Templo del Sr. San José Ciénega Grande

Templo del Sr. San José Ciénega Grande Centro religioso donde se venera al Patriarca Señor San José en Ciénega Grande, Asientos, Ags.

SAN JUNÍPERO SERRA, presbítero.26 de agosto.Miguel José Serra nació en la villa de Petra (Mallorca) el 24 de noviembre d...
26/08/2026

SAN JUNÍPERO SERRA, presbítero.
26 de agosto.

Miguel José Serra nació en la villa de Petra (Mallorca) el 24 de noviembre de 1713, en el seno de una humilde familia campesina.

Sus primeros estudios los realizó en el convento de San Bernardino de Siena, en Petra. Posteriormente ingresa en el convento franciscano de Jesús, de la ciudad de Palma, donde hace su profesión religiosa el 15 de septiembre de 1731; en esa ocasión cambia su nombre de pila por el de Junípero.
En los años siguientes obtiene el doctorado en Filosofía y Teología en la Universidad Luliana de Palma y se dedica a la docencia y la predicación.

Las cartas y las noticias que llegan de los misioneros de América mueven a fray Junípero a abandonar su brillante carrera como profesor para incorporarse al trabajo de evangelizador en tierras americanas.

El 28 de agosto de 1749, Junípero Serra y otros veinte franciscanos salen del puerto de Cádiz rumbo a Nueva España (México). La expedición llega a la ciudad mexicana de Veracruz el 7 de diciembre.

Mientras el grueso del grupo misionero se dirige, a lomos de mulas, hacia Ciudad de México, fray Junípero y un acompañante emprenden el camino a pie. En este viaje contrae una dolencia en la pierna que ya no le abandonará hasta su muerte.

El primer destino del mallorquín en tierras del virreinato español son las misiones de Sierra Gorda, habitadas por los indios pames. Junípero Serra y su paisano y amigo fray Francisco Palou se establecen en la misión de Santiago Xalpán el 16 de junio de 1750. El primer obstáculo a salvar por parte de los dos misioneros es la barrera de la lengua que los separa de sus nuevos «feligreses». El futuro padre de California se aplica al estudio del «pame» y llega a dominarlo en poco tiempo. Más tarde traducirá oraciones y nociones de doctrina cristiana a ese idioma indígena para uso de sus compañeros.

Además de la predicación del Evangelio y la administración de los sacramentos, una importante labor de los misioneros españoles en el Nuevo Mundo fue incorporar a los nativos a la civilización occidental. «Ganar almas para Dios y pueblos para la Corona» era el lema que movía a religiosos y soldados.

Junípero Serra dio pruebas en Santiago Xalpán de unas dotes de organización y de sentido práctico que le permitirían, años más tarde, llevar a cabo la ingente tarea de colonizar la Alta California.

El misionero hizo llegar a Sierra Gorda semillas y animales de tiro y de labor; introdujo a los indios en el cultivo de la tierra; los reunió en granjas colectivas y les enseñó a comerciar con el excedente de sus cosechas. Las mujeres «pames» aprendieron a hilar y tejer. Poco a poco, y gracias a esas iniciativas, fue mejorando la vida de los pueblos indios de la sierra, que hasta entonces habían llevado una existencia difícil.

Tras nueve años en las misiones de Sierra Gorda, fray Junípero recibe el encargo de dirigir la evangelización de los apaches de la región del río San Saba y se traslada a Ciudad de México. Allí tendrá que permanecer diecinueve años, porque la muerte del virrey paralizó los proyectos que las autoridades españolas habían trazado respecto al territorio apache.

A Junípero Serra no se le abrió una nueva posibilidad de incorporarse al trabajo misionero, que tanto añoraba, hasta 1767. Ese año, el rey Carlos III firmó un decreto de expulsión de la Compañía de Jesús de todas las posesiones españolas. Entre los afectados por la orden real se encontraban los dieciséis jesuitas que atendían las misiones de la Baja California (o California mexicana). Los franciscanos fueron escogidos para hacerse cargo de los puestos que quedaban vacantes.

