25/08/2026
GUÍA DEL CATEQUISTA
TEMA: Conducimos el encuentro, formamos discípulos
“Disciplinar no es dominar; es ayudar a formar discípulos.”
La catequesis no es simplemente una clase. Es un encuentro en el que ayudamos a los niños a conocer, amar y seguir a Jesús.
Por eso, la catequista está llamada a preparar no solo una actividad, sino su corazón, el ambiente y el encuentro.
1. ANTES DEL ENCUENTRO: PREPARO MI CORAZÓN 🙏
Antes de preparar lo que voy a hacer con los niños, preparo mi corazón para servir.
* Oro por cada uno de mis catequizandos.
* Invoco al Espíritu Santo y pongo el encuentro en manos de Jesús.
* Leo y medito la Palabra que voy a proclamar.
* Estudio el contenido de la catequesis y tengo claro cuál es su propósito.
* Participo de la vida sacramental de la Iglesia.
* Procuro conocer las necesidades particulares de mis niños.
* Reviso los materiales y el ambiente antes de comenzar.
* Llego con tiempo suficiente para preparar el espacio.
* Recuerdo que yo también soy discípula y estoy siempre en formación.
No puedo transmitir lo que no estoy procurando vivir.
2. DURANTE EL ENCUENTRO: YO CONDUZCO LA SESIÓN 👣
Tener el control de la sesión no significa ser autoritaria.
Significa estar preparada, organizada y atenta para que el ambiente permita que los niños puedan escuchar, participar, aprender y encontrarse con Jesús.
La catequista:
ACOGE → recibe a cada niño con alegría y respeto.
ORGANIZA → sabe qué hará, qué materiales necesita y hacia dónde conduce el encuentro.
GUÍA → da instrucciones claras, breves y apropiadas para la edad.
OBSERVA → reconoce cuándo un niño necesita atención, movimiento, silencio, ayuda o una explicación diferente.
CORRIGE → interviene con firmeza y caridad cuando es necesario.
ACOMPAÑA → no etiqueta ni humilla; busca comprender y ayudar.
3. ESTABLECEMOS NUESTROS ACUERDOS 🤝
Desde los primeros encuentros, construimos con los niños unas pocas reglas claras y expresadas positivamente.
Por ejemplo:
En nuestro grupo…
* Escuchamos cuando alguien está hablando.
* Respetamos a las personas y sus pertenencias.
* Cuidamos nuestro cuerpo, nuestras manos y nuestro espacio.
* Caminamos y nos movemos de manera segura.
* Participamos con alegría y respeto.
Podemos escribir nuestros acuerdos y colocarlos en un lugar visible, cerca de la cruz.
No están allí para amenazar ni castigar.
Son nuestro compromiso como discípulos de Jesús.
4. RECUERDO: DISCIPLINA = FORMACIÓN DE DISCÍPULOS ✝️
La disciplina no tiene como finalidad conseguir obediencia por miedo.
Tiene como finalidad enseñar a vivir en comunidad, respetar, escuchar, esperar, cuidar y aprender a seguir a Jesús.
Por eso:
SÍ hacemos:
* Hablamos con calma y firmeza.
* Damos instrucciones claras.
* Corregimos la conducta, no atacamos al niño.
* Reconocemos y reforzamos las buenas conductas.
* Damos oportunidades para comenzar nuevamente.
* Nos acercamos personalmente al niño cuando necesita ayuda.
* Pedimos apoyo a los padres cuando una situación lo requiere.
NO hacemos:
* Gritar.
* Insultar.
* Ridiculizar.
* Amenazar.
* Humillar delante del grupo.
* Comparar a un niño con otro.
* Etiquetar: “eres malo”, “eres desobediente”, “siempre haces lo mismo”.
* Entrar en discusiones o luchas de poder.
* Utilizar la vergüenza como método disciplinario.
Corregimos sin herir.
5. UTILIZAMOS EL SEMÁFORO PARA AUTORREGULARNOS 🚦
El semáforo no es un instrumento para señalar o castigar.
Es una herramienta para ayudar al niño a reconocer cómo está y aprender a regularse.
🟢 VERDE — Estoy bien.
Puedo participar, escuchar y aprender.
🟡 AMARILLO — Necesito detenerme y respirar.
