13/06/2026
*A la hermandad de la Iglesia Adventista del Séptimo Día de Urbina 1 y amigos:*
Con profundo pesar, pero sostenidos por la bendita esperanza de la resurrección, comunicamos el descanso en el Señor de nuestro amado hermano *Mario Méndez de la Cruz*, quien durmió en Jesús este día.
La Iglesia Adventista lamenta el fallecimiento de este siervo del Señor, quien fue un *hermano fiel, activo y comprometido* con la causa de Cristo. Su vida fue testimonio de servicio, amor por su familia y entrega a su iglesia.
El hermano Mario vivió conforme a 2 Timoteo 4:7 _"He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe"_. siempre dispuesto a visitar enfermos, apoyar la obra y entonar alabanzas a su Dios. Su lugar en la banca hoy está vacío, pero su ejemplo queda con nosotros.
Apocalipsis 14:13 nos recuerda: _“Bienaventurados de aquí en adelante los mu***os que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen”_.
Aunque hoy lloramos su ausencia, no lo hacemos _“como los otros que no tienen esperanza”_ 1 Tesalonicenses 4:13. Para el hijo de Dios, la muerte es solo un sueño. Jesús mismo declaró en Juan 11:25-26: _“Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté mu**to, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente”_.
El hermano Mario no está perdido. Está descansando. Eclesiastés 9:5 afirma que _“los mu***os nada saben”_. No sufre, no tiene dolor. Duerme esperando la voz de Cristo que pronto dirá: _“Despiértate, tú que duermes, y levántate de los mu***os”_ Efesios 5:14.
1 Tesalonicenses 4:16-17 es nuestra ancla: _“Porque el Señor mismo con voz de mando... descenderá del cielo; y los mu***os en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros... seremos arrebatados juntamente con ellos... y así estaremos siempre con el Señor”_.
Ese día volveremos a ver al hermano Mario. Sin enfermedad, sin canas, sin despedidas. Por eso hoy, más que un adiós, le decimos: *“Hasta mañana, hermano Mario. Nos vemos en la mañana gloriosa”*.
*A su apreciable familia Méndez*
Nos unimos a su dolor. Sabemos que el abrazo de papá, el consejo del esposo, la sonrisa del abuelo hacen falta hoy. Pero Jesús lloró en Juan 11:35. Él conoce su tristeza. Aférrense a la promesa de Isaías 41:10 _“No temas, porque yo estoy contigo... siempre te ayudaré, siempre te sustentaré”_.
La iglesia está con ustedes. Cuentan con nuestras oraciones, nuestro apoyo y nuestro amor
Pedimos sus oraciones por fortaleza para la familia y que este momento nos ayude a reflexionar en nuestra propia preparación.