07/04/2017
LA ORACIÓN DE ANA
1 SAMUEL 2, 1 - 10
1 Y Ana oró y dijo:
Mi corazón se regocija en Jehová,
Mi poder se exalta en Jehová;
Mi boca se ensanchó sobre mis enemigos,
Por cuanto me alegré en tu salvación.
2 No hay santo como Jehová;
Porque no hay ninguno fuera de ti,
Y no hay refugio como el Dios nuestro.
3 No multipliquéis palabras de grandeza y altanería;
Cesen las palabras arrogantes de vuestra boca;
Porque el Dios de todo saber es Jehová,
Y a él toca el pesar las acciones.
4 Los arcos de los fuertes fueron quebrados,
Y los débiles se ciñeron de poder.
5 Los saciados se alquilaron por pan,
Y los hambrientos dejaron de tener hambre;
Hasta la estéril ha dado a luz siete,
Y la que tenía muchos hijos languidece.
6 Jehová mata, y él da vida;
El hace descender al Seol, y hace subir.
7 Jehová empobrece, y él enriquece;
Abate, y enaltece.
8 El levanta del polvo al pobre,
Y del muladar exalta al menesteroso,
Para hacerle sentarse con príncipes y heredar un sitio de honor.
Porque de Jehová son las columnas de la tierra,
Y él afirmó sobre ellas el mundo.
9 El guarda los pies de sus santos,
Mas los impíos perecen en tinieblas;
Porque nadie será fuerte por su propia fuerza.
10 Delante de Jehová serán quebrantados sus adversarios,
Y sobre ellos tronará desde los cielos;
Jehová juzgará los confines de la tierra,
Dará poder a su Rey,
Y exaltará el poderío de su Ungido.
Ana alabó a DIOS por la respuesta a su oración por un hijo. El tema de su oración poética fue su confianza en la soberanía de DIOS y su agradecimiento por sus bendiciones. El cántico profético de Ana exalta el cuidado providencial de DIOS de los que permanecen fieles a ÉL.
V. 1 Nuestro corazón sólo encuentra amor, reposo, gozo, deleite en DIOS, en CRISTO y su PALABRA, nuestras fuerzas y el poder que tenemos o manifestamos vienen de lo ALTO, porque sin el PODER DEL ESPÍRITU SANTO nada somos ni nada podemos. Nos deleitamos en la SALVACIÓN que no ha dado EL SEÑOR JESÚS y ÉL habita en nosotros.
V. 2 Reconocemos que DIOS es SANTO, y nosotros somos suyos y llamados a esa SANTIDAD, porque ÉL es nuestro refugio, torre fuerte y escudo al cual acudimos confiados para recibir su AMOR de PADRE, su dirección y protección en cualquier necesidad que le presentemos con un corazón sincero y contrito.
V. 3 Muchas veces recibimos humillaciones o daños por parte de otras personas. En este caso Ana sufría la arrogancia y regaños de Penina, la otra mujer del varón Elcana, pero Ana le dejó todo en las manos de DIOS, porque solo ÉL juzga todo pecado y orgullo sabiamente. Nosotros no debemos hacer justicia por propia mano, porque solo DIOS es JUSTO, SANTO Y VERDADERO. En la actualidad la humanidad busca, pide y clama justicia por tantos sucesos de maldad que están manifestándose y que lastima a los más indefensos de la sociedad, y se han levantado en las personas (que actúan por parte del enemigo) palabras de arrogancia, autosuficiencia, altanería, de soberbia e incluso de blasfemias y herejías, que hoy por hoy los mismos creyentes no disciernen que en estas palabras hay pecado y dudan de lo que indica la PALABRA DE DIOS con lo que dice la humanidad en aras de buscar y hacer justicia, pero una justicia terrenal, diabólica, que en nada se compara a la VERDADERA JUSTICIA SANTA de DIOS. DIOS juzgará las obras, así como las de aquellos que han hecho mal.
