Renovación Juvenil Cristo Redentor

Renovación Juvenil Cristo Redentor Es preciso que la Iglesia se renueve desde dentro y para ello invitamos a quey se unan para ser parte de esta renovación.

Ya es tiempo de ser un SEGUIDOR

¿Estas sirviendo a Dios con fidelidad en vez de seguirle con fidelidad? Muchas veces confundimos lo que hacemos con lo que somos y debemos de entender lo que Jesús hizo porque era. ¡Así es! El NO hizo para ser aceptado, sino que ACEPTO quien El era para que fue creado para que así su vida pudiera producir toda la Gloria que Dios quiso manifestar a través de ella. M

uchas veces me encuentro con personas que quieren ser de bendición o que quizás quieren que sus vidas sean usadas por Dios. Que sus bocas, manos, pies y vida se conviertan en canal de bendición para todos los que a ellos se acerquen. ¿Esta esto mal? ¡Claro que no! Es un buen deseo, pero lamentablemente como dice el refrán “Del dicho al hecho hay mucho trecho.”

Se nos ha olvidado que los deseos no bastan, no son suficientes; necesitamos ser disciplinados y decidir seguir a Dios con obediencia, integridad y radicalidad. Y tu dirás: ¡Ya se, aquí viene este a hablarnos sobre la radicalidad!. Es interesante que cuando menciono esta palabra hay personas que sienten la necesidad de darle más a Dios y otras que sienten, ¡Yo le doy mucho a Dios y con eso basta!. Este mensaje no esta dirigido de ninguna manera para ofender y mucho menos pretender que yo se lo que tu necesitas, solo Dios sabe eso y como El lo sabe vamos a ver que dice Su palabra sobre la radicalidad en nuestra forma de seguirle.

“Si alguno viene a mí, y aborrece a su padre y madre, a su mujer e hijos, a sus hermanos y hermanas, y aun hasta su propia vida, no puede ser mi discípulo.” (Lucas 14;26) “

Pero Jesús le dijo: Nadie, que después de poner la mano en el arado mira atrás, es apto para el reino de Dios.” (Lucas 9:62) ¿Porque es tan importante amar a Dios así? Vamos a ver que dice la palabra: “El que no Me ama, no guarda Mis palabras… “ (Juan 14:24)

Entendemos que antes de ser lideres efectivos debemos de ser seguidores apoderados por el Espíritu Santo y llenos de humildad. Un líder que no sigue fielmente a Dios es una persona que no solo esta dilatando las bendiciones de Dios en su vida, pero esta guiando al pueblo de Dios a lugares que Dios no quiere.

10/06/2021

En el evangelio de hoy, Mateo 5, 20-26, vemos como Jesús se ha tomado muy en serio lo de que somos hijos de Dios y por lo tanto hermanos unos de otros, y nos pide que nos portemos como tales. Por eso, hoy en primer lugar insiste en lo de nuestra fraternidad, señalándonos algunas de las actitudes contrarias a ella. No ya matar al hermano, sino toda muestra de no amarle, como el estar peleado con él, el llamarle im***il, renegado… son actitudes que debemos rechazar en nuestra vida de fraternidad.

Nadie como Cristo Jesús, en sus enseñanzas sobre el amor y tirando del hilo de la filiación y de la fraternidad, ha destacado tanto la unión total entre el amor a Dios y el amor al prójimo. Es claro y rotundo. No se puede amar a Dios si no se ama al hermano. No se puede estar a bien con Dios si se está a mal con el hermano. No se puede llevar una ofrenda al altar de Dios y llevarse mal con un hermano. Es la lógica de Cristo, la lógica de la filiación divina y de la fraternidad universal con todo hombre. La lógica que hemos de vivir.

Decía San Josemaría Escrivá de Balaguer

Descansa en la filiación divina. Dios es un Padre —¡tu Padre!— lleno de ternura, de infinito amor.

—Llámale Padre muchas veces, y dile —a solas— que le quieres, ¡que le quieres muchísimo!: que sientes el orgullo y la fuerza de ser hijo suyo.

Porque, no olvidemos que si hijos somos de un mismo Padre, todos somos hermanos y coherederos con Cristo.

01/06/2021

Junio: Mes del Sagrado Corazón de Jesús

Adoramos el Corazón de Cristo porque es el corazón del Verbo encarnado, del Hijo de Dios hecho hombre.

