Conocer, para amar y servir

Conocer, para amar y servir Conocer, para amar y servir a Dios a traves de los hermanos

Servicio exclusivamente laical: los Talleres, convencidos de que sólo con una autonomía completa tendrían un laicado maduro, apostaron desde el principio por los laicos, entregándoles la responsabilidad integral para organizar y gobernar el servicio de los Talleres en el mundo entero. Siendo un servicio eminentemente laical, siempre hemos insistido firmemente en el propósito de establecer y mantener unas relaciones fluidas y afectuosas con los Obispos y Párrocos.

26/05/2026

Evangelio de hoy 25 de mayo 📖
Del Santo Evangelio según san Marcos 10, 28-31
En aquel tiempo, Pedro le dijo a Jesús: "Señor, ya ves que nosotros lo hemos dejado todo para seguirte".

Jesús le respondió: "Yo les aseguro: Nadie que haya dejado casa, o hermanos o hermanas, o padre o madre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, dejará de recibir, en esta vida, el ciento por uno en casas, hermanos y hermanas, madres e hijos y tierras, junto con persecuciones, y en el otro mundo, la vida eterna. Y muchos que ahora son los primeros serán los últimos, y muchos que ahora son los últimos, serán los primeros".
Palabra del Señor.

Escuchar el Evangelio de hoy y su reflexión:
https://evangelizacion.nyc3.cdn.digitaloceanspaces.com/reflexiones_nuevas/marcos10_28_31.mp3

Reflexión
El Evangelio de hoy nos debe poner a pensar en lo que realmente estamos dispuestos a soltar por seguir a Jesús. Pedro le dice, como quizá lo hayamos hecho alguna vez nosotros: ‘Señor, nosotros ya lo dejamos todo por ti’. Como diciéndole: ‘bueno, entonces a nosotros ¿de a cómo nos toca?

Y es una reacción naturalmente humana, como queriendo asegurar o asegurarnos que el sacrificio que hemos hecho por Jesús ha valido la pena y queremos que alguien lo reconozca. Jesús le responde con una promesa muy fuerte: Nadie que deje casa, familia o bienes por su causa se quedará con las manos vacías.

Nos dice incluso que recibiremos cien veces más ya desde ahora, aunque también menciona que vendrán con persecuciones. Esto nos debería de aterrizar mucho porque nos recuerda que seguir a Jesús no es un negocio para que todo nos salga perfecto: te doy y me das y que todo, además de todo, será sencillo, sino que es una inversión de vida donde la ganancia es más que todo la paz.

No siempre como nosotros lo entendemos o como estamos acostumbrados; incluso esa ganancia de paz es posible que a veces ni la lleguemos a ver. A veces nos da miedo perder tiempo, perder nuestro dinero o nuestra comodidad por vivir nuestra fe o por ayudar a otros, pero Jesús nos asegura que lo que demos por Él regresará multiplicado en formas que ni siquiera lo imaginamos.

No se trata de quedarnos sin nada, sino de no estar amarrados a nada para que Dios pueda llenarnos de lo que verdaderamente importa. Hay que aprender a tener sin retener; un día lo tienes y otro día quizás no, y que eso no te quite la paz, ni más ni menos, solo lo que necesitamos.

Sobre este tema del desprendimiento San Francisco de Asís decía, recuerda que cuando dejes este mundo, no te llevarás nada de lo que has recibido, solo lo que has dado. Él entendió que la verdadera riqueza no es la que acumulamos para nosotros, sino lo que somos capaces de soltar por amor por los demás.

La invitación de hoy es a confiar en que Dios es la mejor recompensa y que nunca te va a pedir algo sin darte muchísimo más a cambio. Dios no se deja ganar en generosidad y Él sabe perfectamente cómo recompensarnos y reconocernos ahí en donde nadie nos ve, en lo más íntimo de nuestro corazón.

26/05/2026

En aquel tiempo, Pedro se puso a decir a Jesús: "Nosotros lo hemos dejado todo para seguirte".
Jesús dijo "En verdad les digo: ninguno que haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre o padre, hijos o tierras, por mí, o por el Evangelio, quedará sin recompensa”.
Marcos 10, 28 - 30

No hace falta teorizar, basta hurgar en la propia piel, y cualquiera puede experimentar por sí mismo que privarse de algo "por amor" reporta la característica satisfacción de quien ha amado. En el amor, la privación plenifica.
Cuantas más compensaciones se dan a sí mismos, más vacíos se sienten a la larga.

