23/08/2026
«¿Quién soy Yo para ti?».
Jesús, Tú eres mi Señor y mi todo.
Sin Ti no sé vivir.
Puedo caminar muchos caminos,
puedo tener muchas cosas,
puedo llenar mis días de personas y tareas,
pero si Tú no estás, algo esencial me falta.
Tú eres mi cielo en esta tierra.
Eres ese lugar donde mi alma descansa
cuando el mundo ya no puede darme respuestas.
Eres mi casa cuando me siento perdida,
mi paz cuando todo dentro de mí tiembla,
mi luz cuando no sé hacia dónde caminar.
Tú eres mi eternidad.
No quiero solamente encontrarte algún día en el cielo;
quiero aprender a vivir contigo desde ahora.
Quiero que mi corazón se acostumbre a Ti,
a tu voz, a tu presencia, a tu silencio,
para que cuando llegue la eternidad
no encuentre a un desconocido,
sino al Amor que aprendí a buscar cada día.
Tú eres quien despierta en mí el deseo de ser santa.
No quiero la santidad para sentirme buena,
ni para que otros me admiren,
ni siquiera para poder decir que lo he conseguido.
Quiero ser santa porque te amo.
Porque quiero parecerme a Ti.
Porque quiero que mi vida diga, sin palabras,
que vale la pena entregarlo todo por Jesús.
Tú eres quien más me ha amado.
Me has amado cuando yo no sabía amarte.
Me has buscado cuando me alejé.
Me has esperado cuando tuve miedo.
Me has sostenido cuando mis fuerzas se acabaron.
Y todavía hoy, Señor, sigues aquí.
¿Dónde podría ir sin Ti?
Tú eres a quien acudo en mis días buenos
y también en mis días más oscuros.
Cuando tengo motivos para agradecer, te busco.
Cuando me duele el alma, te busco.
Cuando no entiendo, te busco.
Cuando no tengo palabras, también te busco.
Porque sé que Tú escuchas.
Tú eres mi refugio.
Cuando ya no puedo esconderme de mis propias heridas,
me escondo en Ti.
Cuando mi corazón se cansa,
me refugio en tu Corazón.
Tú eres mi medicina.
No siempre quitas aquello que me duele,
pero permaneces conmigo dentro del dolor
y poco a poco me enseñas a vivirlo contigo.
Tú eres mi alimento.
Mi alma tiene hambre de Ti.
Y nada de este mundo puede saciar
lo que solamente Tú puedes llenar.
Por eso, Jesús, si hoy vuelves a preguntarme:
«¿Quién soy Yo para ti?»
no quiero responderte con una frase aprendida.
Quiero que responda mi vida:
Tú eres mi Dios.
Tú eres mi Señor.
Tú eres mi refugio.
Tú eres mi alimento.
Tú eres mi medicina.
Tú eres mi cielo.
Tú eres mi eternidad.
Tú eres el Amor que me sostiene.
Tú eres la razón por la que quiero ser santa.
Tú eres mi principio y mi destino.
Y si algún día me preguntas qué quiero llevarme de esta vida,
solo quisiera poder decirte:
A Ti.
Porque al final, Jesús,
si te tengo a Ti,
lo tengo todo.
«¿Quién eres para mí?»
Eres mi Dios y mi todo.