Explicación de la fiesta

La imagen del Sagrado Corazón de Jesús nos recuerda el núcleo central de nuestra fe: todo lo que Dios nos ama con su Corazón y todo lo que nosotros, por tanto, le debemos amar. Jesús tiene un Corazón que ama sin medida. Y tanto nos ama, que sufre cuando su inmenso amor no es correspondido.

La Iglesia dedica todo el mes de junio al Sagrado Corazón de Jesús, con la finalidad de que los católicos lo veneremos, lo honremos y lo imitemos especialmente en estos 30 días.

Esto significa que debemos vivir este mes demostrandole a Jesús con nuestras obras que lo amamos, que correspondemos al gran amor que Él nos tiene y que nos ha demostrado entregándose a la muerte por nosotros, quedándose en la Eucaristía y enseñándonos el camino a la vida eterna.
Todos los días podemos acercarnos a Jesús o alejarnos de Él. De nosotros depende, ya que Él siempre nos está esperando y amando.

Debemos vivir recordandolo y pensar cada vez que actuamos: ¿Qué haría Jesús en esta situación, qué le dictaría su Corazón? Y eso es lo que debemos hacer (ante un problema en la familia, en el trabajo, en nuestra comunidad, con nuestras amistades, etc.).
Debemos, por tanto, pensan si las obras o acciones que vamos a hacer nos alejan o acercan a Dios.

Tener en casa o en el trabajo una imagen del Sagrado Corazón de Jesús, nos ayuda a recordar su gran amor y a imitarlo en este mes de junio y durante todo el año.

Origen de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús

Santa Margarita María de Alacoque era una religiosa de la Orden de la Visitación. Tenía un gran amor por Jesús. Y Jesús tuvo un amor especial por ella.

Se le apareció en varias ocasiones para decirle lo mucho que la amaba a ella y a todos los hombres y lo mucho que le dolía a su Corazón que los hombres se alejaran de Él por el pecado.
Durante estas visitas a su alma, Jesús le pidió que nos enseñara a quererlo más, a tenerle devoción, a rezar y, sobre todo, a tener un buen comportamiento para que su Corazón no sufra más con nuestros pecados.

El pecado nos aleja de Jesús y esto lo entristece porque Él quiere que todos lleguemos al Cielo con Él. Nosotros podemos demostrar nuestro amor al Sagrado Corazón de Jesús con nuestras obras: en esto precisamente consiste la devoción al Sagrado Corazón de Jesús.

Las promesas del Sagrado Corazón de Jesús:

Jesús le prometió a Santa Margarita de Alacoque, que si una persona comulga los primeros viernes de mes, durante nueve meses seguidos, le concederá lo siguiente:

1. Les daré todas las gracias necesarias a su estado (casado(a), soltero(a), viudo(a) o consagrado(a) a Dios).
2. Pondré paz en sus familias.
3. Los consolaré en todas las aflicciones.
4. Seré su refugio durante la vida y, sobre todo, a la hora de la muerte.
5. Bendeciré abundantemente sus empresas.
6. Los pecadores hallarán misericordia.
7. Los tibios se harán fervorosos.
8. Los fervorosos se elevarán rápidamente a gran perfección.
9. Bendeciré los lugares donde la imagen de mi Corazón sea expuesta y venerada.
10. Les daré la gracia de mover los corazones más endurecidos.
11. Las personas que propaguen esta devoción tendrán su nombre escrito en mi Corazón y jamás será borrado de Él.
12. La gracia de la penitencia final: es decir, no morirán en desgracia y sin haber recibido los Sacramentos.

Oración de Consagración al Sagrado Corazón de Jesús

Podemos conseguir una estampa o una figura en donde se vea el Sagrado Corazón de Jesús y, ante ella, llevar a cabo la consagración familiar a su Sagrado Corazón, de la siguiente manera:

Señor Jesucristo, arrodillados a tus pies,
renovamos alegremente la Consagración
de nuestra familia a tu Divino Corazón.

Sé, hoy y siempre, nuestro Guía,
el Jefe protector de nuestro hogar,
el Rey y Centro de nuestros corazones.

Bendice a nuestra familia, nuestra casa,
a nuestros vecinos, parientes y amigos.

