11/08/2026
Todos buscamos momentos de alegría: una buena noticia, una meta alcanzada, una celebración o algo que nos hace sentir bien. Pero muchas veces esa alegría depende de lo que está pasando alrededor de nosotros. Cuando las circunstancias cambian, nuestras emociones también pueden cambiar. Pero el gozo que viene de Dios es diferente. No nace de una situación perfecta, nace de una relación con un Dios
perfecto. El Espíritu Santo produce en nosotros un gozo que no depende únicamente de lo que tenemos, de lo que sucede o de lo que sentimos en un momento determinado.
El gozo espiritual es una seguridad profunda de que Dios está con nosotros, que sus promesas
permanecen y que nuestra vida está en sus manos.
Una persona puede estar pasando una temporada difícil y aun así tener esperanza, porque su
alegría no está puesta en las circunstancias, sino en Dios.
Acompáñanos esta semana a una de nuestras casas de paz, será un tema que bendecira tu vida en gran manera, recuerda que tenemos una cerca de ti. ❤️