25/08/2026
TEN PACIENCIA CONMIGO
Devocional 25 de agosto
Serie: Las Parábolas del Maestro
"Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo" (Mateo 18:26).
Cuando Pedro le preguntó a Jesús cuántas veces debía perdonar a quien lo ofendiera, sugirió hasta siete veces, pero el Maestro respondió que setenta veces siete y entonces relató una parábola reveladora.
Un rey decidió saldar cuentas y halló a un siervo con una deuda impagable. Ante la orden de venderlo junto con su familia, el deudor se postró rogando: "Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo" (Mateo 18:26). Movido a compasión, el rey lo liberó y le perdonó la deuda por completo.
Sin embargo, al salir, aquel hombre encontró a un consiervo que le debía una cantidad insignificante. Tomándolo del cuello, ignoró la misma súplica que él acababa de pronunciar: "Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo" (Mateo 18:29). Sin piedad, lo arrojó a la cárcel. Al enterarse, el rey lo confrontó con severidad: "¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti?" (Mateo 18:33).
Esta historia expone el corazón del perdón. Dios no minimiza nuestro pecado; por el contrario, la cruz demuestra la gravedad de una deuda que jamás habríamos podido pagar. Sin embargo, en Cristo recibimos redención: "En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia" (Efesios 1:7).
Por ello, el llamado para nosotros es contundente: "De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros" (Colosenses 3:13). Perdonar no implica justificar la ofensa ni ignorar el dolor, sino mirar al prójimo desde la gracia que primero nos rescató. Sería contradictorio salir libres del palacio del Rey y, al mismo tiempo, exigir cuentas a quienes nos rodean.
Un día estuvimos de rodillas, sin recursos y clamando por gracia. Por eso, cuando alguien nos pida paciencia, esas palabras no deberían sonar ajenas, pues nosotros mismos las pronunciamos primero delante de Dios.
~ KDGL