22/06/2026
Algo a lo que muchos devotos de la Santa Muerte nos enfrentamos constantemente no es a la brujería, ni a las malas energías, ni siquiera a los enemigos. Es a los fanáticos religiosos que se sienten voceros oficiales de Dios. Sí, esos que traen la Biblia de desodorante y andan señalando a todo el mundo con el clásico "es que en la Biblia dice".
Tengo una conocida que es sumamente devota del Señor de la Misericordia. Es la primera en llegar a misa, organiza rosarios cada año y siempre que te la encuentras termina preguntándote si ya leíste la Biblia. Hace poco me la encontré en la calle. Todo iba normal hasta que vio el tatuaje que traigo de la Santa Muerte.
Su expresión cambió inmediatamente.
Lo primero que me dijo fue: "Tú ya no tienes entrada al cielo porque Dios aborrece esa cosa".
La verdad, yo soy una persona que procura vivir y dejar vivir. Respeto profundamente las creencias de cada quien mientras no intenten imponerme las suyas. Pero hay algo que nunca he entendido.
¿Cómo puede alguien estar tan seguro de quién entra al cielo y quién no?
Le respondí con respeto que desde hace muchos años dejé de depositar mi fe en las personas, pero nunca he dejado de creer en Dios. Porque para mí Dios no es odio, no es señalamiento y mucho menos condena. Para mí Dios es amor, paz y misericordia.
Lo curioso es que esta misma persona que me juzga por traer tatuada a la Santa Muerte es la misma que al día siguiente anda preguntando quién le puede leer las cartas para saber si el marido le es infiel; la misma que critica a la vecina porque salió embarazada; la misma que señala, condena y habla de personas que ni siquiera conoce.
Y entonces entendí algo.
Muchas veces el problema no es la religión.
El problema es la gente que utiliza la religión para sentirse moralmente superior a los demás.
Porque he conocido personas con altar de la Santa Muerte que ayudan sin preguntar, que comparten lo poco que tienen y que jamás juzgan a nadie. Y también he conocido personas que no faltan a misa, pero salen del templo directamente a destruir la reputación de alguien más.
Yo no sé quién irá al cielo y quién no. Honestamente no me corresponde decidirlo.
Pero sí creo que si Dios existe, debe preocuparle más cómo tratamos a los demás que las imágenes que tenemos en casa.
¿Qué opinan ustedes? ¿Les ha tocado vivir algo parecido por ser devotos de la Santa Muerte o por practicar una creencia diferente?
Historia de una seguidora
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