16/05/2026
Subió al monte y llamó a sí a los que él quiso; y vinieron a él. Designó a doce, para que estuvieran con él y para enviarlos a predicar... A estos designó a los doce... (Marcos 3.13-16)
Jesús no eligió a los más preparados, ni a los más influyentes, ni a los que parecían perfectos. Llamó a los que Él quiso.
Lo más hermoso es que primero los llamó para estar con Él, y luego para enviarlos. El llamamiento de Dios siempre empieza en la intimidad: cerca de Jesús, conociéndolo, siendo transformados por Él. El fruto y la misión nacen de esa relación.
Hoy Él sigue llamando. No porque seamos los mejores, sino porque en su soberana gracia nos quiere a su lado.
¿Estás escuchando Su voz? No temas. El mismo que te llama es el que te capacita.