Templo del Sr. San José Ciénega Grande

Templo del Sr. San José Ciénega Grande Centro religioso donde se venera al Patriarca Señor San José en Ciénega Grande, Asientos, Ags.

SAN BEDA EL VENERABLE, monje y doctor de la Iglesia. 25 de mayo.El 13 de noviembre de 1899 el Papa León XIII decretaba q...
25/05/2026

SAN BEDA EL VENERABLE, monje y doctor de la Iglesia.
25 de mayo.

El 13 de noviembre de 1899 el Papa León XIII decretaba que toda la Iglesia debía celebrar la fiesta del Venerable Beda, con el título de Doctor Ecclesiae.

Servidor de Cristo desde la edad de ocho años, pasó todo el tiempo de su vida en el monasterio de Wearmouth, en Northumbria, en Inglaterra. Se dedicó con fervor en meditar y exponer las Escrituras, y entre la observancia de la disciplina regular y la solicitud cotidiana de cantar en la iglesia, sus delicias fueron siempre estudiar, o enseñar, o escribir.

El nombre de Beda o Baeda en lengua sajona quiere decir oración. San Beda, “padre de la erudición inglesa” como lo definió el historiador Burke, murió a los 63 años en la abadía de Jarrow, en Inglaterra, después de haber dictado la última página de un libro suyo y de haber rezado el Gloria Patri. Era la víspera de la Ascensión, el 25 de mayo del 735. Cuando sintió que se acercaba la muerte, dijo: “He vivido bastante y Dios ha dispuesto bien de mi vida”.

San Beda nació en el año 672 de una modesta familia obrera de Newcastle y recibió su formación en dos monasterios benedictinos de Wearmouth y Jarrow, en donde fue ordenado a los 22 años.

Las dos más grandes satisfacciones de su vida las condensó él mismo en tres verbos: aprender, enseñar, escribir. La mayor parse de su obra de escritor tiene su origen y finalidad en la enseñanza. Escribió sobre filosofía, cronología, aritmética, gramática, astronomía, música, siguiendo el ejemplo de san Isidro. Pero san Beda es ante todo un teólogo, de estilo sencillo, accesible a todos.

Se le presenta como uno de los padres de toda la cultura posterior, influyendo, por medio de la escuela de York y la escuela carolingia, sobre toda la cultura europea. Entre los monumentos insignes de la historiografía queda su Historia eclesiástica gentis Anglorum, que le mereció ser proclamado en el sínodo de Aquisgrana, en el 836, “venerabilis et modernis temporibus doctor admirabilis”. Le gustaba definirse “historicus verax”, historiador veraz, consciente de haber prestado un servicio a la verdad.

Terminó su voluminosa obra histórica con esta oración: “Te pido, Jesús mío, que me concediste saborear con delicia las palabras de tu sabiduría, concederme por tu misericordia llegar un día a ti, fuente de sabiduría, y contemplar tu rostro”. El Papa Gregorio II lo había llamado a Roma, pero Beda le suplicó que lo dejara en la laboriosa soledad del monasterio de Jarrow, del que se alejó sólo por pocos meses, para poner las bases de la escuela de York, de la que después salió el célebre Alcuino, maestro de la corte carolingia y fundador del primer estudio parisiense.

Después de haber dictado la última página de su Comentario a san Juan, le dijo al monje escribano: “ahora sosténme la cabeza y haz que pueda dirigir los ojos hacia el lugar santo donde he rezado, porque siento que me invade una gran dulzura”. Fueron sus últimas palabras.

SANTA MARÍA, MADRE DE LA IGLESIALunes después de Pentecostés.Memoria.La Memoria de la Santísima Virgen María, Madre de l...
25/05/2026

SANTA MARÍA, MADRE DE LA IGLESIA
Lunes después de Pentecostés.
Memoria.

La Memoria de la Santísima Virgen María, Madre de la Iglesia, nos recuerda que la maternidad divina de María se extiende, por voluntad del mismo Jesús, a todos los hombres, así como a la Iglesia.