Nunca la sociedad de consumo había tenido tantas satisfacciones como hoy, y nunca, sin embargo, se sintió tan insatisfecha.
Cada persona es un pozo infinito que solo un INFINITO, puede llenarlo. Solamente el Señor podrá plenificar el corazón humano.
La frase: "Solo Dios basta" (Sta. Teresa), se sobreentiende que, si alguien no tiene dinero, no tiene libertad, no tiene prestigio, etc., pero "tiene a Dios”, entonces lo tiene todo, es bienaventurado, pleno de bienes, porque: "quien a Dios tiene, nada le falta".

Cuando el cristiano entra a fondo en el "torrente" de Dios, siente inmediatamente, la necesidad de exteriorizar su respuesta de amor con hechos concretos de vida.
Lo trágico no es sufrir, sino "sufrir inútilmente"; cuando hay un "porqué", el sufrimiento no solo pierde su virulencia sino que, el sufrir por la salvación del mundo, se transforma en una hermosa causa, en una "tarea" trascendente.

Extractado del L. Muéstrame tu Rostro
P. Ignacio Larrañaga

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fundaciontovpil.org

25/05/2026

Evangelio de hoy 25 de mayo 📖
Del Santo Evangelio según san Juan 19, 25-34
En aquel tiempo, estaban junto a la cruz de Jesús, su madre, la hermana de su madre, María la de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a su madre y junto a ella al discípulo que tanto quería, Jesús dijo a su madre: "Mujer, ahí está tu hijo". Luego dijo al discípulo: ''Ahí está tu madre". Y desde entonces el discípulo se la llevó a vivir con él.
Después de esto, sabiendo Jesús que todo había llegado a su término, para que se cumpliera la escritura dijo: "Tengo sed". Había allí un jarro lleno de vinagre. Los soldados sujetaron una esponja empapada en vinagre a una caña de hisopo y se la acercaron a la boca. Jesús probó el vinagre y dijo "Todo está cumplido", e inclinando la cabeza, entregó el espíritu.
Entonces, los judíos, como era el día de preparación para la Pascua, para que los cuerpos de los ajusticiados no se quedaran en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día muy solemne, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y los quitaran de la cruz. Fueron los soldados, le quebraron las piernas a uno y luego al otro de los que habían sido crucificados con Jesús. Pero al llegar a él, viendo que ya había mu**to, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le traspasó el costado con una lanza e inmediatamente salió sangre y agua.
Palabra del Señor.
Escuchar el Evangelio de hoy y su reflexión:
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Reflexión
Familia, hoy la memoria de nuestra Madre Santísima como Madre de la Iglesia, nos lleva al momento más denso de toda la historia, la crucifixión de nuestro Salvador. Pero esto tiene su razón profunda, porque curiosamente en ese momento de muerte aparece la vida. Jesús, viendo a su madre y al discípulo amado, dice: ‘Mujer, ahí tienes a tu hijo’ e ‘hijo, ahí tienes a tu madre’.
Estas palabras se parecen mucho a aquellas que las parteras judías decían durante el alumbramiento; tomando al niño, se lo mostraban a la madre y le decían: ‘este es tu hijo’, después al pequeño le decían: ‘esta es tu madre’.
Pero aquí en la escena evangélica ocurre algo totalmente diferente, no se trata de reconocer un vínculo natural, sino de crear uno nuevo, por tanto, pensar que es un simple ‘cuida de ella’ o ‘cuídense mutuamente’, es reducir el gesto de Cristo. Aquí sucede algo trascendente, por Cristo se está creando una nueva familia: primero en Belén María dio a luz a Cristo con su cuerpo físico; después en el calvario, María está dando a luz a Cristo en su Cuerpo místico, está naciendo la Iglesia.
Porque ese discípulo no es solo Juan, es todo discípulo amado por Cristo: tú y yo. En ese momento, en medio del dolor y de la entrega total, Cristo está diciendo: ‘ahora naces a una vida nueva’; por eso no es casualidad que inmediatamente después del costado de Cristo salga sangre y agua.
Los Santos Padres de la Iglesia, como San Juan Crisóstomo y San Agustín fueron iluminados por Dios para entenderlo así, del costado abierto de Cristo y con la maternidad de la Virgen María nace la Iglesia. Por eso el dolor no es el final, el dolor cuando se une a Cristo, se convierte en paso a la vida.
Estoy seguro que nosotros queremos la vida nueva, la vida divina, pero para ello necesitamos a veces pasar por la cruz. Cada vez que permanecemos fieles en medio del sufrimiento, que nos mantendremos junto a la cruz, está naciendo algo nuevo en nosotros.
Además, en ese mismo momento, Cristo vuelve a decirnos: ‘ahí tienes a tu Madre’. No estamos solos en este camino, María, como nuestra Madre, Madre de la Iglesia, siempre estará cercana.

