18/02/2026
Mi Padre Jesús amado,
Señor de mi camino,
hoy vengo ante tu imagen
buscando tu destino;
me inclino humildemente
con fe y con gratitud,
poniendo entre tus manos
mi vida y mi inquietud.
Tú sabes mis tristezas
sin tener que explicarlas,
conoces mis heridas
antes de yo nombrarlas;
cuando mis fuerzas faltan
y el alma siente dolor,
tu mirada me alcanza
y me devuelve el valor.
Gracias, Padre querido,
por todo lo recibido,
por cuidarme en silencio
cuando me he visto perdido;
por la salud, la vida,
el trabajo y el pan,
por tantas bendiciones
que de tus manos van.
Gracias porque eres Padre
que nunca abandona,
porque tu amor me levanta
y tu misericordia me perdona;
porque escuchas al pobre
que llega a suplicar
y al corazón cansado
le enseñas a confiar.
Hoy dejo ante tus plantas
mis sueños y labores,
mis luchas cotidianas,
mis p***s y temores;
mi esfuerzo, mis proyectos,
lo que anhelo alcanzar,
todo te lo encomiendo,
Padre Jesús ante tu altar.
Que siempre sea tu voluntad,
aunque no la comprenda,
aunque el camino duela
y la esperanza se encienda;
porque sé que tus planes
son camino de bien
y que nunca abandonas
a quien te ama también.
Enséñame a aceptar
lo que tú quieras mandar,
a seguir caminando
sin dejar de esperar;
en la dicha o la prueba
quiero siempre creer
que tu amor me sostiene
y me ayuda a vencer.
Mi vida tiene sentido
porque tú estás conmigo,
porque eres mi consuelo,
mi Padre y mi abrigo;
tus bendiciones llenan
mi pobre caminar
y en tu santa presencia
aprendo a descansar.
Ante tu sagrada imagen
hoy me vuelvo a inclinar,
mi pasado y mi futuro
te vengo a entregar;
quédate siempre, Padre,
muy dentro de mi ser,
sé fuerza en mi cansancio
y luz al amanecer.
Mi Padre Jesús amado,
mi confianza está en ti,
recibe esta oración
que hoy levanto hasta ti;
en tus manos descanso,
sin miedo ni ansiedad,
porque vivo confiado
en tu santa voluntad.
Amén.