El Papa Francisco, en 2018, fijó esta memoria en el lunes siguiente a la solemnidad de Pentecostés. Pero este título no es nuevo. Ya San Juan Pablo II, en 1980, invitó a venerar a María como Madre de la Iglesia; e incluso antes, el gran San Pablo VI, el 21 de noviembre de 1964, al concluir la Tercera Sesión del Concilio Vaticano II, declaró a la Virgen "Madre de la Iglesia". En 1975, la Santa Sede propuso una Misa votiva en honor de la Madre de la Iglesia, pero esta celebración no entró en el calendario litúrgico.

Junto a estas fechas recientes, no podemos olvidar lo mucho que el título de María, Madre de la Iglesia, está presente en la sensibilidad de San Agustín y San León Magno; de Benedicto XV y León XIII. Como hemos dicho, el Papa Francisco, el 11 de febrero de 2018, en el 160 aniversario de la primera aparición de la Virgen en Lourdes, decidió hacer obligatoria esta Memoria.

Junto a la cruz de Jesús, estaban su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien Él amaba, Jesús le dijo: «Mujer, aquí tienes a tu hijo». Luego dijo al discípulo: «Aquí tienes a tu madre». Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa. (Jn 19,25-27).

María está al pie de la cruz. Ella "estaba de pie": esto indica presencia, continuidad, la fuerza de estar ahí. A diferencia de los discípulos, María nunca dejó a su Hijo Jesús en el camino de la Cruz. Allí, Jesús confía al discípulo amado a su Madre (y viceversa). María afronta este momento con gran dignidad, no escapa a los acontecimientos de la vida, sino que se mantiene en pie..

María es invitada por su Hijo a decir un nuevo "Aquí estoy", un nuevo "sí", más convencido y más maduro. A través de su "estar al pie de la cruz", madura su experiencia de fe y maternidad, y esto la hace capaz de ir más allá. Desde el principio, el corazón de María estaba lleno de interrogantes: "Se preguntaba qué podía significar ese saludo" (Lc 1,29). Las preguntas también surgieron en presencia de Simeón: "Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción, y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos" (Lc 2,34-35). María y José "estaban admirados por lo que oían decir del Niño" (Lc 2,33).

El "Aquí estoy" de María no es de una vez por todas, sino que crece, madura a través de los acontecimientos de la vida, incluidos los de la Cruz, junto a la que María "está de pie". Aquí, en esta fidelidad lograda, María recibe una nueva misión, una especie de "suplemento" de la maternidad, hasta el punto de convertirse en "Madre de la Iglesia". Madre, porque nos regenera en la gracia para que aprendamos a crecer en la medida de Cristo (Ef 4,7-13).

La fiesta "nos ayudará a recordar que el crecimiento de la vida cristiana debe fundamentarse en el misterio de la Cruz, en la ofrenda de Cristo en el banquete eucarístico, y en la Virgen oferente, Madre del Redentor y de los redimidos", explica el decreto sobre la celebración de esta memoria. Así como María supo estar bajo la Cruz, sin huir de la fatiga, de la incomprensión y del sufrimiento, así también María, Madre, sabrá estar al lado de cada uno de los que su Hijo ha hecho sus hijos. Esto nos lleva a invocarla como "Madre de la Iglesia".

DOMINGO DE PENTECOSTÉSEn esta solemnidad de Pentecostés estamos llamados a contemplar el don del Espíritu Santo, derrama...
25/05/2026

DOMINGO DE PENTECOSTÉS
En esta solemnidad de Pentecostés estamos llamados a contemplar el don del Espíritu Santo, derramado en abundancia sobre la Iglesia naciente y, hoy, nuevamente dispensado a sus miembros, como luz y fuerza que los acompaña en cada momento de la vida.

Podemos detenernos en una imagen del Espíritu que nos da la liturgia de hoy: el Espíritu abre las puertas. En efecto, el Evangelio nos dice que estaban «cerradas las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, por temor a los judíos» (Jn 20,19) y, al mismo tiempo, el libro de los Hechos de los Apóstoles nos narra que el Espíritu llegó como una ráfaga de viento (cf. Hch 2,2), que abriendo las puertas impulsó a los discípulos a salir a anunciar la Buena Noticia de Cristo resucitado.

