miembros de ambas órdenes estaban ya tan cargados de trabajo, que no podían soñar en ampliar aún más sus actividades. El P. José llegó a la conclusión de que Dios quería que él se ocupase personalmente del problema y tratase de resolverlo solo. El párroco de Santa Dorotea, Antonio Brendani, puso a disposición del santo dos habitaciones y sus propios servicios; otros dos sacerdotes se ofrecieron a colaborar en la empresa y, en noviembre de 1597, se inauguró una escuela gratuita.

Al cabo de una semana, había ya cien alumnos y el número creció rápidamente. El fundador hubo de comprometerse a pagar profesores escogidos entre los clérigos que carecían de beneficio. En 1599, San José consiguió una nueva casa para la escuela y obtuvo del cardenal Ascanio Colonna permiso para vivir en ella con los otros profesores. José actuaba como superior de la pequeña comunidad. En los dos años siguientes, el número de alumnos llegó a setecientos y, en 1602, la escuela tuvo que mudarse de nuevo a una casa más espaciosa, contigua a la iglesia de Sant'Andrea della Valle. Un día en que el P. José colgaba una campana en el patio, se cayó de la escalera y se rompió una pierna: a resultas del accidente quedó cojo y sufrió durante el resto de su vida. Clemente VIII hizo un préstamo a la escuela y los personajes de importancia empezaron a enviar a sus hijos a ella, lo cual provocó violentas críticas de parte de los profesores de las escuelas parroquiales y de algunas otras personas. Cuando las acusaciones llegaron a oídos del Pontífice, éste pidió a los cardenales Antoniani y Baronio que visitasen la escuela por sorpresa. Así se hizo y los informes de los prelados fueron tan buenos, que Clemente VIII tomó la escuela bajo su protección. La visita volvió a repetirse en circunstancias semejantes durante el pontificado de Paulo V, quien duplicó la pensión de la escuela. Pero esas dificultades no eran más que el comienzo de las persecuciones de que San José de Calasanz sería objeto durante toda su vida. No obstante, continuó el crecimiento y prosperidad de la obra. En 1611, el santo compró para la escuela un «palazzo» próximo a la iglesia de San Pantaleón. Había ya cerca de mil alumnos, entre los que se contaba cierto número de judíos, a quienes el santo abría las puertas y trataba con suma bondad. Poco a poco se inauguraron otras escuelas; en 1621, la Santa Sede aprobó la nueva congregación religiosa de enseñanza, y san José fue nombrado superior general. Las preocupaciones del superiorato no apartaron al santo de la más estricta observancia ni del cuidado de los menesterosos, de los enfermos y de todos aquellos a quienes podía prestar alguna ayuda. Por entonces, llegó a Roma con su esposa un inglés llamado Tomás Cocket, quien había quedado fuera de la ley en Inglaterra por haber abjurado del protestantismo. El santo le ayudó cuanto pudo, y el Papa, siguiendo su ejemplo, asignó una pensión a los refugiados. La congregación se extendió en los diez años siguientes en Italia y en el Imperio.

En 1630, ingresó en la congregación en Nápoles un sacerdote de unos cuarenta años de edad, llamado Mario Sozzi, quien hizo la profesión a su debido tiempo. Durante varios años, la perversa conducta de dicho sacerdote fue una rémora para sus hermanos. Habiendo conseguido cierta influencia en el Santo Oficio, el P. Sozzi se las ingenió para obtener el puesto de provincial de los Clérigos Regulares de las Escuelas Cristianas en Toscana, con poderes extraordinarios e independencia total del superior general. Su gobierno de la provincia, caprichoso y malévolo, puso en mala situación al P. José ante las autoridades romanas. No contento con ello, el P. Sozzi le denunció al Santo Oficio. El cardenal Cesarini, protector de la congregación, mandó confiscar todas las cartas y papeles del P. Sozzi para reivindicar al santo; pero entre los papeles del P. Sozzi había algunos documentos del Santo Oficio, el cual, incitado por Sozzi, le mandó arrestar y conducir por las calles de Roma como un malhechor. San José compareció ante los asesores, y sólo se salvó de la prisión gracias a la intevención del cardenal Cesarini. Pero el P. Sozzi quedó impune y siguió buscando la manera de apoderarse del gobierno de la congregación, haciendo valer que el santo estaba ya muy anciano y achacoso para gobernar. Finalmente, logró que el P. José fuese suspendido del generalato y que se nombrase un visitador apostólico que le era favorable. El P. Sozzi y el visitador se apoderaron prácticamente del mando y sometieron al fundador al trato más injusto y humillante que se pueda imaginar. El desorden que reinaba en la congregación era tal, que los súbditos leales no conseguían convencer de la verdad a las autoridades eclesiásticas.

