Evangelizadores de Cristo

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SANTOS QUE ILUMINAN NUESTRAS VIDAS.HOY CELEBRAMOS A SAN LUIS REY DE FRANCIA, REY.    Cada 25 de agosto se recuerda a Lui...
25/08/2026

SANTOS QUE ILUMINAN NUESTRAS VIDAS.

HOY CELEBRAMOS A SAN LUIS REY DE FRANCIA, REY.

Cada 25 de agosto se recuerda a Luis IX, San Luis de Francia (1214-1270), conocido también como el rey Ludovico, quien se distinguió por su espíritu de penitencia y oración, y por su generosidad con los pobres y los débiles. San Luis fue un gobernante sabio, justo y prudente.

Luis nació en Poissy, cerca de París, el 25 de abril en el año 1214; hijo de Luis VIII de Francia y de Blanca de Castilla. Fue contemporáneo de Santo Tomás de Aquino y San Buenaventura, ambos destinados a ser profesores en París, donde se encontraba la universidad más famosa de aquel entonces.

Coronado a los 22 años, Luis contrajo nupcias con Margarita de Provenza en 1227, con la que tuvo once hijos. El rey fue un esposo y padre ejemplar.

En el corazón de Luis IX destacaba su amor a la Iglesia y el deseo de protegerla y extenderla. Fue así que decidió apoyar la construcción de nuevos monasterios y el fortalecimiento de las órdenes religiosas.

La corona de espinas
Balduino II, último emperador latino de Constantinopla, se vio obligado a vender la "Corona de Espinas" -la que según la tradición fue puesta en la cabeza de Jesús por la soldadesca romana antes de la crucifixión-, una de sus posesiones más célebres. La reliquia había pasado por distintas manos hasta que fue recuperada por San Luis. El santo, entonces, mandó derribar la capilla de San Nicolás y construyó en su lugar la "Sainte Chapelle" (Santa Capilla) en París para preservar allí la reliquia, junto a otros tesoros patrimonio de la Iglesia.

San Luis de Francia perteneció a la Orden Terciaria Franciscana. Entre los monasterios más famosos que mandó edificar estuvo el de Royaumont, así como el convento de Maubuisson (con ayuda de su madre). Para el servicio de sus súbditos construyó el hospital de ciegos Quinze-Vingts (Los Trescientos).

Las cruzadas
San Luis de Francia participó en dos cruzadas, decidido a recuperar el Santo Sepulcro y frenar las invasiones árabes en Tierra Santa, pero éstas no tuvieron éxito. Sin embargo, por su compromiso y lealtad con la causa fue considerado como uno de los caballeros más valientes de la época.

En la primera cruzada cayó prisionero en Egipto pero fue liberado. Como no se pudo lograr el objetivo inicial de recuperar los lugares santos, el rey santo colaboró en la organización de una segunda cruzada, durante la cual enfermó de disentería cerca de Cartago (norte de África) y murió.

San Luis IX falleció el 25 de agosto de 1270, un día después de haber recibido los últimos sacramentos. Tenía 55 años. Sus restos fueron trasladados a Francia y depositados en la iglesia de Saint-Denis, donde permanecieron a salvo hasta que fueron profanados en los días de la Revolución Francesa. Luis de Francia fue canonizado en 1297.

SANTOS QUE ILUMINAN NUESTRAS VIDAS.HOY CELEBRAMOS A SAN BARTOLOMÉ, APÓSTOL Y MÁRTIR.   Cada 24 de agosto la Iglesia Cató...
24/08/2026

SANTOS QUE ILUMINAN NUESTRAS VIDAS.

HOY CELEBRAMOS A SAN BARTOLOMÉ, APÓSTOL Y MÁRTIR.

Cada 24 de agosto la Iglesia Católica celebra a San Bartolomé, uno de los doce apóstoles de Cristo.

Después de la ascensión del Señor y la venida del Espíritu Santo en Pentecostés, Bartolomé se enrumbó, como la mayoría de apóstoles, hacia tierras lejanas. Igual que ellos, llevaba en el corazón el ferviente deseo de anunciar a Cristo a las naciones.

De acuerdo a una antiquísima tradición, Bartolomé se enrumbó hacia la India y luego a Armenia, donde recibió la corona del martirio.

Patronazgos
San Bartolomé tiene múltiples “patronazgos”, todos relacionados a la manera como murió: es patrono de los carniceros, fabricantes de libros, guantes, pieles, zapateros, sastres, mercaderes de queso, viñadores, albañiles y otros.