Ayúdanos a cumplir fielmente nuestros deberes, y participa de nuestras alegrías y angustias, de nuestras esperanzas y dudas, de nuestro trabajo y de nuestras diversiones.

Danos fuerza, Señor, para que carguemos nuestra cruz de cada día y sepamos ofrecer todos nuestros actos, junto con tu sacrificio, al Padre.

Que la justicia, la fraternidad, el perdón y la misericordia estén presentes en nuestro hogar y en nuestras comunidades.
Queremos ser instrumentos de paz y de vida.

Que nuestro amor a tu Corazón compense,
de alguna manera, la frialdad y la indiferencia, la ingratitud y la falta de amor de quienes no te conocen, te desprecian o rechazan.

Sagrado Corazón de Jesús, tenemos confianza en Ti.

Confianza profunda, ilimitada.

17/05/2021

SOLEMNIDAD, ASCENSIÓN DEL SEÑOR
Del santo Evangelio según san Marcos 16, 15-20

En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo: "Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda criatura. El que crea y se bautice, se salvará; el que se resista a creer, será condenado. Estos son los milagros que acompañarán a los que hayan creído: arrojarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos, y si beben un veneno mortal, no les hará daño; impondrán las manos a los enfermos y éstos quedarán sanos". El Señor Jesús, después de hablarles, subió al cielo y está sentado a la derecha de Dios. Ellos fueron y proclamaron el Evangelio por todas partes, y el Señor actuaba con ellos y confirmaba su predicación con los milagros que hacían.
Palabra del Señor.

06/05/2021

MINISTERIO DEL LECTOR.