Hoy también nos podemos preguntar: ¿qué puertas abre el Espíritu Santo?

La primera puerta es la del mismo Dios, en el sentido en que nos abre el acceso al misterio de Dios, así como se ha revelado en Jesucristo. Con el don de su Espíritu, Dios nos concede la verdadera fe, nos hace comprender el sentido de las escrituras, se nos muestra cercano y nos permite participar de su misma vida. El Espíritu Santo nos ayuda a tener una experiencia de Dios personal; a encontrarlo en Jesús y no sólo en la observancia de una ley; a reconocerlo en nosotros y a descubrir los signos de su presencia en la vida ordinaria.

La segunda puerta es la del cenáculo, es decir de la Iglesia. Sin el fuego del Espíritu, la Iglesia permanece prisionera del miedo, temerosa ante los desafíos del mundo, cerrada en sí misma y por tanto también incapaz de entrar en diálogo con los tiempos que cambian. El Espíritu abre las puertas de la Iglesia para que pueda acoger y recibir a todos, incluso a aquellos que le han cerrado las puertas a Dios, a los demás, a la esperanza, a la alegría de vivir. Como recordaba el Papa Francisco, estamos llamados a ser «una Iglesia que bendice y anima […] Iglesia con las puertas abiertas para todos» (Homilía de la Misa de apertura de la Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, 4 octubre 2023).

Por último, el Espíritu Santo abre las puertas de nuestros corazones, ayudándonos a vencer las resistencias, los egoísmos, las desconfianzas y los prejuicios, y haciéndonos capaces de vivir como hijos de Dios y hermanos entre nosotros. En donde está el Espíritu del Señor nace la fraternidad entre las personas, los grupos, los pueblos de la tierra, y todos hablan el único lenguaje del amor, que une y armoniza las diferencias.

Incluso en nuestros días, especialmente en este día de Pentecostés, debemos invocar al Espíritu Santo, para que abra todas las puertas que aún permanecen cerradas. Necesitamos redescubrir a Dios como Padre que nos ama; edificar una Iglesia en donde todos se sientan en casa; y hacer crecer un mundo fraterno en el que reine la paz entre todos los pueblos.

MAYO, MES DE MARÍACOMENTEMOS LAS LETANÍAS LAURETANAS EN HONOR A MARÍA39. AUXILIO DE LOS CRISTIANOS.El corazón de la Virg...
25/05/2026

MAYO, MES DE MARÍA
COMENTEMOS LAS LETANÍAS LAURETANAS EN HONOR A MARÍA

39. AUXILIO DE LOS CRISTIANOS.

El corazón de la Virgen María es tan grande que abarca y contiene a toda la humanidad. Dios la creó para que fuera su Madre y madre de todos, la dotó de esta universalidad de afectos para que los afligidos, los enfermos, los pecadores, que recurren a Ella, experimenten esta singular bondad suya.

En la Iglesia se centra la Obra santificadora de Cristo y aunque ella es la amada esposa de Jesús "sin arruga o defecto" (San Pablo) no la sustrajo a las vicisitudes humanas y quiso que tuviera la apariencia de debilidad. En realidad, posee la misma fuerza de Dios, que le prometió la asistencia perenne del Espíritu Santo y así se apoya segura y confiada en las palabras infalibles de su Fundador: "He aquí que estaré con vosotros hasta el fin de los siglos".

San Juan en el Apocalipsis la describe como la ciudad santa, la nueva Jerusalén y así, la nueva Jerusalén (la Iglesia), tiene en María Santísima a su poderosa defensora contra los enemigos de todos los tiempos. Estos enemigos son de dos clases: internos y externos.

Los internos son aquellos que atentan a la verdad que la Iglesia nos enseña, los que pretenden introducir en ella, el error, o sea, los mismos cristianos que se oponen con obstinación, con terquedad a lo que propone la Iglesia Católica.

Los enemigos externos son los que no perteneciendo a la Iglesia Católica, la atacan y pretenden destruir la FE de sus miembros que son el Cuerpo Místico de Cristo.

