19/06/2026
Dos corazones. La misma olla. La misma agua hirviendo.
Y aun así, uno termina carbonizado, partido, sin nada adentro.
El otro se abre y deja ver una luz que sigue ardiendo por dentro, en medio del mismo fuego.
No fue el agua la que decidió la diferencia.
Era lo que cada uno ya llevaba dentro, antes de que el fuego empezara.
Así trabaja la prueba en el corazón.
"Jehová prueba los corazones." (Proverbios 17:3)
El mismo fuego no produce lo mismo en todos. En unos seca la fe que parecía firme. En otros saca a la luz una confianza en Cristo que ya estaba ahí, aunque nadie —ni tú mismo— la había visto todavía.
La prueba no decide quién eres. Solo muestra quién ya eras delante de Dios.