El Lector o Proclamador de la Palabra no solo tiene un oficio en la Iglesia; no es digamos un simple predicador o lector y nada más, como quizás mucho lo ven o lo entienden. El Proclamar la Palabra de Dios es una Dignidad, es una Misión Divina, y esa dignidad no la puede ejercer cualquier persona que simplemente lea bien, si antes no ha penetrado en el contenido de esa Palabra, si no vive el Mensaje de esa Palabra.
La Historia de la Iglesia registra en sus páginas del pasado, que el ser un lector, que el proclamar la Palabra de Dios, no era labor de cualquiera ni de quien quisiera hacerlo. El Lector era una de las Órdenes Menores que había en los Seminarios.
La primera orden eran el Hostiario, que era el que tenía la llave y abría la Iglesia; la segunda orden era el Lector, que era el que le daban el libro; la tercera orden era el exorcista que era una orden para expulsar demonios, y una cuarta orden menor era el acólito, para ayudar en la misa. Luego venían las ordenaciones de subdiácono, de diácono, y finalmente la ordenación de Sacerdote.
Todo esto nos deja ver que para la Iglesia ser un Proclamador de la Palabra ha sido siempre algo muy importante, y tanto era así, que todavía en el año 1951, en Roma solo habían 52 lectores ordenados. Por eso, el lector no es un personaje secundario.
El Concilio Vaticano II, que comenzó en 1962 y terminó en 1965, fue el que abrió las ventanas para renovar el servicio en la Iglesia, y nos dio un lugar a los laicos, en la Proclamación de la Palabra. Cuando un lector proclama, está ejerciendo un Ministerio tan importante, como el del Sacerdote y el diácono. El Sacerdote no puede comer el Pan de la Eucaristía, si antes no se ha comido el Pan de la Palabra de Dios, porque tiene como oficio transmitir al pueblo los mandatos de Dios.
Este ministerio es ciertamente un “honor” no debe ser considerado un derecho sino un servicio en pro del a asamblea litúrgica, que no puede ser ejercido sin las debidas habilitaciones, por el honor de Dios, el respeto a su pueblo y la eficacia misma de la liturgia.
Hacer de lector es una tarea importante dentro de la asamblea. Los que la realizan deben estar consciente de ello, y vivir el gozo y a la vez la responsabilidad de ser los que harán posible que la asamblea reciba y celebre aquella Palabra con la cual Dios habla a sus fieles.
Consejos para el buen lector:
Leerse la lectura antes, en voz alta y un par de veces. Leerla para entender bien su sentido, y para ver que entonación dar a cada frase, cuales son las frases que hay que resaltar.
Procurar no venir desde un lugar muy apartado de la iglesia lo ideal es que los lectores se sentaran en los primeros bancos juntos.
Debe pararse en el ambón con dignidad, los pies juntos, las piernas firmes, sus manos juntas o tocando ligeramente en el ambón
Situarse a distancia adecuada el micrófono para que se oiga bien. Ya que por culpa de la distancia muy a menudo se escucha mal. No comenzar hasta que el micrófono este a la medida del lector.
Leer despacio respetando los signos ortográficos y de puntuación y dando la idónea pronunciación y acentuación a las palabras.
Además de leer despacio, hay que mantener un tono general de calma. Hay que desterrar el estilo de lector que sube aprisa, empieza la lectura sin mirar a la asamblea, y al acabar huye más aprisa todavía. Y no: se trata de llegar al ambón, respirar antes de comenzar a leer, leer haciendo pausas en las comas y haciendo una respiración completa en cada punto, hacer una pausa al final antes de decir “Palabra de Dios”, escuchar desde el ambón la respuesta del pueblo. Aprender a leer sin prisas, con aplomo y seguridad ciertamente cuesta: por esos es importante hacer cuantos ensayos y pruebas sean necesarios.
Vocalizar. Es decir, resaltar cada silaba, mover los labios y la boca, no atropellarse. Sin afectación ni comedia.
No bajar el tono de voz en las frases finales. Las últimas silabas de cada frase tienen que oírse igual de bien que todas las demás. Y, en cambio, resulta que a menudo en estas silabas se baja el tono y se hacen ininteligibles
Si se equivoca no dirá nunca perdón, solo retomara la frase en que se haya equivocado y rectificara con mucha discreción sin hacer ningún tipo de gesto.
Debe saber proclamar, no es lo mismo leer una lectura de un libro histórico a una de un libro poético o epistolar. Es importante, para la proclamación, saber distinguir:
Un relato histórico: tono sencillo, como el de un testigo que cuenta simplemente los hechos que relata. En estos textos se encuentran frecuentemente diálogos: cambiar el tono según personajes, hacer una pausa liviana antes del cambio de tono.
Una exhortación moral: tono más cariñoso, fraternal, como quien aconseja. O a veces con firmeza, por ejemplo, cuando Pablo reta a sus destinatarios.
Una enseñanza doctrinal: tono más bien magistral, pero sobrio, afirmativo.
Un texto profético: tono solemne, sostenido, entusiasta, con un cierto calor en la voz, sin ser teatral.
Un poema (con estrofas o dísticos): tono más elevado. Lectura con cierta intensidad (no fuerza o potencia). Atención a los puntos de exclamación. Construir la lectura alrededor de una frase y no de una palabra. Los adjetivos no bastan para calificar la manera de proclamar un texto bíblico según su género literario: es necesario ejercitarse en sesiones de formación para captar el estilo y el tono propio a cada
Subrayar las palabras que considere raras o de difícil pronunciación, o no conozca significado. Las buscara en un diccionario o preguntara al sacerdote antes de misa.
Para proclamar un texto bíblico en la celebración se debe utilizar el Leccionario. Nunca se utilice una hoja. Esto por la dignidad de la Palabra de Dios en la misma Celebración: “Cristo está presente en su Palabra, pues cuando se lee en la Iglesia la Sagrada Escritura, es Él quien hablar.
Por respeto a la Palabra de Dios y a la Asamblea, nunca se llamará a último momento, cualquier persona para leer. El lector debe ser designado con anterioridad y debe preparar el texto que va a proclamar, por lo menos leyéndolo previamente.
No debe iniciarse la proclamación diciendo: primera Lectura…. Si no, Lectura de…., sin dar referencia bíblica de capitulo y versículo, tampoco se lee las rubricas suelen estar en rojo o en cursiva.
No se dice salmo responsorial, se dice directamente la antífona. Luego se lee cada verso del salmo al finalizar cada estrofa se levanta la mirada a la asamblea para indicarles que deben responder.
No se debe decir vamos a recibir a nuestro celebrante sino al que preside la Eucaristía, ya que toda la asamblea celebra la Eucaristía.
Al proclamar la Palabra, la cosa más importante que puede hacer por usted mismo es respirar correctamente. Recuerde respirar por la nariz ya que protege las cuerdas vocales. Si respira por la boca se le secaran las cuerdas vocales y sentirá la garganta irritada.
-No olvide respirar de vez en cuando durante el transcurso de la lectura. Si sigue estos consejos automáticamente impondrá un mejor ritmo durante la lectura.
Llegar con anticipación para hacer oración.
Si desea ser buen lector en un mundo ruidoso, sea experto en el silencio. Tome tiempo cada día para calmar su corazón. Prepárese antes de leer. Dios habla y está presente en el silencio.

