29/12/2025
Mujer, cuando el celo se levanta en el corazón frente al ministerio de otra mujer, no es el llamado de ella lo que está en juego, sino la paz del tuyo. Dios no se equivoca al repartir dones. El ministerio de otra mujer completa el tuyo dentro del propósito eterno de Dios.
La competencia nace cuando olvidamos que todas servimos al mismo Señor. No fuimos llamadas a compararnos, sino a caminar en obediencia. Cuando criticamos o minimizamos lo que Dios hace en otra mujer, sin darnos cuenta levantamos juicio contra Aquel que la envió. Dios unge corazones rendidos.
El Reino avanza con unidad. Dios no te pide que vigiles el llamado de otra mujer, sino que cuides el tuyo. Honrar lo que Dios hace en ella es una señal de madurez espiritual.
Donde hay honra, Dios permanece.