23/02/2026
Vivimos un tiempo especial donde recordamos que nuestra fe no tiene fronteras. Desde la alabanza y la adoración, hasta cada oración levantada por las naciones, todos somos parte del plan de Dios para llevar esperanza.
Nuestras manos sostienen a quienes van a donde más se necesita, pero nuestro corazón late aquí mismo, en casa, siendo una iglesia en movimiento. ¡Gracias a cada uno por ser parte de esta gran familia!