También se pide su intercesión en las situaciones límite o para controlar los desórdenes nerviosos y ataques de pánico, en virtud del temple extraordinario que mostró al morir.

¿Bartolomé o Natanael?
En la Escritura, San Bartolomé aparece en los tres Evangelios sinópticos (Mt 10, 3; Mc 3, 18; Lc 6, 14), siempre en compañía de Felipe. También lo hace en los Hechos de los Apóstoles (1, 13): Bartolomé es uno de los que estuvieron reunidos en torno a la Madre de Dios el día de Pentecostés.

De acuerdo a la gran mayoría de estudiosos de la Tradición y la Escritura, Bartolomé aparece también en el Evangelio de Juan, pero no con su nombre habitual, sino que es llamado “Natanael” (que significa "regalo de Dios") por el Evangelista. Es altamente probable que esta interpretación sea correcta dado que “Natanael” es quien está siempre al lado de Felipe, en las mismas ocasiones del “Bartolomé” de los sinópticos.

Un “israelita de verdad” predicando en Asia
Bartolomé nació en Caná de Galilea y fue convocado por Jesús a ser apóstol a través de Felipe (cfr. Jn 1, 45-51). Fue uno de los discípulos a quienes Jesús se apareció aquella noche en el mar de Galilea, después de su resurrección (Jn 21, 2).

De acuerdo a Eusebio de Cesarea, a quien se considera “padre de la historia de la Iglesia”, Bartolomé marchó a predicar hacia la India, donde dejó una copia del Evangelio de Mateo escrita en arameo.

Por otro lado, el pueblo armenio considera a San Bartolomé como el santo patrono de la Iglesia Apostólica Armenia, al lado de San Judas Tadeo. Ambos apóstoles llegaron a la zona del Cáucaso en la que se ubica Armenia para anunciar por primera vez el Evangelio. Por esta razón se les llama también “cofundadores”.

Muerte: desollado en Armenia
Se cree que Bartolomé murió martirizado en Abanópolis (Armenia), ciudad ubicada en la costa occidental del Mar Caspio, después de haber predicado en lugares como Mesopotamia, Persia y Egipto. Fue en Abanópolis donde el rey Astyages de Derbent lo condenó a ser torturado y a morir. El castigo consistía en arrancarle la piel en vida para luego decapitarlo.

Bartolomé ha sido muchas veces representado en el arte desollado y sosteniendo su piel con sus propias manos -dando la apariencia de llevar algún ropaje en las manos-; sin embargo, es más común verlo en la iconografía de pie, con barba, con un libro y un cuchillo en las manos. Se cree que sus reliquias están conservadas en la iglesia de San Bartolomé, en la Isla Tiberina, en Roma.
“¿De qué me conoces?”
Hace ya varios años, el Papa Emérito Benedicto XVI se refirió a la personalidad y vocación de este apóstol: «El evangelista nos dice que, cuando Jesús ve que Natanael se acerca, exclama: “Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño” (Jn 1,47). Se trata de un elogio que recuerda al texto de un Salmo: “Dichoso el hombre […] en cuyo espíritu no hay fraude” (Sal 32, 2), pero que suscita la curiosidad de Natanael, quien replica sorprendido: “¿De qué me conoces?” (Jn 1, 48a). La respuesta de Jesús no se entiende en un primer momento. Le dice: “Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi” (Juan 1, 48b)".

SANTOS QUE ILUMINAN NUESTRAS VIDAS.HOY CELEBRAMOS A SAN FELIPE BENIZI, SUPERIOR DE LOS SIERVOS DE MARÍA.   Cada 23 de ag...
23/08/2026

SANTOS QUE ILUMINAN NUESTRAS VIDAS.

HOY CELEBRAMOS A SAN FELIPE BENIZI, SUPERIOR DE LOS SIERVOS DE MARÍA.

Cada 23 de agosto la Iglesia celebra a San Felipe Benizi (Filippo Benizzi), santo del siglo XIII, superior general de la Orden de los Siervos de María (Ordo Servorum Mariae), cuyos miembros son conocidos como “servitas”.

San Felipe Benizi de Damiani fue el responsable de la expansión y fortalecimiento de la Orden, fundada en Florencia en 1233 por los “siete santos fundadores”. Los servitas son una de las cinco órdenes mendicantes originales de la Iglesia Católica.