Hoy como Iglesia, celebramos el envío del Espíritu Santo, Pentecostés. Hoy pedimos al Espíritu Santo,nos ilumine para no...
24/05/2026

Hoy como Iglesia, celebramos el envío del Espíritu Santo, Pentecostés. Hoy pedimos al Espíritu Santo,nos ilumine para no tener miedo ante las situaciones que vivamos. Ven Espíritu Santo!!

Hoy con gran alegría nos comparten nuestros hermanos de Talleres de Oración y Vida el término del taller de la Parroquia...
24/05/2026

Hoy con gran alegría nos comparten nuestros hermanos de Talleres de Oración y Vida el término del taller de la Parroquia San Isidro Labrador - Escobedo y de Catedral y de la capilla Sagrada Familia de la Parroquia Santa Maria De Guadalupe Azteca ,gloria a Dios por ello. Recuerden que nuestros hermanos ofrecen este servicio y vuelven a iniciar en agosto.

Esta por llegar Pentecostés, pidamos al Espíritu Santo ilumine nuestros corazones, para ver su presencia en nosotros.
23/05/2026

Esta por llegar Pentecostés, pidamos al Espíritu Santo ilumine nuestros corazones, para ver su presencia en nosotros.

23/05/2026

Evangelio de hoy 23 de mayo 📖
Del Santo Evangelio según san Juan 21, 20-25
En aquel tiempo, Jesús dijo a Pedro: "Sígueme". Pedro, volviendo la cara, vio que iba detrás de ellos el discípulo a quien Jesús amaba, el mismo que en la cena se había reclinado sobre su pecho y le había preguntado: 'Señor, ¿quién es el que te va a traicionar?' Al verlo, Pedro le dijo a Jesús: "Señor, ¿qué va a pasar con éste?" Jesús le respondió: "Si yo quiero que éste permanezca vivo hasta que yo vuelva, ¿a ti qué? Tú, sígueme".

Por eso comenzó a correr entre los hermanos el rumor de que ese discípulo no habría de morir. Pero Jesús no dijo que no moriría, sino: 'Si yo quiero que permanezca vivo hasta que yo vuelva, ¿a ti qué?'

Ese es el discípulo que atestigua estas cosas y las ha puesto por escrito, y estamos ciertos de que su testimonio es verdadero. Muchas otras cosas hizo Jesús y creo que, si se relataran una por una, no cabrían en todo el mundo los libros que se escribieran.
Palabra del Señor.

Escuchar el Evangelio de hoy y su reflexión:
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Reflexión
Juan concluye la narración del Evangelio con este pasaje en donde él se observa a sí mismo en la escena, nuevamente como el discípulo a quien Jesús amaba; está narrando este momento en la tercera ocasión que se aparece Jesús a sus apóstoles después de su resurrección y vuelve a recordar ese momento tan especial durante la última cena cuando se recuesta sobre su pecho. Con qué emoción debía recordar Juan ese momento que no puede dejar de mencionarlo. Dios nos conceda que así seamos en nuestra vida, nunca olvidar esos encuentros donde experimentamos la presencia del Señor y desde ahí, volver a incendiar nuestro corazón y el deseo de que más personas lo conozcan.

