28/04/2026
No fue una campaña… fue el silencio de Dios llamando al corazón de miles.
Mientras en muchas partes del mundo las vocaciones disminuyen, en África y Asia ocurre algo que no se puede ignorar: 5.297 nuevos seminaristas en un solo año.
Detrás de este crecimiento no hay estrategias humanas espectaculares. Hay algo más profundo. El padre Guy Bognon lo explica con claridad: fe vivida con fervor, familias humildes y una cercanía real de la Iglesia con los jóvenes.
En estos lugares, seguir a Cristo no es una idea… es una decisión que cuesta, pero que llena el alma.
A este despertar se suman también 1.200 noviciados con 7.845 jóvenes que han dicho “sí” a Dios. Hombres y mujeres que, en medio de realidades muchas veces difíciles, han escuchado una voz más fuerte que el miedo.
Pero hay una advertencia que no se puede ignorar.
El padre Bognon recuerda las palabras de San Juan Pablo II: sin recursos suficientes, este crecimiento podría frenarse. Hoy, esa advertencia sigue viva.
Gracias al apoyo de la POSPA, muchos seminarios siguen abiertos, se forman nuevos sacerdotes y se sostiene la esperanza de comunidades enteras. Sin esta ayuda, muchos de estos lugares simplemente no podrían continuar.
Y entonces surge una pregunta que toca el corazón de toda la Iglesia:
¿Estamos respondiendo como debemos?
Porque mientras la mies crece, también crece la necesidad de obreros. No es solo un fenómeno lejano… es una llamada a la corresponsabilidad.
La fe no se apaga donde hay pobreza… se purifica. Y en esa sencillez, Dios sigue llamando con fuerza.
Hoy, África y Asia nos recuerdan que cuando un corazón se abre, Dios hace florecer vocaciones incluso en la tierra más humilde.
Porque Dios no ha dejado de llamar… somos nosotros quienes debemos aprender a escuchar.
Señor, despierta en nosotros el amor por tu Iglesia.
Haznos generosos con tu misión.
Y danos oídos atentos para escuchar tu voz.
Amén.