12/08/2026
El camino del discípulo, desde la mirada de Jesús.
En cada encuentro con Jesús descubrimos una misma invitación: dejar que Él transforme nuestra vida. Jesús no llega solamente para enseñarnos una doctrina, sino para mostrarnos una nueva manera de vivir, de relacionarnos con Dios y de mirar a los demás.
Mateo nos dice que Jesús encuentra a Pedro, Andrés, Santiago y Juan junto al lago de Galilea y les dice: “Síganme”. Ellos dejan sus redes y lo siguen.
Jesús llama a personas comunes para convertirlas en colaboradores de su misión y el evangelista Marcos en los demás encuentros como la suegra de Pedro, a quien toma de la mano y la levanta después de ser sanada, ella se pone a servir, o como El leproso purificado, que se acerca a Jesús y le pide ser purificado, Jesús lo toca y lo sana rompiendo así las barreras religiosas y sociales que excluían al enfermo, ese encuentro no solamente sana, sino que devuelve dignidad y capacidad para servir; o del encuentro con el paralítico, que lo llevan ante Jesús y por su fe Él le perdona sus pecados y después lo sana, mirándolo con amor y con dignidad; la explicitud de Marcos para ver y mostrar el llamado de Leví el publicano con quien se sienta en la mesa y es ahí donde el evangelista muestra que Jesús no sólo se sienta con los buenos, sino también con aquellos que han sido señalados por la sociedad; con la curación, el sábado del hombre de la mano, paralizada, quien recibe cuestionamientos sobre su enfermedad, pero Jesus refiere que la persona está por encima de la interpretación de una rígida ley, ya que la ley debe estar al servicio de la vida y de la dignidad de las personas
Ser discípulo implica salir de nuestras seguridades, dejar aquello que nos impide seguir a Cristo y poner nuestros dones al servicio de los demás, Él transforma vidas y al mismo tiempo, transforma nuestra manera de mirar al mundo.
Por eso, ser discípulo no significa únicamente creer en Jesús; significa seguirlo, dejarse transformar por Él y continuar su misión en medio de la sociedad.
La pregunta para nosotros hoy es:
¿Qué tengo que dejar para seguir a Jesús?
Amén