Filippo Benizzi nació en el seno de una familia noble del reino de Florencia (Italia), el 15 de agosto de 1233.

Siendo muy joven -se dice que con tan solo 13 años- se mudó a París a estudiar medicina. De París pasó a Padua, donde a los 19 años obtuvo el grado de Doctor en Medicina y Filosofía. A los 20 años regresó a su ciudad natal y ejerció allí su profesión por un año. Durante ese tiempo, se dedicó a estudiar las Sagradas Escrituras y a rezar con asiduidad. Solía hacerlo frente a un crucifijo del templo abacial de Fiésole. De cara a Cristo crucificado, Felipe pedía al Señor la luz necesaria para descubrir su vocación.

Sus oraciones dieron fruto, y estando un día orando en el templo de Fiésole, escuchó una voz que venía del crucifijo y que lo invitaba a ponerse bajo la protección de la Santísima Virgen en la Orden de los Servitas.

Felipe pidió ser admitido en Monte Senario -monasterio servita- y recibió de manos de San Bonfilio el hábito de hermano lego. Los superiores le ordenaron trabajar en el huerto, pedir limosna y realizar algunas tareas duras y difíciles del campo. El santo se entregó por completo a dichas labores, orando incesantemente mientras las realizaba.

En 1258 fue enviado junto a otros servitas al convento de Siena. El largo viaje se convirtió en ocasión propicia para algunas discusiones en torno a la fe. Curiosamente, aun entre hombres de Dios, no siempre hay claridad y certidumbre en torno a las profundidades de la teología.

Felipe intervino en cada uno de los temas de manera brillante, dejando zanjadas varias cuestiones. Dos de los que viajaban con él, dieron cuenta de lo sucedido al prior general, quien al constatar la sabiduría y sencillez del Felipe, le pidió que se prepare para el sacerdocio.

Ese fue el inicio del itinerario que lo llevaría a entregarse a Dios en 1262 de manera definitiva. Poco después, Felipe sería nombrado maestro de novicios del convento de Siena y Vicario asistente del prior general.

En 1267, por voto unánime, Felipe fue elegido prior general de los servitas. Como primera labor, visitó los conventos de la Orden ubicados en el norte de Italia, invitando a todos a convertirse y someterse a la protección de la Madre de Dios. Tiempo después, San Felipe iniciaría otra ronda de visitas a los conventos de Alemania y Francia.

Negativa al papado y suspensión de su Orden
En 1269, durante el cónclave de Viterbo, reunido para elegir al sucesor del Papa Clemente IV, el nombre de Benizi circuló con fuerza como probable Papa. Felipe, quien sabía de sus fragilidades, no se consideraba digno de semejante cargo por lo que huyó de la ciudad y se refugió en una cueva (la famosa Grotta di San Filippo Benizi) en el Monte Amiata. En 1274 intervino en el segundo Concilio de Lión que, siguiendo las directrices del IV Concilio de Letrán, prohibía la fundación de nuevas órdenes religiosas y suprimía las órdenes mendicantes que aún no habían sido aprobadas por la Santa Sede.

En 1276 el Papa Inocencio V declaró suprimida su Orden. Felipe se dirigió entonces a Roma, pero antes de su llegada, el Papa Inocencio murió. El restablecimiento de la Orden recién llegaría con el Papa Juan XXI. A partir de entonces empezaría un renacer de los servitas.

El renacer de los servitas
En 1284, San Alejo puso bajo la dirección de San Felipe a su sobrina Santa Juliana, la cual fundó la tercera orden de las Siervas de María. El santo florentino se encargó también de enviar a los primeros misioneros servitas al oriente. Algunos de ellos llegaron incluso a derramar su sangre en tierras lejanas por fidelidad a Cristo.

En 1285, San Felipe decidió retirarse de la vida pública, después de años de entrega generosa como apóstol de Cristo y servidor de la Iglesia. Sus últimos días los pasó en el convento de Todi, orando postrado frente a la imagen de la Virgen Inmaculada.

Dios lo llamó a su presencia el 22 de agosto de 1285; fue canonizado en 1761 y su fiesta fue extendida a toda la Iglesia occidental en 1694.

SANTOS QUE ILUMINAN NUESTRAS VIDAS .HOY CELEBRAMOS A SANTA MARÍA REINA.  Cada 22 de agosto la Iglesia Católica celebra l...
22/08/2026

SANTOS QUE ILUMINAN NUESTRAS VIDAS .