De estas consideraciones sobre el glorioso título de Auxilio de los Cristianos debemos sacar dos importantes enseñanzas para normar nuestra vida cristiana:

• Ante todo un filial amor a la santa Iglesia y a su Cabeza visible: el Romano Pontífice. En el amor de todos los católicos, que se centra en el Papa, en la asistencia perenne de Jesucristo y en la poderosa protección de María tenemos una fuerza superior que nos consuela y alienta.

• Otra enseñanza, más necesaria hoy que nunca, surge de la maternidad universal y auxiliadora de María y es el deber que tenemos de extender la CARIDAD CRISTIANA con la que nos debemos amar unos a otros, como Dios nos ama, sin distinción alguna. sin olvidar que es contrario a la caridad, levantar barreras de división, de odio, de incomprensión, etc.

¡Oh Madre Santísima que en tus entrañas maternales acoges a toda la humanidad y que a todos socorres en sus necesidades, alcánzanos de tu Divino Hijo esta universal caridad así como la fidelidad a la iglesia católica, fundada con la Sangre de Jesucristo, que es también tu sangre!.

“Yo nunca he sentido al Espíritu Santo…”Esa frase vive escondida en el corazón de muchos creyentes. 💔Ven a otros llorar,...
25/05/2026

“Yo nunca he sentido al Espíritu Santo…”

Esa frase vive escondida en el corazón de muchos creyentes. 💔

Ven a otros llorar,
levantar las manos,
emocionarse en la oración…

y piensan que quizá Dios no los ama igual.

Pero hay algo que debes entender:
el Espíritu Santo no se reduce a emociones. ✝️

Claro que Dios puede tocar el corazón de manera sensible.
Puede haber lágrimas,
gozo,
consuelo profundo.

Pero la presencia del Espíritu va muchísimo más allá de lo que sientes. 🕊️

Hay personas que sienten mucho… y cambian poco.
Y hay almas silenciosas que parecen no sentir nada… pero viven transformadas por dentro.

El Espíritu Santo muchas veces actúa de manera discreta:
dándote fuerza para seguir,
ayudándote a perdonar,
levantándote después de caer,
dándote paz en medio del sufrimiento.

Eso también es presencia de Dios. 🙏

Vivimos en una época obsesionada con “sentir”.

Pero la fe madura aprende a permanecer incluso cuando no hay emociones intensas.

Los santos atravesaron largas noches espirituales.
Momentos de sequedad.
Silencios dolorosos.

Y aun así siguieron orando.

Porque amaban a Dios por quien Él es…
no solo por lo que sentían.

A veces el Espíritu Santo está obrando más profundamente precisamente cuando todo parece seco.

Está purificando tu fe.
Enseñándote a confiar.
Arrancando dependencias emocionales.

No confundas ausencia de emociones con ausencia de Dios. ✨

El Espíritu Santo no abandona fácilmente un corazón que lo busca sinceramente.

Quizá no lo “sientas” como esperabas…
pero ahí está:
en cada confesión sincera,
en cada comunión,
en cada lucha contra el pecado,
en cada acto de amor oculto.

Dios no siempre hace ruido.

Muchas veces habla en el silencio del alma.

Sigue orando.
Sigue buscando.
Sigue perseverando.

Porque la verdadera experiencia del Espíritu Santo no consiste solamente en sentir fuego…
sino en dejar que Él transforme tu vida poco a poco hasta parecerte más a Cristo. ✝️

Después de Pentecostés el Cirio Pascual se apaga y se retira del presbiterio.Pero la Iglesia no lo retira por casualidad...
24/05/2026

Después de Pentecostés el Cirio Pascual se apaga y se retira del presbiterio.

Pero la Iglesia no lo retira por casualidad.

Esa gran vela encendida durante la Vigilia Pascual representa a Cristo Resucitado: la luz que venció la muerte, el pecado y la oscuridad del mundo.

Durante todo el tiempo pascual permanece cerca del altar, recordándonos que Jesús está vivo.

Pero cuando llega Pentecostés, el Cirio Pascual normalmente se apaga y es colocado cerca del bautisterio o en un lugar digno dentro de la iglesia.