El 14 de julio de 1767 dieciséis miembros de la Orden franciscana parten de Ciudad de México rumbo a la California ya colonizada. Al frente de ellos, como «padre presidente», iba Junípero Serra.

Una vez en su nuevo destino, el director de los misioneros y el visitador real, José de Gálvez, organizaron una expedición que tenía como objetivo ocupar para España y «llevar a la luz del Evangelio» la Alta California, prácticamente desconocida en aquellos tiempos. Una de las razones que se apuntan como móvil de esta decisión española fue la presencia de Rusia en Alaska y el peligro de que tratara de extender hacia el Sur su presencia en el continente americano.

En 1768, soldados y misioneros se pusieron en marcha hacia las nuevas tierras. Era el comienzo de la gesta californiana de fray Junípero Serra y de sus acompañantes.

Primero sale por mar el buque «San Carlos», con una carga de semillas, herramientas, material de construcción… y todo lo necesario para establecer las poblaciones ya dibujadas en la mente de los expedicionarios. Por tierra sube el resto con cabezas de ganado destinadas a poblar de vacas, cerdos y caballos los territorios que van a colonizarse.

La primera fundación española en la Alta California, a muchos kilómetros ya de Vellicatá, límite de la Corona en lo que actualmente es México, es la de San Fernando. La ceremonia de ocupación tuvo lugar el 14 de mayo de 1769. Junípero Serra llegó a ese puesto un poco más tarde, porque la expedición terrestre se retrasó.

A partir del pueblo-misión de San Fernando, y en el breve espacio de quince años, surgieron otros nueve asentamientos a lo largo de la costa del Pacífico: todos ellos fueron impulsados directamente por el franciscano mallorquín.
Cálculos aproximativos cifran la población de California, cuando llegaron los españoles, en 100.000 indios de diversas tribus. La mayoría de los pobladores, a diferencia de los de México, constituían sociedades rudimentarias, con enormes problemas de subsistencia. Su alimentación se reducía a raíces y frutos salvajes. No conocían los vestidos y para protegerse del frío cubrían sus cuerpos de barro. Tampoco habían desarrollado un sistema propio de escritura.

El objetivo de la empresa española en el Nuevo Mundo era la «creación de sociedades cristianas». Para lograrlo introducían a los nativos en los principios cristianos y los hacían beneficiarios de las ventajas de la civilización occidental, aun cuando eso supuso en muchas ocasiones la destrucción de culturas muy desarrolladas.

Junípero Serra y sus colaboradores siguieron la línea de acción establecida por sus predecesores en otras partes del continente. Cuando llegaban a un lugar conveniente, levantaban una capilla, unas cabañas para residencia de los frailes y un pequeño fuerte protector contra posibles ataques. Acogían a los indígenas que se aproximaban movidos por la curiosidad y, una vez ganada su confianza, les invitaban a establecerse en las proximidades de la misión.

Allí, al mismo tiempo que catequizaban a los indios, los misioneros les enseñaban nociones de agricultura y ganadería, les proporcionaban semillas y animales y les asesoraban en el trabajo de la tierra. Algunos de ellos aprendieron también las técnicas de la carpintería, la herrería o la albañilería. Las mujeres recibían adiestramiento en las labores de cocina, costura y confección de tejidos.

De esta manera fue cambiando el entorno físico de la Alta California y la forma de vida de sus moradores. Aparecieron pueblos circundados por campos de maíz, trigo y vides. La ganadería vacuna, porcina y caballar, inexistente anteriormente, se iba multiplicando e inundaba aquellos parajes.