HOY CELEBRAMOS A SANTA MARÍA REINA.

Cada 22 de agosto la Iglesia Católica celebra la memoria de “Santa María, Reina de los cielos y la tierra”.

En algunos lugares, a esta efemérides se le concede aún el rango de fiesta, tal y como fue establecido para el vetus ordo (ordenamiento previo al Concilio Vaticano II) por el Papa Pio XII. Después de la reforma conciliar, el día establecido para la celebración universal pasó del 31 de mayo al 22 de agosto, con rango de memoria obligatoria.

Realeza de la Santísima Virgen e institución de su fiesta
Fue el Venerable Papa Pío XII quien instituyó en 1954 un día dedicado a celebrar a María como reina de todo lo creado.

En la encíclica “Ad Caeli Reginam” (A la Reina del Cielo, n. 15), sobre la dignidad y realeza de María, Pío XII señalaba los siguiente: “Cristo, el nuevo Adán, es nuestro Rey no sólo por ser Hijo de Dios, sino también por ser nuestro Redentor”. “Así, según una cierta analogía, puede igualmente afirmarse que la Beatísima Virgen es Reina, no sólo por ser Madre de Dios, sino también por haber sido asociada cual nueva Eva al nuevo Adán”.

María Reina, en el corazón de los Papas
En 1997, el querido Papa San Juan Pablo II, con motivo de esta celebración, señalaba: “La devoción popular invoca a María como Reina. El Concilio, después de recordar la asunción de la Virgen «en cuerpo y alma a la gloria del cielo», explica que fue «elevada (...) por el Señor como Reina del universo, para ser conformada más plenamente a su Hijo, Señor de los señores (cf. Ap 19, 16) y vencedor del pecado y de la muerte» (Lumen gentium, 59)”.

Por su parte, el Papa Benedicto XVI en el día de María Reina del año 2012 dijo: “[María] es Reina precisamente amándonos y ayudándonos en todas nuestras necesidades, es nuestra hermana y sierva humilde".

En el año 2021, el Papa Francisco, a través de su cuenta de Twitter, expresó: “¡Con Dios nada se pierde! En María se alcanza la meta y tenemos ante nuestros ojos la razón por la que caminamos: no para conquistar las cosas de aquí abajo, que se desvanecen, sino la patria allá arriba, que es para siempre”.

A los cristianos nos toca testimoniar que María es Reina.

SANTOS QUE ILUMINAN NUESTRAS VIDAS.HOY CELEBRAMOS A SAN PIO X, PAPA.   Nació en Riese, un pueblito de la alta Venecia, e...
21/08/2026

SANTOS QUE ILUMINAN NUESTRAS VIDAS.

HOY CELEBRAMOS A SAN PIO X, PAPA.

Nació en Riese, un pueblito de la alta Venecia, en 1835. Cuando era niño, para ir a la escuela, que distaba siete kilómetros de su pueblo, se quitaba los zapatos para no gastarlos. Tal era la pobreza de su casa. A los 15 años entró en el seminario de Padua. A los 23 años era ya sacerdote y lo mandaron de coadjutor a Tombolo.

A los 31 ya era párroco; a los 40, canónigo de Trevise; a los 52, obispo de Padua; a los 59, patriarca de Venecia; y a los 68, Papa.

Nada más empezar a ejercer como Papa, escribe una encíclica que lo va a definir para siempre: «Instaurar todas las cosas en Cristo».

Ese mismo año emprende la reforme de la música religiosa, da cauces legítimos a la Acción Católica, se mete en la doctrina social, promueve la comunión frecuente de los fieles (incluso de los niños), reforma el Código de Derecho Canónigo (obra que le costó 13 años de trabajo), apoya la reforma del clero.

Y otras muchas iniciativas: constitución contra el veto civil a las elecciones de obispos, carta sobre la enseñanza de la doctrina cristiana, reforma de la curia romana, creación del Instituto Bíblico.

21/08/2026
SANTOS QUE ILUMINAN NUESTRAS VIDAS .HOY CELEBRAMOS A SAN BERNARDO DE CLARAVAL.    Bernardo fue el primer y más famoso ab...
20/08/2026

SANTOS QUE ILUMINAN NUESTRAS VIDAS .

HOY CELEBRAMOS A SAN BERNARDO DE CLARAVAL.