Por su parte, Jesús nunca deja de enseñar, en esta ocasión, después de purificar el corazón de Pedro de la herida que causó el que lo negara tres veces, lo llama nuevamente con contundencia “sígueme”. Pedro no sabe exactamente qué va a ocurrir al atender ese llamado de Jesús, obedece y va con Él, sin embargo, sucede algo inesperado, aunque lo llamó a él, también el discípulo amado inició el camino con ellos. Pedro se extraña y le pregunta a Jesús “¿qué va a pasar con éste?” No sabemos exactamente qué pasó por su mente o su corazón, si pensaba que a este llamado solo debía acudir él, o si incluso le pudiera haber molestado la presencia de Juan, a lo que el Señor responde: “si yo quiero que viva hasta que vuelva ¿a ti qué?” Incluso hay algunas otras versiones que traducen de manera más ruda este pasaje con un ‘¿a ti qué te importa?’.

Y es que a veces nos dejamos llevar por lo que nosotros queremos hacer o queremos que suceda, no vemos la mano de Dios en lo que está sucediendo a nuestro alrededor, o incluso podemos llegar a envidiar que otro hermano viva nuestras experiencias espirituales o el Señor le llame a una tarea ‘más importante’ que la nuestra. Todos somos importantes, como le escribió San Pablo a los Corintios “El ojo no puede decir a la mano: ‘No te necesito’, ni la cabeza a los pies: ‘No los necesito’”. Todos formamos parte del cuerpo de Cristo y todos tenemos algo que aportar para que unidos como Iglesia, más personas conozcan a Cristo.

Jesús nos recuerda que todo el poder le ha sido dado en el cielo y en la tierra, por eso dice que si Él quiere que viva hasta su regreso, lo podría hacer, puede hacer hablar al menos preparado y puede hacer milagros con quien menos lo esperamos; no menospreciemos el poder de Dios que actúa en los hermanos, al contrario, demos gloria a Él cuando alguno de nuestros hermanos recibe una gracia, un don y lo pone al servicio de los demás.

Hoy te invito a que abras tu corazón al amor de Dios y estés atento a las obras que hace el Señor a través de los que entrarán en contacto contigo y que ese momento te ayude a recordar las grandes cosas que ha hecho contigo.

22/05/2026

Evangelio de hoy 22 de mayo 📖
Del Santo Evangelio según san Juan 21, 15-19
En aquel tiempo, le preguntó Jesús a Simón Pedro: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?" Él le contestó: "Sí, Señor, tú sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta mis corderos".

Por segunda vez le preguntó: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas?" Él le respondió: "Sí, Señor, tú sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Pastorea mis ovejas".

Por tercera vez le preguntó: "Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?" Pedro se entristeció de que Jesús le hubiera preguntado por tercera vez si lo quería y le contestó: "Señor, tú lo sabes todo; tú bien sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta mis ovejas.

Yo te aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías la ropa e ibas a donde querías; pero cuando seas viejo, extenderás los brazos y otro te ceñirá y te llevará a donde no quieras". Esto se lo dijo para indicarle con qué género de muerte habría de glorificar a Dios. Después le dijo: "Sígueme".
Palabra del Señor.

Escuchar el Evangelio de hoy y su reflexión:
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Reflexión:
Este pasaje es uno de los momentos más intensos del Evangelio porque nos muestra que el perdón de Dios no es solo hacer como que no pasó nada, sino que el sentido que verdaderamente tiene es restaurarnos por completo en su amor. Fíjate cómo es que Jesús le pregunta a Pedro tres veces lo mismo.

Precisamente el mismo número de veces que Pedro lo había negado y no lo hace para hacerlo sentir mal, sino para darle la oportunidad de sanar cada una de las fallas con una declaración de amor. Debemos entender que nuestro pasado no es un obstáculo para lo que viene en el futuro.

A veces nosotros mismos nos ponemos la etiqueta de fracasados o sentimos que ya no somos dignos de seguir a Cristo por los errores que cometemos, pero este texto nos dice que lo único que Jesús necesita para confiarnos una misión, una nueva misión, es que seamos honestos en el amor, aunque sea un amor frágil y a medias; Él no busca gente perfecta, busca gente que esté dispuesta a intentarlo de nuevo las veces que sea necesario.

El Papa Francisco nos enseña algo que nos aterriza muy bien: ‘Jesús no nos pide cosas extraordinarias, sino que le abramos el corazón y le tengamos confianza, diciéndole: Señor, aquí estoy con mis límites, pero te amo’.

La invitación de Jesús sigue siendo la misma: ‘Sígueme’. Al final se lo dice a Pedro. También nos enseña que la fe se traduce en acción, no basta con decir que queremos a Dios, que lo amamos, sino que hay que demostrarlo cuidando a los que tenemos cerca, ya sea escuchándolos, ayudándolos y llegar a hacer lo que nos pide Jesús, pastorear a sus ovejas.