A la muerte de fray Junípero, el 28 de agosto de 1784, quedaban establecidos nueve pueblos-misión, que acogían a unos 5.800 nativos, muchos de ellos bautizados. A ésos les siguieron en los dos años siguientes otros doce. De ellos surgirían con el paso del tiempo ciudades tan importantes como las actuales de Los Angeles, San Diego, San Francisco, Sacramento…

La consolidación de la obra de evangelización y civilización de California no fue una tarea sencilla. Eran muchas las dificultades a vencer: tierras desconocidas, indios hostiles al principio, problemas de avituallamiento hasta que empezaron a recogerse las primeras cosechas, carencia de medios de transporte y caminos por trazar, desaliento y proyectos de abandono por parte de los gobernantes del virreinato.
Sólo la fe y el empuje de fray Junípero hicieron posible la culminación de esa aventura. El mismo, soportando los dolores de una llaga nunca curada en una pierna, recorrió más de 20.000 kilómetros pasando de una misión a otra, animando y dirigiendo los trabajos.

Fue un verdadero paladín de California. Durante su segundo viaje a los Estados Unidos, en septiembre de 1987, San Juan Pablo II visitó la basílica de la Misión de San Carlos en California, donde se guardan los restos de Junípero Serra, de quien tejió un gran elogio, diciendo entre otras cosas: «El no sólo llevó el Evangelio a los indígenas americanos; como era una persona que vivía el Evangelio, se hizo también su defensor y su paladín». Al año siguiente el mismo santo pontífice lo beatificó.

Fue canonizado el 23 de septiembre de 2015, por el Papa Francisco, durante su viaje apostólico a los Estados Unidos.

Envío de las catequistas de El Cerrito y Los Encinos, martes 25 agosto 2026En el Evangelio de hoy (cfr. Mt 23, 23-26), n...
26/08/2026

Envío de las catequistas de El Cerrito y Los Encinos, martes 25 agosto 2026

En el Evangelio de hoy (cfr. Mt 23, 23-26), nos encontramos ante dos nuevas invectivas de Jesús contra los escribas y fariseos. La primera se refiere al pago de los diezmos (cfr. Dt 14, 22-29) y la segunda a la limpieza ritual (cfr. Mc 7, 15-23). Como en el «sermón de la montaña», Jesús está proponiendo un replanteamiento de la piedad judía a la luz de la Escritura y según la nueva justicia o fidelidad al Reino (cfr. Mt 5, 20). A la observancia exterior ha de responder una rectitud interior, a menos que quieran ellos seguir siendo guías ciegos «que cuelan el mosquito y se tragan el camello».

26/08/2026
DEL EVANGELIO DE HOY: Mateo 23, 23-26MENOS APARIENCIA, MÁS CORAZÓN...Jesús habla fuerte a quienes se preocupaban por cum...
25/08/2026

DEL EVANGELIO DE HOY: Mateo 23, 23-26

MENOS APARIENCIA, MÁS CORAZÓN...

Jesús habla fuerte a quienes se preocupaban por cumplir pequeños detalles, pero olvidaban lo esencial: la justicia, la misericordia y la fidelidad.

Y eso también pasa hoy. Podemos cuidar muchísimo nuestra imagen 📱: el outfit perfecto, la foto perfecta, parecer felices, exitosos o incluso “buenos”… mientras por dentro hay orgullo, rencor, envidia o heridas que no queremos enfrentar.

Jesús lo dice claro:
✨ “Limpia primero por dentro.” ✨

Porque a Dios no le impresiona tu apariencia. Él quiere transformar tu corazón. ❤️

No sirve aparentar ser buena persona si después excluyes, criticas o participas en chismes.
Jesús te invita a ser auténtico también cuando nadie mira 🎒✨.

Puedes hacer todo correctamente y aun así tratar mal a los demás.
Jesús te recuerda: la justicia y la misericordia también importan 💻🕊️.

Es fácil ser amable afuera y perder la paciencia con quienes más amas.
Jesús te invita a comenzar el cambio desde dentro y desde casa ❤️.