Bernardo fue el primer y más famoso abad del monasterio de Claraval, célebre abadía cisterciense por sus abundantes frutos de santidad. En ese sentido, Bernardo es reconocido como uno de los grandes impulsores del renacimiento de la vida monástica a inicios del segundo milenio.

Hombre inteligente, dotado de una singular agudeza y capacidad de persuasión, fue también un hombre de voluntad férrea, aunque, por sobre todo, fue alguien supo poner sus dones y habilidades al servicio del Evangelio. Libró numerosas batallas intelectuales y convirtió a muchos para Cristo, incluyendo a su propia familia. Fue consejero de reyes y papas, escribió varios libros y es el autor de una de las oraciones a la Virgen más hermosas que existen.

Bernardo de Fontaine -por su nombre de pila- nació en 1090 en el castillo de Fontaine-les-Dijon, ubicado en la región de Borgoña (Francia). Su familia pertenecía a la nobleza francesa. Su padre, Tescelino, fue uno de los caballeros del duque de Borgoña; y su madre, Alice, era hija de un poderoso señor feudal llamado Bernardo de Montbard. Bernardo fue el tercero de siete hermanos.

Desde niño tuvo una relación muy estrecha con su madre. Ella decía que, estando embarazada, había tenido una visión sobre la vida de su hijo como un santo. Bernardo era un niño sensible y habitualmente reservado. Recibió una esmerada educación, al igual que sus hermanos.

Cuando murió su madre, el pequeño Bernardo volvió los ojos hacia la Virgen María, fuente de sus consuelos y por quien profesó una fuerte devoción toda su vida. Bernardo fue autor del “Acordaos”, una de sus oraciones marianas más hermosas.

La “huída” del mundo
Durante su juventud forjó un temperamento vigoroso, pero también se dejó ganar por las cosas del mundo, entre amistades vacías y la vanagloria. En el fondo, Bernardo se sentía vacío y hastiado.

La noche de Navidad del año 1111, Bernardo se quedó dormido. En su sueño apareció la Virgen llevando al Niño Jesús en brazos y se lo ofreció para que lo amara e hiciera que otros lo amen también. Desde aquella noche decidió consagrarse a Dios y alcanzar la santidad.

“Cazador de vocaciones”
En 1112 ingresó al monasterio cisterciense de Citeaux, fundado por tres grandes santos: San Roberto, San Alberico y San Esteban Harding. En aquel momento, el monasterio se había convertido en centro de un movimiento de renovación a través de una vuelta a los orígenes: allí se practicaba con rigor la regla de San Benito. San Esteban Harding, que era el prior, aceptó a Bernardo y a todos quienes lo acompañaron con inusitada alegría: no habían recibido vocaciones por 15 años.

El empeño que puso Bernardo en alcanzar la santidad a través del espíritu originario de la vida monacal hizo que sus superiores confiaran en él para liderar un proyecto ambicioso. Con solo 25 años fue enviado como abad a fundar, con otros doce monjes, un nuevo monasterio en Champagne, al que llamó “Clairvaux” -es decir, Claraval, que en francés significa “valle claro”-.

Bernardo llevaba una vida rigurosa y exigente. Su oración constante y su preocupación por ser fiel a Cristo en todo atrajo a muchos a la vida monástica. Se ganó el apelativo de “el cazador de almas y vocaciones”. Se dice que las jovencitas temían que hablara con sus novios porque terminaban pidiendo ser admitidos en la abadía.

Bernardo visitó y predicó en escuelas, universidades, pueblos y campos para hablar sobre las bondades de la vida religiosa.

Fundó cerca de 300 monasterios y consiguió que 900 hombres profesaran sus votos. Uno de sus discípulos, Bernardo de Pisa, llegó a ser Papa, con el nombre de Eugenio III.

La familia que alcanzó a Cristo
Bernardo no solo fue parte de una familia noble. Bernardo perteneció a una familia santa.

Su madre, la beata Alice de Montbard, fue una mujer caritativa y entregada a la voluntad de Dios. Formó en la fe cristiana a sus siete hijos y murió rezando el rosario. Su padre, el venerable Tescelino, le perdonó la vida a un caballero que lo retó a duelo. El buen hombre quiso así inculcar a sus dos hijos mayores -el beato Gerardo y el beato Guy- la importancia de la misericordia.

