28/07/2026
Hoy ha sido un día de mucha fe y unión. Caminamos juntos en peregrinación hasta Santa Fe para visitar al Señor de las Maravillas. Fuimos con un solo corazón a pedirle humildemente por la lluvia, que tanto necesita nuestra tierra.
Queremos agradecer sinceramente a las encargadas de la iglesia de Santa Fe. Gracias por su amabilidad, y un aperitivo que nos compartieron con tanto cariño y por siempre recibirnos con los brazos muy abiertos.🤍✨
Un agradecimiento muy especial al Padre Nahum. Gracias por acompañarnos a pie durante el trayecto y por darnos su bendición al recibirnos.
Gracias a todos ustedes, el pueblo de Palmillas. Hoy demostramos que cuando nos unimos por una causa, la fe nos fortalece a todos.
Y ahora, al regresar a nuestra casa, agradecemos al Comité del Santísimo por regalarnos un aperitivo.
Que el Señor de las Maravillas escuche nuestras oraciones y bendiga nuestros campos con la lluvia.
¡Muchas gracias a todos!
Oración al señor de las maravillas
Señor de las Maravillas, Cristo bueno, redentor y piadoso...
Hoy la comunidad de Palmillas llega hasta las puertas de tu templo sagrado.
Mira a tu pueblo reunido, contempla nuestras manos unidas y nuestros rostros cansado, pero llenos de una fe inquebrantable.
Hemos dejado por un momento nuestros hogares y nuestras labores cotidianas para ponernos en marcha. Hemos recorrido este camino paso a paso, peregrinando por los senderos de nuestra tierra, sintiendo el peso del polvo, el cansancio en las piernas y el sol sobre nuestros hombros. Pero ningún esfuerzo es grande cuando la fe es viva, y ninguna distancia es lejana cuando venimos a buscarte a ti, el Dios de las causas imposibles, el Señor que todo lo puede.
Señor de las Maravillas, mira las huellas de nuestros pasos en el camino; en cada uno de ellos va escrita una lágrima, un anhelo, una promesa y, sobre todo, una súplica que sale de lo más profundo de nuestras familias.
Señor, tú conoces la vida de quienes trabajamos y habitamos en el campo. Tú sabes perfectamente lo que significa ver la tierra seca, contemplar los surcos agrietados y mirar al cielo día tras día esperando una nube que traiga alivio. Tú sabes el dolor de ver a nuestros animales buscar sombra y agua, y la preocupación de los padres y madres de familia que ven amenazado el sustento de sus hogares.
Por eso hoy, como pueblo unido, venimos a doblar la rodilla ante tu imagen bendita. No venimos a exigirte, Señor, venimos a pedirte con la humildad de los sencillos, con el corazón en la mano.
Tú que calmaste las tormentas en el mar y que hiciste brotar agua en el desierto para tu pueblo, vuelve tu mirada compasiva hacia nuestra comunidad de Palmillas. Abre las ventanas de los cielos y envía sobre nuestra tierra la lluvia bendita. Que el agua vuelva a correr por nuestros arroyos, que se llenen nuestras presas y pozos, y que la milpa vuelva a florecer en nuestros campos para traer el pan a nuestras mesas.
Padre amoroso, sabemos que no estamos solos en esta súplica. En esta caminata y en este rezo nos acompañan los santitos que siempre han protegido a nuestra gente.
Ponemos esta humilde oración bajo el amparo de San José, el hombre justo, silencioso y trabajador, custodio de la Sagrada Familia. San José, tú que supiste lo que es trabajar de sol a sol con el sudor de tu frente para alimentar al Niño Jesús, toma nuestra mano hoy. Presenta ante tu Hijo Santísimo la angustia de los padres de familia de Palmillas y cuida que nunca falte el trabajo y el pan en nuestros hogares.
Invocamos también con profunda devoción a San Isidro Labrador, el gran amigo de la tierra y patrón de los agricultores. San Isidro, tú que con tu fe y tu arado hacías brotar manantiales de agua limpia en la tierra seca, intercede por nosotros. Tú que conoces de siembras, de cosechas y del milagro de la semilla, dile al Señor de las Maravillas que Palmillas tiene sed. Pídele que derrame esas gotas de vida sobre nuestros campos benditos.
Señor de las Maravillas, recibe el cansancio de nuestro viaje como una ofrenda de amor. Si hemos faltado en algo, perdónanos; si a veces dudamos, fortalece nuestra fe. Te entregamos nuestras intenciones, los abuelitos que se quedaron rezando en casa, los niños que nos acompañan en este caminar, los jóvenes que buscan un futuro digno y cada uno de los campesinos que no pierden la esperanza.
Bendice nuestro caminar de regreso a Palmillas. Que al volver a nuestras casas, volvamos con el corazón lleno de paz, sabiendo que nos has escuchado. Que tu gracia nos acompañe y que muy pronto, el sonido de las gotas de lluvia sobre nuestros techos y la tierra mojada sea el testimonio del gran milagro que hoy venimos a pedirte.
Porque tuya es la gloria, tuyo es el poder, y tuyas son las maravillas por los siglos de los siglos.
Sagrado Corazón de Jesús, en ti confío.
Señor de las Maravillas, ten piedad de nosotros.
Glorioso San José, ruega por nosotros.
San Isidro Labrador, ruega por nosotros y tráenos la lluvia.
Amén