V. 4 – 7 En estos cuatro versículos aparecen siete contrastes: fuerte – débil, saciados – hambrientos, estéril – fértil, mu***os – vivos, enfermos – sanos, pobres – ricos, abatidos – enaltecidos. Unos recibirán su recompensa de acuerdo a cómo haya vivido bajo la presencia o sin la presencia de DIOS. Y esa recompensa la podemos recibir aquí en este mundo o en la eternidad. No debemos perder la esperanza, ni dudar que EL SEÑOR JESÚS nos ha dado SALVACIÓN, y nos abrió la puerta para ser HIJOS DE DIOS y COHEREDEROS de las PROMESAS CELESTIALES. Lo olvidamos porque vivimos en este mundo bajo nuestra perspectiva humana y por la influencia del maligno, pero si nos llenamos de conocimiento puro y verdadero de la MISMA PALABRA que está en la BIBLIA y permitimos que el ESPÍRITU SANTO obre en nosotros y sea nuestra brújula en este mundo caído, caminaremos con CRISTO de la mano hacia la propia eternidad, y el sufrimiento que tengamos en este mundo no habrá sido en vano. Sino habremos vencido porque EL SEÑOR JESÚS nos da las armas para VENCER.
V. 8 EL SEÑOR JESÚS vino por los pecadores, vino para rescatarnos porque fuimos hijos de la ira, y estábamos condenados. Pero ÉL nos ha levantado de nuestra miseria llena de pecado y nos ha dado un sitio de honor. Ser recibidos como hijos de DIOS, y estar en gozo eterno con CRISTO, porque ÉL es nuestra verdadera felicidad y plenitud. Y una vez más la misma PALABRA demuestra el PODERÍO INFINITO de DIOS, porque de ÉL es la Tierra, su estabilidad, su creación y hasta su misma destrucción. ÉL DA Y ÉL QUITA.
V. 9 Los creyentes dependemos de DIOS para todo, pero el impío piensa y cree que vive solo por sus propias fuerzas, capacidades y posesiones materiales. No es así, el sol sale para justos y pecadores, DIOS da al que ÉL quiere, los que viven sin la PRESENCIA de DIOS aún pueden recibir muchos dones o cosas materiales, pero no reconocen de quién viene y no son agradecidos con DIOS, inclusive por los sucesos malos que puedan vivir. Pero los creyentes, hijos de DIOS, si reconocemos que todo lo que tengamos material o espiritual, y también los hechos malos que nos sucedan, todo es permitido por el ALTÍSIMO. Y demostramos ser agradecidos a ÉL en todo momento. Porque ÉL guardará nuestro camino del mal, pero los impíos si no se arrepienten su final será la muerte en tinieblas.
V. 10 Este es un versículo que habla sobre la segunda venida del SEÑOR JESÚS. Ya que ÉL impondrá su juicio justo sobre todas las naciones y pueblos, ejercerá el dominio sobre toda nación, pueblo y linaje. La palabra castellana “MESÍAS” es una transcripción de la palabra hebrea usada en este versículo como “UNGIDO”. EL SEÑOR JESÚS, EL AMADO DEL CIELO, que no es amado aquí en este mundo, volverá como PODEROSO REY, en toda su MAJESTAD y GLORIA, gobernará con CETRO DE HIERRO, y a ÉL toda rodilla se doblegará, ÉL SERÁ EL JUEZ SUPREMO QUE ADMINISTRARÁ JUSTICIA PERFECTA.
La oración de Ana nos muestra que todo lo que tenemos y recibimos es un préstamo de DIOS, al reconocer esto, Ana cumplió su promesa de dedicar a su hijo Samuel al servicio de DIOS. ¿Dedicamos nuestra vida, nuestras posesiones, e incluso nuestra familia a DIOS? ¿O vivimos solo para nosotros? ¿Somos agradecidos cómo el ejemplo de Ana? Estamos todavía a tiempo de volver nuestra mirada al SEÑOR JESÚS, nuestro único camino, que nos lleva a la verdad y a la verdadera vida con el PADRE.
1 SAMUEL 1, 26 - 28
26 Y ella dijo: ¡Oh, señor mío! Vive tu alma, señor mío, yo soy aquella mujer que estuvo aquí junto a ti orando a Jehová.
27 Por este niño oraba, y Jehová me dio lo que le pedí.
28 Yo, pues, lo dedico también a Jehová; todos los días que viva, será de Jehová. Y adoró allí a Jehová.
DIOS TE BENDIGA.