A fines de 1643, murió el P. Sozzi y le sucedió en el gobierno el P. Cherubini, quien siguió la misma política. San José soportó esas pruebas con maravillosa paciencia, urgiendo a sus hermanos a obedecer a la autoridad «de facto». En cierta ocasión, llegó hasta ofrecer refugio al P. Cherubini, contra el que se habían rebelado los sacerdotes más jóvenes, indignados por su conducta. La Santa Sede había nombrado desde hacía algún tiempo una comisión de cardenales para estudiar el asunto y, en 1645, restituyó finalmente al santo el puesto de superior general. La noticia llenó de gozo a la mayor parte de los religiosos; pero los descontentos, apoyados por una pariente del Papa, apelaron nuevamente al Pontífice. La suerte les favoreció y, en 1646, un breve de Inocencio X redujo la Congregación de los Clérigos Regulares de las Escuelas Cristianas a la categoría de simple asociación sujeta a los obispos de las respectivas diócesis. Así, a los noventa años de edad, el santo tuvo la pena de ver desmoronarse aparentemente su obra, por autoridad de la Santa Sede, a la que tanto amaba, y de verse humillado a los ojos del mundo. Cuando se enteró de la noticia, murmuró simplemente las palabras de Job: «Dios me lo dio, Dios me lo quitó. ¡Bendito sea!»

El P. Cherubiui fue encargado de la tarea de redactar las nuevas reglas y constituciones. Pero unos cuantos meses después, los auditores de la Rota comprobaron los cargos que se habían hecho contra él de malversación de fondos del Colegio Nazareno, del que era rector. El P. Cherubini salió de Roma en desgracia. Volvió al año siguiente, arrepentido del papel que había desempeñado en la conspiración contra san José y murió en brazos de éste. San José de Calasanz murió pocos meses después, el 25 de agosto de 1648 y fue sepultado en la iglesia de San Pantaleón. Tenía entonces noventa y dos años. A nadie escapa la semejanza de la vida de san José con la de san Alfonso María de Ligorio. Durante los días turbulentos de la historia de la fundación de los redentoristas, san Alfonso solía consolarse leyendo la vida de san José de Calasanz. Este último fue canonizado en 1767, seis años antes de la muerte de Alban Butler, quien sólo le consagró un breve artículo. En él le calificaba de «segundo Job, perpetuo milagro de fortaleza». El cardenal Lambertini, que más tarde fue Papa con el nombre de Benedicto XIV, empleó la misma comparación ante la Sagrada Congregación de Ritos, en 1728. El fracaso de la obra de san José fue sólo aparente. La supresión de la congregación despertó oposición y protestas en varias ciudades; en 1656, se concedió a los Clérigos Regulares de las Escuelas Cristianas la profesión de votos simples y, en 1669, se aprobó de nuevo la congregación. Los hijos de San José de Calasanz (comúnmente llamados escolapios) se hallan actualmente establecidos en varias partes del mundo.

En este regreso a clases, invitamos a todos los niños, niñas, adolescentes y jóvenes a encomendar a Dios el nuevo ciclo ...
24/08/2026

En este regreso a clases, invitamos a todos los niños, niñas, adolescentes y jóvenes a encomendar a Dios el nuevo ciclo escolar y que traigan sus mochilas y útiles escolares para bendecirlos, en la Misa de 10:00 am., del próximo Domingo 30 de agosto.
¡Los esperamos! 🧒👧🎒

24/08/2026

🇪🇸🕊️ CIEN AÑOS DEL DOCTORADO DE SAN JUAN DE LA CRUZ, EL DOCTOR MÍSTICO.

Celebramos hoy, 24 de agosto de 2026, el primer centenario de la proclamación de San Juan de la Cruz como Doctor de la Iglesia Universal, conmemorando el hito histórico de 1926 cuando el Papa Pío XI le otorgó este título litúrgico y magisterial. Esta efeméride se enmarca dentro de un Año Jubilar Sanjuanista doble, ya que coincide también con el III Centenario de su canonización, efectuada por Benedicto XIII en 1726.

Claves de la Conmemoración (1926–2026):

El 24 de agosto de 1926, Pío XI nombró al santo abulense Doctor de la Iglesia debido al impacto de su doctrina mística. La fecha se eligió para coincidir con el aniversario del inicio de la Reforma teresiana.

La Santa Sede declaró un periodo de gracia (del 14 de diciembre de 2025 al 27 de diciembre de 2026), permitiendo ganar la indulgencia plenaria en templos jubilares específicos. Las celebraciones se rigen bajo la frase “La esperanza tanto alcanza cuanto espera”, conectando el misticismo del santo con la actualidad.

24/08/2026

🇮🇱🌿🇦🇿 SAN BARTOLOMÉ, Apóstol.
24 de agosto.
Fiesta.

