11/08/2026
08/Agosto/2026.
Duerme en los brazos del Señor nuestra hermana Epifanía Bedolla Bonilla, quien perseveró durante 51 años en la Iglesia del Señor, dejando un hermoso testimonio de fe, fidelidad y servicio.
La inspiración de Dios en su Siervo tomó forma con la visita del hermano Aurelio Bedolla, quien le predicó a su hija, Epifanía Bedolla Bonilla, quien sería la primera alma de esta ciudad en recibir el bautismo. Debido a que la obra tardó en consolidarse, fue bautizada en Xalapa, Veracruz, en la colonia Álvaro Obregón. (Fuente: Carta del Apóstol Aarón Joaquín, 20 de octubre de 1949, escrita en Guadalajara).
La preciosa semilla del Evangelio comenzó a germinar con el establecimiento de la obra del Señor en 1976 y la conversión de los nietos del hermano Aurelio Bedolla. Desde aquel momento, la vida de nuestra hermana Epifanía quedó marcada por la fe y el amor a la obra de Dios. Con perseverancia, realizó su labor de predicación, contribuyendo a que la palabra llegara a otros lugares.
Fue partícipe en la construcción del templo y estuvo presente en los diferentes proyectos de la Iglesia, siempre con disposición, ánimo y amor por la obra. Su vida se caracterizó por su constancia en las oraciones, su espíritu de servicio y su apoyo incondicional a los hermanos que la rodeaban.
Fue una mujer de fe, lealtad, fidelidad y trabajo, que, con sus obras, dio testimonio de sus convicciones hasta el final de su carrera.
Uno de los más grandes testimonios que deja nuestra hermana es su familia. Con amor y ejemplo, inculcó en sus hijos y descendientes el deseo de servir a Dios y al Apóstol de Jesucristo. Hoy, gran parte de su descendencia continúa perseverando en la Iglesia del Señor, llevando consigo las enseñanzas y el ejemplo que recibieron de ella.
Hoy, la Iglesia reconoce el hermoso triunfo de nuestra hermana Epifanía: una vida entregada al servicio de Dios, que deja una huella que continuará hablando de su fidelidad. ¡Hermoso triunfo en la Iglesia del Señor!
Su ejemplo permanece, su obra continúa y su legado vivirá en las generaciones que enseñó a perseverar.
"𝙉𝙤 𝙛𝙪𝙞𝙢𝙤𝙨 𝙘𝙧𝙚𝙖𝙙𝙤𝙨 𝙥𝙖𝙧𝙖 𝙚𝙡 𝙩𝙞𝙚𝙢𝙥𝙤, 𝙛𝙪𝙞𝙢𝙤𝙨 𝙘𝙧𝙚𝙖𝙙𝙤𝙨 𝙥𝙖𝙧𝙖 𝙡𝙖 𝙚𝙩𝙚𝙧𝙣𝙞𝙙𝙖𝙙".