04/05/2021

4 de mayo: Santos Felipe y Santiago

San Felipe nació en Betsaida y fue discípulo de San Juan el Bautista. Felipe fue uno de los primeros apóstoles llamados por Jesús. Él fue quien preguntó a Jesús sobre la repartición de los panes: “¿Cómo vamos a darle de comer a tanta gente?” (Jn 6, 5-7) y también fueron los paganos quienes deseaban conocer al Señor. (Jn 12, 20-22). Además, Felipe le pidió a Cristo en la última cena que le “muestre al Padre” (Jn 14, 8-11).

Felipe fue además quien pidió permiso a Jesús para ir a enterrar a su padre. “Sígueme y deja a los mu***os sepultar a sus mu***os” (Mt 8,21).
Después de la Ascensión, Felipe recibió el Espíritu Santo en Pentecostés, junto con los otros apóstoles y la Virgen María. Posteriormente partió para evangelizar la región de Frigia, actualmente Turquía, Hungría, Ucrania y el Este de Rusia.

San Felipe fue martirizado y murió crucificado y apedreado en Hierápolis. En el siglo VI las reliquias del apóstol fueron llevadas a Roma y colocadas en la Basílica de los Doce Apóstoles. El martirologio de la Edad Media celebraba su fiesta el 1 de mayo pero se cambió la fecha para el 3 de mayo.

Santiago es llamado el “Hijo de Alfeo” y también se le conoce como “El primo del Señor” porque su madre era pariente de la Virgen. A él se le atribuye la autoría de la primera epístola católica. Una de sus frases más profundas y famosas es: “La fe sin obras, está muerta”.

También encontramos en Los Hechos de los Apóstoles menciones al apóstol donde señalan que era muy querido por la Iglesia de Jerusalén y que lo llamaban “el Obispo de Jerusalén”. San Pablo lo considera en su carta a los Gálatas, junto con San Pedro y San Juan, una de las principales columnas de la Iglesia. Además, el Apóstol de Gentes comenta que después de su conversión fue a visitar a Pedro, pero no encontró a ningún discípulo sino a Santiago. Incluso en la última visita de San Pablo a Jerusalén, este fue directamente a la casa de Santiago, donde se reunió con todos los jefes de la Iglesia de Jerusalén. (Hech. 21,15).

En los registros históricos de la época, Santiago es llamado “El Santo”.
Los fieles aseguraban que nunca había cometido un pecado grave, ni tomaba licores ni comía carne. Más bien, el apóstol pasaba mucho tiempo orando y fue por eso que se le hicieron callos en las rodillas.
En sus oraciones, le pedía perdón a Dios por los pecados de su pueblo. Por esa razón, la gente lo llamaba: “El que intercede por el pueblo”. Estas acciones conmovieron a muchos judíos y por el ejemplo de Santiago se convirtieron.

El éxito de su evangelización provocó escándalo entre los fariseos y escribas. Por ello, en un día de fiesta el Sumo Sacerdote Anás II, aprovechando la concurrencia, le dijo: “Te rogamos que ya que el pueblo siente por ti grande admiración, te presentes ante la multitud y les digas que Jesús no es el Mesías o Redentor”. Ante este pedido, Santiago respondió: “"Jesús es el enviado de Dios para salvación de los que quieran salvarse. Y lo veremos un día sobre las nubes, sentado a la derecha de Dios".

Los sumos sacerdotes se enfurecieron por esa respuesta pues temían que todos los judíos se convirtieran al cristianismo. Entonces tomaron a Santiago y lo llevaron a la parte más alta del templo y desde allí lo echaron hacia el precipicio. El apóstol murió de rodillas mientras rezaba: “Padre Dios, te ruego que los perdones porque no saben lo que hacen".