Sin embargo, todo proceso camino a la santidad tiene costos: cuando San Bernardo manifestó a su familia el deseo de hacerse monje, encontró una fuerte oposición. A pesar de esto, el santo consiguió que las cosas cambiaran. No solo venció la oposición inicial, sino que terminó llevando consigo a sus cuatro hermanos mayores: Gerardo, Guy, Andrés y Bartolomé -todos ellos futuros beatos-, a uno de sus tíos y a 31 compañeros.

Cuando Bernardo y sus hermanos dejaron la casa familiar, Nivardo, el hermano menor -otro que sería beatificado-, les dijo: “¡Ajá! ¿Conque ustedes se van a ganarse el cielo y a mí me dejan aquí en la tierra? Esto no lo puedo aceptar”. Años más tarde, Nivardo seguiría los pasos de sus hermanos mayores.

Ahí no terminaría la historia: el padre de Bernardo, Tescelino, ingresaría también, tiempo después, al monasterio de Citeaux.

El bien es difusivo
La esposa del beato Guy, Isabel, también se hizo monja junto con sus dos hijas. La hermana del Santo, la beata Humbelina, llegó a un mutuo acuerdo con su esposo, Guy de Marcy, de que ambos se consagrarían a Dios. Humbelina fue fundadora de varios conventos. Su lema fue “amar es servir”.

Bernardo había sido quien desató el amor por Cristo en la familia, y la familia respondió con creces al llamado de Dios.

Siempre abad, siempre padre
San Bernardo se hizo consejero de príncipes y obispos, quienes le pedían luces sobre los asuntos más importantes gracias a su rectitud de pensamiento y sabiduría. Por eso, lo terminaron llamando "el oráculo de la cristiandad".

Bernardo murió el 21 de agosto de 1153, a los 73 años, tras haber sido abad durante casi cuatro décadas. Fue canonizado en 1174 y proclamado Doctor de la Iglesia en 1830.

Entre las reflexiones sobre los Doctores de la Iglesia que realizó el Papa Emérito Benedicto XVI durante su pontificado destaca la dedicada a San Bernardo. En esta, el Papa resaltaba hermosamente el papel de la Virgen María en la obra de la salvación:

“Quiero concluir estas reflexiones sobre san Bernardo con las invocaciones a María que leemos en una bella homilía suya: "En los peligros, en las angustias, en las incertidumbres -dice- piensa en María, invoca a María. Que Ella no se aparte nunca de tus labios, que no se aparte nunca de tu corazón; y para que obtengas la ayuda de su oración, no olvides nunca el ejemplo de su vida. Si la sigues, no puedes desviarte; si la invocas, no puedes desesperar; si piensas en ella, no puedes equivocarte. Si ella te sostiene, no caes; si ella te protege, no tienes que temer; si ella te guía, no te cansas; si ella te es propicia, llegarás a la meta..." (Hom. ii super "Missus est", 17: PL 183, 70-71)

SANTOS QUE ILUMINAN NUESTRAS VIDAS .HOY CELEBRAMOS A SAN EZEQUIEL MORENO.     Cada 19 de agosto se celebra a San Ezequie...
19/08/2026

SANTOS QUE ILUMINAN NUESTRAS VIDAS .

HOY CELEBRAMOS A SAN EZEQUIEL MORENO.

Cada 19 de agosto se celebra a San Ezequiel Moreno y Díaz O.A.R., sacerdote agustino recoleto español. Se le considera patrón e intercesor de las personas que padecen cáncer.

Ezequiel tuvo tal ardor misionero que no dudó en arriesgarlo todo: desde cruzar ríos caudalosos hasta soportar las inclemencias del clima con tal de llevar más almas a los pies de la Cruz. Se caracterizó por un espíritu fuerte, probado en las p***s, ante la crítica injustificada o en la enfermedad. Por su entrega apasionada a Dios y su labor constante, se le considera como uno de los más grandes apóstoles de la evangelización de América Latina y las Filipinas.

La forja de un corazón misionero
Ezequiel Moreno Díaz nació el 9 de abril de 1848 en Alfaro, Rioja (España). Sus padres fueron Félix Moreno y Josefa Díaz, ambos de condición muy humilde pero de alma devota, conscientes de que la fe católica es el verdadero tesoro de una familia.

Ese espíritu piadoso impreso en el hogar marcó su corazón. Desde la primera infancia, Ezequiel se sintió atraído por la vida religiosa. Claro, que esa atracción incipiente pasó por muchas etapas y tuvo que madurar.