Démonos cuenta de que no somos seguidores de Jesús porque seamos los mejores, sino porque Él, conociendo todas nuestras debilidades, decidió que valía la pena darnos una, otra y otra oportunidad más, y volver a confiar en nosotros, porque nos ama y nunca lo va a dejar de hacer.

21/05/2026

Evangelio de hoy 21 de mayo 📖
Del Santo Evangelio según san Juan 17, 20-26
En aquel tiempo, Jesús levantó los ojos al cielo y dijo: "Padre, no sólo te pido por mis discípulos, sino también por los que van a creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí y yo en ti somos uno, a fin de que sean uno en nosotros y el mundo crea que tú me has enviado.

Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno. Yo en ellos y tú en mí, para que su unidad sea perfecta y así el mundo conozca que tú me has enviado y que los amas, como me amas a mí.

Padre, quiero que donde yo esté, estén también conmigo los que me has dado, para que contemplen mi gloria, la que me diste, porque me has amado desde antes de la creación del mundo.

Padre justo, el mundo no te ha conocido; pero yo sí te conozco y éstos han conocido que tú me enviaste. Yo les he dado a conocer tu nombre y se lo seguiré dando conocer, para que el amor con que me amas esté en ellos y yo también en ellos."
Palabra del Señor.

Escuchar el Evangelio de hoy y su reflexión:
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Reflexión:
Hoy te invito a que vuelvas a leer esta lectura y mientras la lees de nuevo, imagina ese momento, ve a Jesús de rodillas orando al Padre, e imagínate a ti mismo acompañándolo junto con sus apóstoles y entonces le escuchas decir esa oración “Padre, te pido por los que van a creer en mí por la palabra de mis discípulos” el mismísimo Jesús, el Hijo de Dios pensando nuevamente en ti y en mí, en un momento tan intenso como la última cena. Ponle tu nombre, “te pido por Laura, Raúl, Oscar, o como te llames, que va a creer en mí por la palabra de un discípulo”.

Hermano, hermana, no sé tú, pero mi corazón se llena de alegría y de gozo de saberme incluido en esa oración, de reconocer que es por esta petición de Jesús al Padre que hoy conocemos y amamos a este Dios tan maravilloso, a este Dios que viene a nuestro encuentro.

Es un gran regalo entender que tuvo que haber una transmisión de la fe desde los tiempos de Jesús hasta nuestra fecha, para que tú y yo escucháramos de Él; cuántos santos, cuántos mártires, cuánta gente enamorada del Señor que se decidió a participar en el anuncio de Jesús y su Palabra, en el anuncio de la buena nueva, con el fin de que hoy podamos unirnos a la Iglesia y mantener esa promesa viva. Tú y yo somos también mensajeros de esta petición que hizo Jesús al Padre, no solo para nuestro beneficio, sino también para que los que están a nuestro alrededor crean también y puedan acceder a una vida de la mano del Señor.

Y esta petición no es sólo para que aspiremos a la felicidad, sino como nos dijo el Papa León XIV “El Señor no quiere que, en esta unidad, seamos una multitud anónima y sin rostro. Quiere que seamos uno: «Como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos estén en nosotros»” El Señor quiere que junto con los que están a nuestro alrededor, junto con todos los laicos y consagrados del mundo, seamos uno, que seamos uno para que el mundo lo conozca y quiera conocerlo.

Anímate hoy a ser parte de sus discípulos, comparte con alguien esta alegría de saber que Jesús pidió al Padre para que tú creyeras, anima a esa persona que está cerca de ti a decidirse a conocer más de Jesús y dale gracias por aquellas personas que colaboraron para que tú lo hayas conocido.

