18/01/2023
Escuchar es mucho más que obtener la información que uno necesita. Aveces marca la diferencia entre el éxito y el fracaso, la alegría y la tristeza, o el bienestar y el dolor. Cuando no escuchamos corremos el riesgo de causarnos mucho dolor. En josue (7:1-13) encontramos un buen ejemplo. Dios acababa de dar una gran victoria a los israelitas en Jerico,y josue motivado por esa victoria y con la promesa de que Dios le entregaría todo lo que la planta de su pie pisará, sin consultar a Dios envió un grupo de soldados a hacer labores de espionaje en la pequeña población de Hai. Luego comisiono una pequeña tropa para tomarla, y aunque Hai palidecia de miedo los israelitas fueron profundamente derrotados en un revés serio que generó gran pena y dolor en todo el campamento. ¿Cuál fue la diferencia entre ambas campañas militares? Primeramente, fue Dios quien le dio la orden a josue de conquistar Jerico y prometió que le entregaría la ciudad en su mano. En segundo lugar fue Dios quien le dio la estrategia militar a josue para que pudiera obtener la victoria. La victoria fue de Dios, y el recibió la gloria por ella. Y es seguro que Dios tenía un plan de batalla para Hai, pero josue no consulto a Dios para obtener la estrategia en lugar de eso envió espías, y cuando le informaron que Hai podia ser derrotado fácilmente mando pocos hombres a la batalla. No consultó a Dios y se apoyó en la opinión humana. Cuando no escuchamos corremos el riesgo de causarnos mucho dolor. Escuchar a Dios también puede que hagamos restitución o emprendamos acciones específicas que nos ayudarán a corregir el error. En todo caso,nuestra obediencia a su dirección debe ser el resultado inmediato.