23/05/2026
Los dones que recibimos del Espíritu Santo fueron dados para servir en la Obra de Dios y ayudar al cuerpo de la iglesia del Señor Jesús.
Además de llamarnos para Su Obra, Él también nos capacita para el servicio cristiano.
Desde el principio, el propósito de los dones nunca fue buscar reconocimiento personal, sino servir a los demás.
Por eso, no podemos usar los dones como una medida de comunión con Dios ni de la espiritualidad de una persona.
*Reflexión basada en el libro El Ministerio del Espíritu Santo