01/12/2025
Sansón nació con una gran bendición: fuerza especial y un propósito de Dios. Pero poco a poco empezó a tomar malas decisiones y confiar demasiado en sí mismo. Sin darse cuenta, terminó en la peor situación: sin fuerzas, sin libertad y sin dirección.
Su historia nos recuerda que tener una bendición no basta. Hay que cuidarla con obediencia y buenas decisiones.
Pero también nos muestra algo hermoso aun en lo más difícil Dios escucha cuando lo llamamos, Cuando Sansón clamó, Dios le dio una nueva oportunidad.
Mi consejo es: Cuida lo que Dios te dio, el don no se sostiene solo, recuerda las pequeñas decisiones importan, lo que descuidas hoy te afecta el mañana, Dios no te abandona, El es fiel.
“Entonces clamó Sansón a Jehová, y dijo: Señor Jehová, acuérdate ahora de mí, y fortaléceme, te ruego, solamente esta vez, oh Dios, para que de una vez tome venganza de los filisteos por mis dos ojos.” JUECES 16:28 RVR1960