01/06/2026
Ayer vivimos un tiempo muy especial en nuestro Congreso “Jesús, el restaurador de mi alma”.
Damos gracias a Dios por todo lo que hizo en cada corazón, por Su presencia, Su palabra y la obra de restauración que comenzó en medio de nosotros.
También agradecemos profundamente a toda la congregación por su esfuerzo, servicio y unidad. Cada detalle, cada mano dispuesta y cada corazón sirviendo hicieron posible este tiempo de bendición.
Creemos que esto no termina aquí. Seguiremos creciendo en lo que Dios nos enseñó, caminando con esperanza, dejando que Jesús restaure nuestra alma y nos lleve a una vida más plena en Él.