06/04/2026
Jesús, en su resurrección, dejó un encargo
(Comparte hagamos viral esta victoria)
La resurrección de Jesús no fue solo una manifestación de poder… fue el inicio de una misión. No fue el cierre de una historia, fue la apertura de un mandato eterno.
Después de vencer la muerte, Jesús no se quedó en silencio, no se retiró, no desapareció sin más… habló. Y sus palabras no fueron casuales, fueron una comisión directa al corazón de sus discípulos.
En Mateo 28:10-20 encontramos ese encargo: ir, hacer discípulos, bautizar y enseñar. No es una sugerencia, no es una opción para algunos… es el llamado para todos los que han experimentado la vida de Cristo.
Jesús pudo haber regresado al cielo inmediatamente después de resucitar, pero decidió quedarse cuarenta días, para confirmar, restaurar y luego enviar. Porque la resurrección no solo se celebra… se anuncia.
El Cristo vivo no formó espectadores, formó mensajeros.
El mismo poder que levantó a Jesús de entre los mu***os ahora respalda a los que obedecen su voz. Por eso, cuando Él dice “id”, no es una carga… es un privilegio. No es una obligación pesada… es una respuesta de amor.
El encargo nace de la victoria. Porque si Cristo hubiera quedado en la tumba, no habría mensaje. Pero como resucitó, hay esperanza que anunciar, hay vida que impartir, hay salvación que proclamar.
Hoy, ese encargo sigue vigente. No es solo para los discípulos de aquel tiempo, es para nosotros hoy. En nuestras ciudades, en nuestras familias, en cada espacio donde Dios nos ha colocado.
Tal vez no todos subirán a un púlpito, pero todos pueden llevar un mensaje. Tal vez no todos viajarán lejos, pero todos pueden alcanzar a alguien cercano.
Porque el evangelismo no es un evento… es un estilo de vida. Y cada vez que hablamos de Cristo, cada vez que compartimos su amor, cada vez que extendemos su gracia… estamos respondiendo al encargo del Cristo resucitado.
Hoy no solo recordamos que Él vive…
recordamos que nos envió. Y si Él vive, entonces su misión sigue en pie.
El día de hoy, la mejor manera de celebrar no es solo recordar… es hablar y proclamar.
Anunciar a otros que Jesús resucitó, que Aquel que estuvo mu**to ahora vive.