21/12/2025
La semana pasada vivimos un momento que marca historia en el corazón de la Casa.
Por la gracia de Dios y para la gloria de Dios, celebramos la graduación del Centro Educativo Indígena, un cierre de etapa que fue mucho más que académico: fue la confirmación de un llamado.
Un gran día en el que resonaron las palabras del profeta:
“Heme aquí, envíame a mí” (Isaías 6:8).
Cada graduado representa una respuesta obediente, una vida dispuesta a aprender, servir y ser enviada donde Dios quiera usarla. No fue solo una ceremonia… fue un acto de consagración.
En esta misma celebración, también dimos gracias a Dios por la vida y el testimonio de dos siervos fieles, a quienes se les entregó un reconocimiento por 50 años de servicio continuo. Sus vidas nos recuerdan que el llamado no es momentáneo, sino una carrera de fidelidad, perseverancia y entrega constante.
A quienes hoy están formándose, a quienes ya fueron enviados y a quienes sienten inquietud en su corazón:
estos pasos son dignos de imitar. Dios sigue llamando, formando y enviando.
📍 El próximo paso puede ser el tuyo.
No te quedes solo mirando lo que Dios está haciendo.