19/05/2026
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Jesús alzó los ojos al cielo y dijo: «Padre, la hora ha llegado. Da gloria a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti, así como le diste autoridad sobre toda la humanidad, para que tu Hijo dé vida eterna a todos los que le diste.
Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien enviaste. Yo te glorifiqué en la tierra, cumpliendo la obra que me diste. Ahora, Padre, glorifícame a mí también, con la gloria que tenía contigo antes de que el mundo existiera.
«He revelado tu nombre a los que me diste del mundo. Eran tuyos, y tú me los diste,
y han guardado tu palabra. Ahora saben que todo lo que me diste procede de ti, porque las palabras que me diste, yo se las he dado a ellos, y las han aceptado y han comprendido que yo procedo de ti, y han creído que tú me enviaste.
Ruego por ellos. No ruego por el mundo, sino por los que me has dado, porque son tuyos; y todo lo mío es tuyo, y todo lo tuyo es mío, y en ellos he sido glorificado. Y ahora ya no estaré en el mundo, pero ellos están en el mundo, mientras yo voy a ti.