✨ Cuando cambia el corazón, también cambia la vida. ✨



❓ Preguntas para hoy

1. 📱 ¿Me preocupa más lo que otros ven de mí que lo que Dios ve en mi corazón?
2. ❤️ ¿Qué necesito “limpiar” dentro de mí?
3. 🤝 ¿Estoy viviendo con justicia, misericordia y fidelidad?

Menos apariencia… más corazón.

San Luis Rey, a quien la Iglesia festeja hoy, nos enseña que la grandeza verdadera no está solo en gobernar, sino en ser...
25/08/2026

San Luis Rey, a quien la Iglesia festeja hoy, nos enseña que la grandeza verdadera no está solo en gobernar, sino en servir, amar y vivir de cara a Dios.

Que su ejemplo nos inspire a vivir nuestras responsabilidades con fe, justicia, caridad y humildad. 🙏

Hoy, martes, los invitamos a participar en la Santa Misa a las 6:00 pm en el templo de El Cerrito y después Hora Santa.
25/08/2026

Hoy, martes, los invitamos a participar en la Santa Misa a las 6:00 pm en el templo de El Cerrito y después Hora Santa.

SAN JOSÉ DE CALASANZ, presbítero.25 de agosto.José de Calasanz nació en Peralta de la Sal, provincia de Huesca, España, ...
25/08/2026

SAN JOSÉ DE CALASANZ, presbítero.
25 de agosto.

José de Calasanz nació en Peralta de la Sal, provincia de Huesca, España, el 11 de septiembre de 1557. Estudió Teología y Derecho en las ciudades de Lérida, Valencia y Alcalá. El 17 de diciembre de 1583, a la edad de veintiséis años, José recibió el sacramento del Orden Sacerdotal.

Con el fin de conseguir una buena canonjía, partió para Roma en 1592 creyendo que sería fácil alcanzar la dignidad eclesiástica deseada; pero pasaron muchos años sin que alcanzara Calasanz lo que deseaba.

Fueron los niños, los niños abandonados, los niños que tenían que trabajar desde pequeños, los niños sin educación, los niños agresivos y violentos, los niños con su niñez herida, los que le sembraron la profunda inquietud que transformaría su vida toda. En 1597, después de haber descubierto una pequeña escuela que funcionaba en la sacristía de una pobre parroquia del Trastévere romano, abrió Calasanz la primera escuela gratuita de Europa. Las Escuelas Pías, como él las llamó, se le fueron metiendo en el corazón, tanto, que cuando al fin le ofrecieron una gran canonjía en Sevilla, él respondió:

«En Roma he encontrado la manera definitiva de servir a Dios, haciendo el bien a los niños pobres, y no los dejaré por nada del mundo».

Desde entonces, dedicó la segunda mitad de su vida a educar a los niños pobres de Roma y a fundar escuelas gratuitas en otros lugares de Europa. Antes de su muerte, había más de treinta y siete escuelas calasancias en Europa. Para asegurar la persistencia de las Escuelas Pías y para favorecer el surgimiento de verdaderos maestros que se entregaran con pasión y vocación a los niños, fundó Calasanz en 1617 la Congregación de los Padres Escolapios.

Fue perseguido por sus ideas renovadoras, por su deseo de educar a las clases marginadas y por causa de las divisiones internas que se dieron al interior de su propia comunidad religiosa. Lo que le sostenía era su ardiente devoción eucarística y mariana, su alto espíritu eclesial, su confianza ilimitada en la oración y el discernimiento de la voluntad de Dios.

José de Calasanz, quien como religioso había elegio el nombre de José de la Madre de Dios, murió en la noche del 24 al 25 de agosto de 1648, a los 92 años de edad, muy pobre, viendo su obra casi totalmente destruida, pero lleno de esperanza.

Fue beatificado el 7 de agosto de 1748, y canonizado por Clemente XIII, el 16 de julio del 1767.