Ezequiel fue un niño como tantos otros: inteligente, juguetón, estudioso y con espíritu de sacrificio. Más bien, durante la adolescencia empezó a desarrollar un aspecto menos común: en más de una oportunidad dejó de ir a alguna fiesta del pueblo para quedarse al cuidado de algún amigo o familiar enfermo. A partir de ahí, volvía a ser el chico común, que le gustaba cantar y tocar la guitarra.

Gran sorpresa entre sus amigos se produciría cuando Ezequiel comunicó su deseo de consagrarse a Dios por entero, a través del servicio a los que sufren.

Filipinas
Con sólo 16 años, siguiendo el ejemplo de su hermano mayor, ingresó al convento de los agustinos recoletos en Monteagudo, Navarra, el 21 de septiembre de 1864. Un año después hizo su profesión religiosa y cuatro años más tarde fue enviado como misionero a Filipinas. Allí culminó su formación y fue ordenado sacerdote el 3 de junio de 1871.

Tiempo después, fue enviado junto con su hermano Eustaquio a evangelizar a los habitantes de la isla de La Paragua (Palawan, una de las islas Filipinas). Ezequiel contrajo allí la malaria, enfermedad en ese entonces la mayoría de veces mortal, por lo que tuvo que regresar a Manila e interrumpir su ministerio. Dios, que lo quería para otras empresas, le concedió de vuelta la salud.

En 1876, fue nombrado párroco de Lespinasse y cuatro años más tarde predicador conventual de Manila. Entonces asumió las riendas de una finca de los agustinos recoletos en Imus. Fue un excelente administrador y propulsor de las obras de caridad.

“Una sola alma vale más que toda mi vida”
En 1888, regresó al convento de Monteagudo (España) como prior. Durante tres años trabajó por dejar en los jóvenes novicios el sello de la espiritualidad agustiniana y el amor hacia los pobres. Fueron tiempos de otro tipo de sacrificios: el P. Ezequiel animaba constantemente a los candidatos a renunciar a pequeñas cosas para amar con más libertad o generosidad.

Varias veces él y todos quienes vivían en el convento redujeron sus raciones de comida para tener más que dar a los mendigos.

Tres años después, a inicios de la década siguiente, el P. Ezequiel volvió a embarcarse como misionero. Esta vez su destino fue Bogotá, Colombia, en América, donde vivió austeramente durante cinco años, ocupando el cargo de provincial de la Orden. Allí se dedicó a predicar y atender a los enfermos, y realizó varios viajes a la región de Casanare (Colombia) -zona aún no explorada- para evangelizar y administrar los sacramentos.

En 1894, fue nombrado Obispo titular de Pinara y Vicario Apostólico de Casanare. Como obispo destacó por sus cuidados apostólicos y fidelidad a la Iglesia. Creó el programa de trabajo denominado “Dios y Colombia”, sin detener su labor misionera. Visitó zonas alejadas o de difícil acceso. Su lema era: “Una sola alma vale más que toda mi vida”.

En 1896, fue nombrado obispo de Pasto. Sus prédicas contundentes y su sencillez provocaron la burla de sus enemigos, incluyendo a algunos obispos, quienes lo atacaron por medio de la prensa local. Pese a todo, San Ezequiel trató a sus agresores con misericordia, y siempre los incluía en sus ruegos.

En 1905, le diagnosticaron cáncer y, ante las reiteradas súplicas de sus hermanos y de la gente que lo quería, decidió embarcarse rumbo a España para operarse. Lamentablemente, la intervención fue muy dolorosa y no tuvo éxito. El buen Ezequiel solía repetir en aquella etapa de enfermedad: “Dios mío, dame valor para sufrir por ti”.

San Ezequiel Moreno y Diaz murió el 19 de agosto de 1906. Fue beatificado por el Papa San Pablo VI en 1975; y el 11 de octubre de 1992 fue canonizado por el Papa San Juan Pablo II.

SANTOS QUE ILUMINAN NUESTRAS VIDAS.HOY CELEBRAMOS A SANTA ELENA, DESCUBRIDORA DE LA CRUZ DE CRISTO    Santa Elena (a vec...
18/08/2026

SANTOS QUE ILUMINAN NUESTRAS VIDAS.

HOY CELEBRAMOS A SANTA ELENA, DESCUBRIDORA DE LA CRUZ DE CRISTO

Santa Elena (a veces, Helena) fue una célebre emperatriz romana, madre de Constantino I, el emperador que detuvo la persecución a los cristianos y les concedió libertad de culto dentro del imperio. A Santa Elena se le atribuye el hallazgo de la Santa Cruz de Cristo en Jerusalén.