¿Significa eso que “terminó” su importancia?

No.

En realidad, comienza a acompañar algunos de los momentos más importantes de la vida cristiana.

🔥 Se enciende en los bautizos
Porque quien recibe el Bautismo entra en la luz de Cristo.

⚰️ Se coloca junto a los féretros en funerales católicos
Porque recuerda la esperanza de la Resurrección y la victoria de Cristo sobre la muerte.

El Cirio Pascual permanece como un signo silencioso de algo inmenso:

Cristo sigue siendo nuestra luz incluso después de Pascua.

Y quizás ahí hay una enseñanza que muchos necesitamos recordar.

La Resurrección no es solo una celebración de una temporada litúrgica.
Es una realidad que debe permanecer encendida en el alma todos los días del año.

Aunque el cirio se apague…
Cristo nunca deja de iluminar a Su Iglesia.

Señor Jesús, luz del mundo,
mantén viva nuestra fe incluso en medio de la oscuridad.
Y que nunca olvidemos que Tu Resurrección sigue transformando nuestras vidas.

Pentecostés no es solamente una fiesta más del calendario cristiano.Es el día en que el cielo descendió con poder sobre ...
24/05/2026

Pentecostés no es solamente una fiesta más del calendario cristiano.

Es el día en que el cielo descendió con poder sobre la Iglesia naciente. ✝️

La palabra “Pentecostés” viene del griego y significa:
“cincuenta”.

¿Por qué?
Porque esta solemnidad se celebra cincuenta días después de la Pascua. 🕊️

Originalmente, Pentecostés era una fiesta judía vinculada a la cosecha y a la entrega de la Ley a Moisés en el Sinaí.

Pero Dios tenía preparado algo muchísimo más grande.

Después de la Resurrección y Ascensión de Cristo, los Apóstoles permanecían reunidos junto a la Virgen María, orando y esperando la promesa de Jesús.

Entonces ocurrió lo imposible. 🙏

El libro de los Hechos narra que un viento fuerte llenó la casa y aparecieron lenguas como de fuego sobre cada uno de ellos.

Era el Espíritu Santo.

Y desde ese momento, hombres llenos de miedo se transformaron en testigos valientes del Evangelio. 🇻🇦

Pedro, que había negado a Cristo por temor, comenzó a predicar públicamente.

Los Apóstoles dejaron de esconderse.

La Iglesia salió al mundo.

Por eso Pentecostés es considerado el nacimiento visible de la Iglesia.

Porque una comunidad sin Espíritu Santo es solo una organización humana.
Pero una Iglesia llena del Espíritu… transforma la historia.

Y lo más impresionante es que Pentecostés no terminó hace dos mil años.

El Espíritu Santo sigue descendiendo hoy:
en los sacramentos,
en la oración,
en la Eucaristía,
en cada confesión sincera,
en cada alma que decide volver a Dios.

Muchos creen que el Espíritu Santo es solo un símbolo.

Pero Pentecostés nos recuerda que Él es una Persona divina que guía, fortalece y santifica a la Iglesia hasta el fin de los tiempos.

Sin el Espíritu Santo no hay santidad.
No hay verdadera conversión.
No hay fuego interior.
No hay vida espiritual auténtica.

Por eso la Iglesia nunca deja de orar:

“Ven, Espíritu Santo.”

Porque cuando Él llega…
los corazones tibios vuelven a arder. ✨

¿Cuáles son las peculiaridades litúrgicas de este domingo de Pentecostés?
24/05/2026

¿Cuáles son las peculiaridades litúrgicas de este domingo de Pentecostés?

LOS SIETE DONES DEL ESPÍRITU SANTOLos dones del Espíritu Santo son hábitos sobrenaturales infundidos por Dios en las pot...
24/05/2026

LOS SIETE DONES DEL ESPÍRITU SANTO
Los dones del Espíritu Santo son hábitos sobrenaturales infundidos por Dios en las potencias del alma, para secundar con facilidad las mociones de ese mismo Espíritu.