20/05/2026

En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo oró diciendo: "Cuando estaba con ellos, yo los cuidaba en tu Nombre, pues tú me los habías encomendado y ninguno de ellos se perdió, excepto el que llevaba en sí la perdición, pues en esto había que cumplirse la Escritura".
Juan 17, 12

La tristeza envolvía como un sudario el alma de Jesús.
A lo largo del camino había formado con sus discípulos un hogar itinerante, sin morada fija; había sido entre ellos un Hermano entre hermanos, habían comido en una mesa común y dormido juntos, bajo las estrellas.
No faltaron los momentos difíciles: nacieron y crecieron en el huerto familiar las plantas de las rivalidades y envidias, que nunca faltan; pero Jesús les enseñó el difícil arte de arrancarlas de raíz. Por eso los llamó amigos, porque ya no había secretos entre ellos.
Fue con ellos sincero y veraz; exigente y comprensivo; les alertó en los peligros, les estilumuló en las dificultades. Cuidó de ellos más que una madre a su niño; y, ahora, con pena tiene que despedirse para volver junto al Padre, como vuelven en el verano las golondrinas. El Padre es su Hogar y su Patria; y, los pies de ellos no podrán seguir sus huellas por el momento, ...
Ellos se quedaban en el mundo; por eso, levantando los ojos al Padre con infinita ternura y reverencia, oró así:
"Cuando estaba con ellos, yo los cuidaba; ahora, cuídalos Tú".

Extractado del L. El Pobre de Nazaret
P. Ignacio Larrañaga

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20/05/2026

Evangelio de hoy 20 de mayo 📖
Del Santo Evangelio según san Juan 17, 11-19
En aquel tiempo, Jesús levantó los ojos al cielo y dijo: "Padre santo, cuida en tu nombre a los que me has dado, para que sean uno, como nosotros. Cuando estaba con ellos, yo cuidaba en tu nombre a los que me diste; yo velaba por ellos y ninguno de ellos se perdió, excepto el que tenía que perderse, para que se cumpliera la Escritura.

Pero ahora voy a ti, y mientras estoy aún en el mundo, digo estas cosas para que mi gozo llegue a su plenitud en ellos. Yo les he entregado tu palabra y el mundo los odia, porque no son del mundo, como yo tampoco soy del mundo. No te pido que los saques del mundo, sino que los libres del mal. Ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

Santifícalos en la verdad. Tu palabra es la verdad. Así como tú me enviaste al mundo, así los envío yo también al mundo. Yo me santifico a mí mismo por ellos, para que también ellos sean santificados en la verdad".
Palabra del Señor.

Escuchar el Evangelio de hoy y su reflexión:
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Reflexión:
Nos ubicamos en el discurso de despedida de Jesús al final de la Última Cena. Ahí Jesús no pide al Padre que se nos quite del mundo y para muchos esto puede ser desconcertante, porque muchas veces quisiéramos una fe cómoda, protegida y sin conflicto.

Sin embargo, el lugar del cristiano es precisamente el mundo, ese espacio tal vez difícil, donde la fe se vive y se pone a prueba. Ahora Cristo añade algo aún más exigente: ‘No son del mundo’. Y esto es cierto y debe volverse una realidad en nosotros; es decir, vivimos en medio de todo: trabajamos, convivimos, participamos en la sociedad como ciudadanos, pero nuestra lógica no puede ser la misma que la del mundo, no puede ser igual que las estructuras sociales, culturales y políticas contrarias al Evangelio.

Si pensamos igual que todos, si reaccionamos igual que todos, si buscamos lo mismo que todos, entonces hemos perdido nuestra identidad cristiana. Por eso Cristo le ruega al Padre que se nos consagre en la verdad, es decir, hacernos suyos, separarnos para Él, para la misión. La vida cristiana nunca va a ser un refugio, sino que es un envío.

Solo quien vive en la verdad puede realizar correctamente su misión, porque si no vivimos desde la verdad de Dios, terminamos anunciando opiniones, ideologías o simplemente adaptándonos al ambiente. Por eso Cristo mismo añade: ‘Por ellas me consagro’. Él no pide nada que no haya vivido primero; su consagración en la cruz es la entrega total. Y ahí se revela la verdadera santidad, no en aislarse, sino en darse.

El magisterio de la Iglesia Católica en la Constitución Lumen Gentium lo expresa con gran claridad en cuanto afirma que: ‘todos los fieles están llamados a la santidad’; pero esa santidad no es evasión del mundo, sino transformación del mundo desde dentro.

Por lo tanto, la pregunta necesaria para hoy es ¿Estoy viviendo en el mundo sin ser del mundo o ya me he vuelto indistinguible de él? Porque solo el que permanece en la verdad puede ser realmente enviado, y solo el que se entrega como Cristo, puede dar la vida.

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