Necesito ayuda para volver a concentrarme.
🔴 ROJO — Necesito hablar contigo.
La catequista se acerca y acompaña al niño en privado.
Nunca exhibimos a un niño delante del grupo.
Si alguien está en rojo, yo me acerco a él; no lo señalo delante de todos.
6. HACEMOS LA CATEQUESIS DINÁMICA, NO SIMPLEMENTE ENTRETENIDA 📖
Los niños pueden llegar cansados, inquietos o con muchas experiencias acumuladas del día.
Por eso utilizamos diferentes formas de acercarnos al mismo contenido:
* Escuchar la Palabra.
* Observar.
* Preguntar.
* Dialogar.
* Guardar silencio.
* Cantar.
* Movernos.
* Utilizar materiales concretos.
* Dibujar o crear.
* Repetir y recordar.
* Contemplar.
* Orar.
Pero recordamos:
No buscamos entretener a los niños. Buscamos ayudarlos a entrar en el misterio y encontrarse con Jesús.
La actividad siempre debe estar al servicio de la catequesis, y no convertirse en el centro del encuentro.
7. CONOZCO A MIS CATEQUIZANDOS ❤️
Cada niño es único.
Procuro conocer:
* Su personalidad.
* Sus intereses.
* Sus fortalezas.
* Sus dificultades.
* Su manera de aprender.
* Sus necesidades particulares.
* Las situaciones que puedan afectar su participación.
Si un niño presenta alguna dificultad de aprendizaje, desarrollo, comunicación o conducta, converso respetuosamente con sus padres y pregunto qué estrategias funcionan para él en otros ambientes.
No todos los niños necesitan lo mismo para poder participar.
Adaptar una estrategia no significa bajar las expectativas; significa abrir el camino para que el niño pueda participar.
8. CUANDO UNA CONDUCTA SE REPITE
Si un niño presenta consistentemente una conducta que interfiere con el encuentro:
1. Observo antes de juzgar.
2. Identifico qué puede estar provocando la conducta.
3. Hablo con el niño en privado.
4. Establezco una estrategia concreta.
5. Reconozco sus avances.
6. Si es necesario, converso con sus padres.
7. Busco juntos una respuesta que ayude al niño.
En situaciones persistentes puede establecerse un acuerdo individual de conducta, siempre desde la colaboración y el acompañamiento, nunca desde el castigo o la humillación.
9. RECONOZCO EL BIEN 🌱
No prestamos atención únicamente a lo que está mal.
También vemos, nombramos y agradecemos lo bueno.
“Gracias por esperar tu turno.”
“Me gustó cómo escuchaste a tu compañero.”
“Gracias por caminar con cuidado.”
“Vi que ayudaste a tu amigo.”
“Gracias por preparar tu corazón para la oración.”
El refuerzo positivo enseña al niño a reconocer el bien que está haciendo y lo anima a seguir creciendo.
10. AL TERMINAR: ME PREGUNTO 🕊️
Antes de irme, hago una breve revisión:
* ¿Pudimos encontrarnos con Jesús?
* ¿La Palabra estuvo verdaderamente en el centro?
* ¿Los niños tuvieron oportunidad de participar?
* ¿Qué funcionó bien?
* ¿Qué debo mejorar?
* ¿Hubo algún niño que necesitó una atención especial?
* ¿Necesito comunicar algo a los padres o a la coordinación?
* ¿Qué debo preparar para el próximo encuentro?
Y vuelvo a poner a mis niños en oración.
🌿 NUESTRO PRINCIPIO COMO CATEQUISTAS
No somos animadores
No somos simplemente maestros
No somos policías del comportamiento.
Somos catequistas: discípulos llamados a acompañar a otros discípulos en su camino hacia Jesús.
Por eso:
ORO → ESTUDIO → ME PREPARO → ACOJO → GUÍO → OBSERVO → CORRIJO CON CARIDAD → ACOMPAÑO → EVALÚO → VUELVO A ORAR.
Una catequesis bien conducida no es aquella en la que todos permanecieron perfectamente quietos.
Es aquella en la que el ambiente permitió que los niños pudieran escuchar, participar, descubrir y acercarse a Jesús.
“Dejen que los niños se acerquen a mí.”
— Marcos 10,14