A Santa Elena también se le conoce como Helena de Constantinopla o Santa Elena de la Cruz. A ella recurren los fieles cuando algo o alguien se ha extraviado, para que a través de su intercesión sea encontrado.

Rechazada por los hombres, encontró al Dios verdadero
Ella nació alrededor del año 246, en Bitinia, antigua provincia del Imperio Romano ubicada al noroeste de Asia Menor, al suroeste del mar Negro (actual Turquía). Aunque su origen fue humilde -se dice que fue hija de un sirviente-, estuvo casada con Constancio Cloro, quien se convertiría en emperador con el nombre de Constancio I. Ambos fueron los padres de Constantino I, el Grande.

En tiempos del emperador Maximiano, Constancio Cloro era un militar destacado. Cuando el emperador se percató de su capacidad, le invitó a ser su colaborador más cercano, pero con la condición de que repudiara a su esposa, Elena, y se casara con su hija. Dejándose llevar por la ambición de poder, Constancio repudió a Elena.

La santa sufrió un humillante abandono durante 14 años. Sin embargo, en medio de la soledad, conoció a Dios y se convirtió al cristianismo, muy probablemente por influencia de su hijo, futuro emperador, quien abrazó el cristianismo antes que ella.

El ascenso de Constatino
A la muerte de Constancio Cloro, Constantino fue proclamado emperador por el ejército romano. Estando en el campamento militar del puente Milvio en Roma, antes de la batalla de Saxa Rubra, Constantino tuvo un sueño en el que Cristo le mostraba la cruz y le decía: “Con este signo vencerás”. A la mañana siguiente, el emperador ordenó que una cruz encabezara la formación de sus huestes. Así se hizo durante el combate y Constantino venció.

Tras aquella victoria del año 313, Constantino decretó la libre profesión del cristianismo -la religión católica-, y habiendo él mismo abrazado esta fe, se propuso contribuir a hacerla crecer por todo el imperio.

Buscó y halló: la Cruz
Constantino amaba y respetaba inmensamente a su madre, Elena, y la nombró “Augusta” (emperatriz). Mandó acuñar monedas con su rostro, y le dio plenos poderes para que empleara el dinero del imperio en las obras de caridad que ella quisiera.

Elena, comprometida con la causa cristiana, decidió emprender un viaje a Jerusalén, la tierra de Cristo, con el propósito de recuperar todo vestigio dejado por Jesús de Nazaret. Es así que, movida por la devoción al Dios que muere por amor a los hombres, se propuso encontrar la Santa Cruz de nuestro Señor. Para tal empresa llevó consigo un numeroso grupo de obreros quienes realizaron excavaciones en el monte Calvario, donde de acuerdo a la tradición fue encontrado el madero santo.

La Escalera santa
Posteriormente, en el año 326, Santa Elena mandó traer a Roma la “Escalera Santa” (Scala sancta) desde el palacio de Poncio Pilato en Jerusalén. La Escala Santa fue transportada en su integridad.

De acuerdo a la tradición, Cristo subió por aquella escalera el Viernes Santo en dirección al lugar donde sería juzgado; y sobre ella derramó su sangre. Hoy, está ubicada frente a la Basílica de San Juan de Letrán en la Ciudad Eterna.

En 1723, la “Escala” fue forrada con madera de nogal como una forma de preservarla del desgaste. Como es natural miles y miles de peregrinos se acercan al lugar en el que está ubicada con la intención de venerarla. A través de los siglos ha quedado establecida la costumbre de subir por ella de rodillas como signo de sentida devoción.

Una mujer humilde y de gran voluntad
San Ambrosio de Milán, en el siglo IV, se refería a Santa Elena resaltando que, a pesar de ser la madre del emperador, vestía con sencillez, se mezclaba con los pobres y utilizaba las riquezas que su hijo le daba para ayudarlos.

Santa Elena hizo construir tres templos en Tierra Santa: uno en el monte Calvario, otro en el monte de los Olivos y el tercero en Belén.

Ella es considerada patrona de las sociedades o hermandades de la Vera Cruz y se pide su intercesión cuando un objeto importante se encuentra extraviado.

Santa Elena de la Cruz murió alrededor del año 330 de nuestra era.

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