Celebramos hoy la Fiesta de este gran apóstol de Jesucristo. Como Bartolomé aparece en el listado de apóstoles de los evangelios de Mateo, Marcos y Lucas, así como en los Hechos de los Apóstoles, siempre asociado al apóstol Felipe, lo mismo hace San Juan en su evangelio, pero lo llama Natanael. Con toda probabilidad se llamaba Natanael Bar-Tolomai o sea, Natanael hijo de Tolomeo, al igual que Pedro, antes de llamarse así, se llamaba Simón Bar-Jona (Simón, hijo de Jonás). Etimológicamente Natanael significa “regalo de Dios”.

Nació en Caná de Galilea y en el evangelio de San Juan se narra su entrada en el Colegio Apostólico:”Jesús encontró a Felipe y le dijo: Sígueme. Felipe fue a buscar a su amigo Natanael (Bartolomé) y le dijo: Hemos encontrado a Aquel que anunciaron Moisés y los profetas; es Jesús, hijo de José de Nazareth. Natanael, que era de Caná, próximo a Nazareth le respondió: ¿De Nazareth puede salir algo bueno? Felipe le dijo: Ven y verás. Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: Ahí tienen a un israelita de verdad, en quien no hay engaño. Natanael le preguntó: ¿Desde cuándo me conoces? Le respondió Jesús: Antes de que Felipe te llamara, cuando tú estabas debajo del árbol, yo te vi. Le respondió Natanael: Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel. Jesús le contestó: Por haber dicho que te vi debajo del árbol, ¿crees? Te aseguro que verás a los ángeles del cielo bajar y subir alrededor del Hijo del Hombre” (Io. 1, 41-46).

¿Qué estaría pensando Natanael debajo del árbol? ¿En qué estaría meditando que cuando se lo recordó Jesús, creyó? ¿Estaría pensando en su destino? Jesús lo halagó diciéndole:”He aquí un verdadero israelita” y él siguió a Jesús aunque, como los demás, lo abandonó durante la Pasión. Estaba presente en Pentecostés.

San Eusebio de Cesarea en su “Historia eclesiástica” dice: “Partenio, alrededor del año 200 encontró en la India el Evangelio de Mateo, en arameo, que había dejado Bartolomé a una comunidad cristiana”. San Jerónimo en su obra “De viris ilustribus” dice que “San Partenio fue enviado por Demetrio, obispo de Alejandría y que trajo el evangelio a Alejandría”. Pero hay que tener en cuenta que en aquellos tiempos, por India se podía entender Arabia (Rufino) ó Etiopía (Sócrates). India era todo aquello que estaba lejos. Otras tradiciones dicen que acompañó a San Andrés por los países ribereños del Mar Negro. Y hay una tradición armenia de Moisés de Corena que dice que “primero fue con Tomás a la India, luego marchó a Botra y finalmente estuvo en Armenia donde se encontró con Judas Tadeo”. Existe otra que dice que fue a Egipto y que allí lo reconocieron como un compatriota, descendiente de la familia real de los Tolomeos. Esta opinión se difundió muchísimo durante la EdadMedia.Recordar que Santa Teresa, en su libro “Camino de perfección” dice que Bartolomé “era hijo de rey”. Los sirios dicen que predicó en Siria y el relato de las “Actas de Felipe” dice que “acompañó a Felipe en la evangelización de la ciudad frigia de Hierápolis, que llegó a la Corte de Polimio, al Ponto y a Cilicia”.

Murió mártir. Convertido Polimio, rey del Bósforo, su hermano Astiage, que era pagano, lo martirizó. Según la tradición bizantina fue despellejado vivo y finalmente crucificado y según Rábano Mauro, Adón, Usuardo y otros, fue apaleado y degollado. ¿Dónde? En Albanópolis, la actual Ervantashat, en Armenia.

Sus reliquias fueron llevadas por el obispo Maruta, en el año 410, a Miyafarkun. En el año 507, el emperador Anastasio I las trasladó a Daras, en Mesopotamia. En el año 580 estaban en la isla de Lipari (Sicilia) y, para protegerla de los sarracenos, fueron llevadas en el año 808 a Benevento en la Campania italiana. Finalmente, en el año 983, el emperador Otón III las trasladó a Roma. Desde Roma se repartieron reliquias a Francfort (donde se dice que está su supuesto cráneo), a Canterbury (un brazo) y a otros muchos lugares.

24/08/2026

Los sacramentos confieren, cada uno, una gracia especial, dada bajo ciertas condiciones, lo que nos hace preguntarnos qué pasa con las personas con demencia.

24/08/2026

Esta guía es una ayuda para hacer por tu cuenta el retiro mensual, allí donde te encuentres, especialmente en caso de dificultad de asistir en el oratorio o iglesia donde habitualmente nos reunimos para orar.

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