19/08/2026
NUESTRO PAN DIARIO
ORACION DESESPERADA
Jesús le dijo: Tu hermano resucitará (v. 23).
LEER Juan 11:1-7, 17-25
En 2011, Karey Packard y su hija estaban empacando para mudarse. De repente, el corazón de Karey se detuvo. Los doctores la reavivaron, pero su condición empeoró durante la noche. Le dijeron a su esposo que llamara a la familia para despedirse, e hicieron lo que él llamó «una oración desesperada».
¿Con qué frecuencia hemos hecho una oración desesperada en una crisis? María y Marta lo hicieron. Enviaron un mensaje desesperado a Jesús: nuestro hermano Lázaro, «el que amas», está gravemente enfermo (Juan 11:3). Cuando Jesús por fin llegó, Lázaro había estado mu**to cuatro días. Angustiada, Marta le dijo a Jesús: «si hubieses estado aquí, mi hermano no habría mu**to» (v. 21). Sabía que Él podía sanar a enfermos, pero no imaginaba que tenía poder sobre la muerte. Por supuesto, Jesús resucitó a Lázaro; un anticipo de su propia resurrección semanas después.
Karey había mu**to oficialmente, pero Dios la hizo revivir milagrosamente. En ambas historias, es fácil no captar la idea: Dios tiene propósitos que desconocemos. No sana ni resucita a todos, pero nos asegura: «Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté mu**to, vivirá» (v. 25). Como creyentes, pase lo que pase, sabemos que estaremos con Jesús. Tal vez esto haga que tus oraciones desesperadas no lo sean tanto.
De Kenneth Petersen
Reflexiona y ora
¿Qué experiencias desesperantes has tenido? ¿Cómo oraste mientras las atravesabas?
Dios, ayúdame a ver tus propósitos.