22/06/2022
DEUTERONOMIO 7
Dios tiene un plan, un tiempo y un propósito mejor para su pueblo, para sus hijos, que va mucho más allá de lo que su pueblo puede ver o comprender. El capítulo de hoy suena drástico, pero en realidad obedecer las indicaciones del Dios omnisapiente es una forma de manifestar confianza en lo que Él manda.
“Cuando Jehová tu Dios te haya introducido en la tierra en la cual entrarás para tomarla, y haya echado de delante de ti a muchas naciones, al heteo, al gergeseo, al amorreo, al cananeo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo, siete naciones mayores y más poderosas que tú, y Jehová tu Dios las haya entregado delante de ti, y las hayas derrotado, las destruirás del todo; no harás con ellas alianza, ni tendrás de ellas misericordia.” (Deuteronomio 7:1-2). La orden era bien precisa, exterminar estas siete naciones, no era un mandato arbitrario, estas naciones se encontraban llenas de enfermedades, perversiones y costumbres idólatras que serían una amenaza permanente para su pueblo.
“Y no emparentarás con ellas; no darás tu hija a su hijo, ni tomarás a su hija para tu hijo. Porque desviará a tu hijo de en pos de mí, y servirán a dioses ajenos; y el furor de Jehová se encenderá sobre vosotros, y te destruirá pronto. Mas así habéis de hacer con ellos: sus altares destruiréis, y quebraréis sus estatuas, y destruiréis sus imágenes de Asera, y quemaréis sus esculturas en el fuego.” (Deuteronomio 7:3-5). Exterminar a estas naciones tenía el propósito de no permitir que costumbres paganas se infiltren en el pueblo, pues esto traería graves consecuencias.
Que significa ser Pueblo de Dios.
1. El pueblo de Dios es SANTO, no debe contaminarse con los pecados de sus vecinos.“Porque tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios; Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la tierra.” (Deuteronomio 7:6).
2. El pueblo de Dios debe tener presente que fue escogido por gracia: “No por ser vosotros más que todos los pueblos, os ha querido Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos.” (Deuteronomio 7:7).
3. El pueblo de Dios debe tener siempre presente que son amados por Dios: “Si no por cuanto Jehová os amó, y quiso guardar el juramento que juró a vuestros padres, os ha sacado Jehová con mano poderosa, y os ha rescatado de servidumbre, de la mano de Faraón, rey de Egipto” (Deuteronomio 7:8).
El plan de Dios es que su pueblo sea santo, especial, amado. Para lograr ese propósito es vital y necesario. Destruir todo lo que a Dios no le agrada: “Las destruirás del todo…”, “Y no emparentarás con ellas…” Definitivamente, si no se hace lo que Dios ordena, sucederá lo siguiente: “Porque desviará a tu hijo de en pos de mí…”
Obedecer a Dios trae aparejado una serie de cosas buenas: “Y te amará, te bendecirá, y te multiplicará, y bendecirá…”
“Y por haber oído estos decretos y haberlos guardado y puesto por obra, Jehová tu Dios guardará contigo el pacto y la misericordia que juró a tus padres. Y te amará, te bendecirá y te multiplicará, y bendecirá el fruto de tu vientre, y el fruto de tu tierra, tu grano, tu mosto, tu aceite, la cría de tus vacas, y los rebaños de tus ovejas, en la tierra que juró a tus padres que te daría. Bendito, serás más que todos los pueblos; no habrá en ti varón, ni hembra estéril, ni en tus ganados. Y quitará Jehová de ti toda enfermedad; y todas las malas plagas de Egipto, que tú conoces, no las pondrá sobre ti, antes las pondrá sobre todos los que te aborrecieren. Y consumirás a todos los pueblos que te da Jehová tu Dios; no los perdonará tu ojo, ni servirás a sus dioses, porque te será tropiezo.” (Deuteronomio 7:12-16).
No obedecer a Dios destruyendo lo que había ordenado traería como consecuencia: “Mas así habéis de hacer con ellos: sus altares destruiréis, y quebraréis sus estatuas, y destruiréis sus imágenes de Asera, y quemaréis sus esculturas en el fuego.” (Deuteronomio 7:5). “Y consumirás a todos los pueblos que te da Jehová tu Dios; no los perdonará tu ojo, ni servirás a sus dioses, porque te será tropiezo.” (Deuteronomio 7:16).
“Porque te será tropiezo.” Pueden ser naciones poderosas, pero Dios es más poderoso.
“Si dijeres en tu corazón: Estas naciones son mucho más numerosas que yo; ¿cómo las podré exterminar? no tengas temor de ellas; acuérdate bien de lo que hizo Jehová tu Dios con Faraón y con todo Egipto; de las grandes pruebas que vieron tus ojos, y de las señales y milagros, y de la mano poderosa y el brazo extendido con que Jehová tu Dios te sacó; así hará Jehová tu Dios con todos los pueblos de cuya presencia tú temieres.” (Deuteronomio 7: 17-19).
Obedecer a Dios es lo mejor: “Y te amará, te bendecirá, y te multiplicará…”
Ptr. Martin Olvera García.