12/08/2026
QUE ES LA DIRECCIÓN ESPIRITUAL
2ª Parte.
Escuchar al Espíritu Santo:
El acompañamiento espiritual, lejos de anular la libertad, la potencia. Te da las herramientas para que puedas ejercerla con responsabilidad y madurez, buscando siempre la voluntad de Dios y construyendo tu propia santidad.
Se cuenta del gran santo Charles de Foucauld, que se fue a un pueblo en el Atlas, en el norte de África. Desde allí, mantuvo correspondencia con una monja francesa que estaba interesada en tener dirección espiritual con él. Debido a la distancia, la comunicación entre ellos no era fluida ni frecuente.
La monja vivía esta situación con cierta tensión, pero el sacerdote lo veía como una oportunidad. Él le decía que era bueno que la dirección humana que recibía de su padre espiritual no fuera demasiado asidua, que se atuviera a darle los grandes puntos de referencia y que, después, guiada por el «gran director», que es el Espíritu Santo, encontrara ella misma su camino, aunque fuera en medio de tanteos y dudas.
Es importante que cada uno aprenda a escuchar su propia conciencia, iluminada por el Espíritu Santo. No se trata de delegar la responsabilidad de la propia vida en el acompañante espiritual, ni de esperar que este nos diga paso a paso qué debemos hacer.
El acompañamiento espiritual consiste en ayudar a la persona a discernir la voluntad de Dios, a descubrir su camino y a recorrerlo con libertad y responsabilidad.
El acompañante espiritual debe proporcionar las «grandes líneas»: el Evangelio, la enseñanza de la Iglesia, el ejemplo de los santos; pero es la persona acompañada quien, en diálogo con Dios y escuchando la voz del Espíritu Santo en su interior, debe tomar sus propias decisiones y recorrer su propio camino.
En definitiva, el acompañamiento espiritual no se reduce a seguir ciegamente las indicaciones del acompañante. Implica un proceso de discernimiento personal en el que la persona aprende a escuchar la voz de Dios en su corazón y a seguirla con confianza.