Es como un instinto sobrenatural que coloca Dios en la mente y el corazón de la persona que, despojada de sí misma y del apego desordenado a las cosas y a las personas, vacía de sí y de su egoísmo personal, puede sentir las mociones de Dios a través de su Espíritu, y seguirlas dócilmente.

Así como las virtudes cardinales y morales se basan en la razón iluminada por la fe internamente, y son por consiguiente a modo humano, ya que es la persona que actúa iluminada por lo que cree con su inteligencia, secundando esta iniciativa Dios con su gracia, en este caso es Dios quien actúa como causa externa, y la persona quien sigue la moción divina, por lo que los actos que producen los dones ya no son al modo humano, sino al modo divino o sobrehumano.

Los dones del Espíritu Santo son siete, número muy querido en la simbología cristiana para expresar plenitud y perfección:

Siete son los días que Dios creó, siete son los sacramentos que comunican la plenitud de la salvación pascual, siete son las virtudes cardinales más las teologales, siete son los dones del Espíritu Santo que perfeccionan estas virtudes.

🕊️ Hoy no celebramos un simple recuerdo.Hoy el Cielo volvió a tocar la tierra.Pentecostés no es una historia lejana. Es ...
24/05/2026

🕊️ Hoy no celebramos un simple recuerdo.
Hoy el Cielo volvió a tocar la tierra.

Pentecostés no es una historia lejana. Es el día en que el Espíritu Santo descendió con poder sobre la Iglesia naciente y transformó para siempre el corazón de los hombres. ✨

Los apóstoles estaban encerrados, llenos de miedo, confundidos y débiles. Pero bastó un instante de la presencia de Dios para convertir pescadores temerosos en testigos capaces de entregar la vida por Cristo.

Eso hace el Espíritu Santo: cambia el alma desde dentro.

Hoy muchos viven cansados, vacíos, apagados por las preocupaciones, las heridas y el pecado. Pero Pentecostés nos recuerda que Dios no abandona a sus hijos. Él sigue derramando su Espíritu sobre quienes abren el corazón con humildad. 🙏

El Espíritu Santo es consuelo en la tristeza.
Es fuerza en la batalla espiritual.
Es luz cuando no sabemos qué camino tomar.
Es fuego santo que destruye la tibieza y vuelve a encender el amor por Dios.

La Iglesia no nació de una estrategia humana. Nació de rodillas, en oración, bajo el poder del Espíritu Santo. 🇻🇦

Y quizás hoy sea el momento de volver a pedir aquello que muchos dejaron de buscar:

“Ven, Espíritu Santo. Haz nuevas todas las cosas en mí.”

No vivas esta fiesta como un espectador.
Haz silencio. Ora. Confiesa tus pecados. Participa de la Santa Misa. Invoca al Espíritu Santo sobre tu familia, tu hogar y tu corazón.

Porque donde entra el Espíritu de Dios… comienza una vida nueva. 🔥🕊️

SECUENCIA DE PENTECOSTÉSVen, Dios Espíritu Santo,y envíanos desde el cielotu luz, para iluminarnos.Ven ya, padre de los ...
24/05/2026

SECUENCIA DE PENTECOSTÉS

Ven, Dios Espíritu Santo,
y envíanos desde el cielo
tu luz, para iluminarnos.

Ven ya, padre de los pobres,
luz que penetra en las almas,
dador de todos los dones.

Fuente de todo consuelo,
amable huésped del alma,
paz en las horas de duelo.

Eres pausa en el trabajo;
brisa, en un clima de fuego;
consuelo, en medio del llanto.

Ven, luz santificadora,
y entra hasta el fondo del alma
de todos los que te adoran.

Sin tu inspiración divina
los hombres nada podemos
y el pecado nos domina.

Lava nuestras inmundicias,
fecunda nuestros desiertos
y cura nuestras heridas.

Doblega nuestra soberbia,
calienta nuestra frialdad,
endereza nuestras sendas.

Concede a aquellos que ponen
en ti su fe y su confianza
tus siete sagrados dones.

Danos virtudes y méritos,
danos una buena muerte
y contigo el gozo eterno.

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