SAN LUIS IX DE FRANCIA, rey.25 de agostoSan Luis fue un hombre excepcional dotado por Dios de una gran sabiduría para go...
25/08/2026

SAN LUIS IX DE FRANCIA, rey.
25 de agosto

San Luis fue un hombre excepcional dotado por Dios de una gran sabiduría para gobernar, una enorme bondad que le atraía las simpatías de la gente, y una generosidad inmensa para ayudar a los necesitados, unido todo esto a una profundísima piedad que lo llevó a ser un verdadero santo.

Una madre ejemplar. Tuvo la dicha San Luis de tener por madre a una mujer admirable, Blanca de Castilla, que se preocupó por hacer de él un cristiano fervoroso y un gobernante intachable. Esta mujer formidable le repetía a su hijo: "Te amo muchísimo, pero preferiría mil veces verte mu**to antes que saber que has cometido un pecado mortal".

Una vez preguntó a un empleado qué preferiría, si cometer un pecado mortal o volverse leproso. El otro le respondió que preferiría el pecado. San Luis lo corrigió diciéndole: "No, no hay desgracia ni enfermedad mayor ni más horrorosa que cometer un pecado grave".

Al cumplir sus 21 años fue coronado como rey, con el nombre de Luis IX. Buen guerrero pero generoso. San Luis fue siempre un guerrero hábil, inteligente y valeroso, pero supremamente generoso con los vencidos. Estaba siempre dispuesto a pactar la paz con sus enemigos tan pronto como ellos lo deseaban. Decía que sólo hacía la guerra por defender la patria, pero nunca por atacar a los demás.

Amigo de la religión. Pocos gobernantes en la historia han sido tan amigos de la religión católica como el rey San Luis. Le agradaba mucho ir a los conventos a rezar con los religiosos y asistir con ellos a las ceremonias religiosas. Alguien le dijo que había gente que le criticaba por ser tan piadoso y asistir a tantas reuniones donde se rezaba, y él le respondió: "De eso no me avergüenzo ni me avergonzaré jamás. Y esté seguro de que si en vez de ir a esas reuniones a orar, me fuera a otras reuniones a beber, bailar y parrandear, entonces sí que esas gentes no dirían nada. Prefiero que me alabe mi Dios aunque la gente me critique, porque por El vivo y para El trabajo, y de Él lo espero todo".

Padre y esposo. A los 19 años contrajo matrimonio con Margarita, una mujer virtuosa que fue durante toda su vida su más fiel compañera y colaboradora. Su matrimonio fue verdaderamente feliz. Tuvo cinco hijos y seis hijas.

En su tiempo fue fundada en París la famosísima Universidad de La Sorbona, y el santo rey la apoyó lo más que pudo. El mismo hizo construir un hospital para ciegos, que llegó a albergar 300 enfermos. Cada día invitaba a almorzar a su mesa a 12 mendigos o gente muy pobre.

Sentía un enorme deseo de lograr que los países árabes se volvieran católicos. Por eso fue con su ejército a la nación de Túnez a tratar de lograr que esas gentes se convirtieran a nuestra santa religión. Pero allá lo sorprendió su última enfermedad, un tifo negro, que en ese tiempo era mortal.

El 24 de agosto del año 1270 sintió que se iba a morir y pidió los santos sacramentos. De vez en cuando repetía: "Señor, estoy contento, porque iré a tu casa del cielo a adorarte y amarte para siempre". El 25 de agosto a las tres de la tarde, exclamó: "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu", y murió santamente.

El Sumo Pontífice Bonifacio VIII lo declaró santo en el año 1297. San Luis IX es el Patrono de la Tercera Orden Franciscana u Orden Franciscana Seglar.

El coro está al servicio de la liturgia y no la liturgia al servicio del coro.
25/08/2026

El coro está al servicio de la liturgia y no la liturgia al servicio del coro.

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