30/04/2021

VIERNES DE LA IV SEMANA DE PASCUA
Del santo Evangelio según san Juan 14, 1-6

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No pierdan la paz. Si creen en Dios, crean también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas habitaciones. Si no fuera así, yo se lo habría dicho a ustedes, porque voy a prepararles un lugar. Cuando me vaya y les prepare un sitio, volveré y los llevaré conmigo, para que donde yo esté, estén también ustedes. Y ya saben el camino para llegar al lugar a donde voy”. Entonces Tomás le dijo: “Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?” Jesús le respondió: “Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre si no es por mí”.
Palabra del Señor.

28/04/2021

MIÉRCOLES DE LA IV SEMANA DE PASCUA
Del santo Evangelio según san Juan 12, 44-50

En aquel tiempo, exclamó Jesús con fuerte voz: “El que cree en mí, no cree en mí, sino en aquel que me ha enviado; el que me ve a mí, ve a aquel que me ha enviado. Yo he venido al mundo como luz, para que todo el que crea en mí no siga en tinieblas. Si alguno oye mis palabras y no las pone en práctica, yo no lo voy a condenar; porque no he venido al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo. El que me rechaza y no acepta mis palabras, tiene ya quien lo condene: las palabras que yo he hablado lo condenarán en el último día. Porque yo no he hablado por mi cuenta, sino que mi Padre, que me envió, me ha mandado lo que tengo que decir y hablar. Y yo sé que su mandamiento es vida eterna. Así, pues, lo que hablo, lo digo como el Padre me lo ha dicho”.
Palabra del Señor.

27/04/2021

MARTES DE LA IV SEMANA DE PASCUA
Del santo Evangelio según san Juan 10, 22-30

Por aquellos días, se celebraba en Jerusalén la fiesta de la dedicación del templo. Era invierno. Jesús se paseaba por el templo, bajo el pórtico de Salomón. Entonces lo rodearon los judíos y le preguntaron: “¿Hasta cuándo nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo claramente”. Jesús les respondió: “Ya se lo he dicho y no me creen. Las obras que hago en nombre de mi Padre dan testimonio de mí, pero ustedes no creen, porque no son de mis ovejas. Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy la vida eterna y no perecerán jamás; nadie las arrebatará de mi mano. Me las ha dado mi Padre, y él es superior a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre. El Padre y yo somos uno”.
Palabra del Señor.

26/04/2021

LUNES DE LA IV SEMANA DE PASCUA
Del santo Evangelio según san Juan 10, 1-10

En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos: “Yo les aseguro que el que no entra por la puerta del redil de las ovejas, sino que salta por otro lado, es un ladrón, un bandido; pero el que entra por la puerta, ése es el pastor de las ovejas. A ése le abre el que cuida la puerta, y las ovejas reconocen su voz; él llama a cada una por su nombre y las conduce afuera. Y cuando ha sacado a todas sus ovejas, camina delante de ellas, y ellas lo siguen, porque conocen su voz. Pero a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños”. Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron lo que les quería decir. Por eso añadió: “Les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes que yo, son ladrones y bandidos; pero mis ovejas no los han escuchado. Yo soy la puerta; quien entre por mí se salvará, podrá entrar y salir y encontrará pastos. El ladrón sólo viene a robar, a matar y a destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia”. Palabra del Señor.

25/04/2021

IV DOMINGO DE PASCUA
Del santo Evangelio según san Juan 10, 11-18

En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos: "Yo soy el buen pastor. El buen pastor da la vida por sus ovejas. En cambio, el asalariado, el que no es el pastor ni el dueño de las ovejas, cuando ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; el lobo se arroja sobre ellas y las dispersa, porque a un asalariado no le importan las ovejas. Yo soy el buen pastor, porque conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí, así como el Padre me conoce a mí y yo conozco al Padre. Yo doy la vida por mis ovejas. Tengo además otras ovejas que no son de este redil y es necesario que las traiga también a ellas; escucharán mi voz y habrá un solo rebaño y un solo pastor. El Padre me ama porque doy mi vida para volverla a tomar. Nadie me la quita; yo la doy porque quiero. Tengo poder para darla y lo tengo también para volverla a tomar. Este es el mandato que he recibido de mi Padre".
Palabra del Señor.

Dirección

Calle Tarahumaras
Cabo San Lucas
23470

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