12/04/2026
Cómo hermanos en Cristo nos reunimos para tener una convivencia armoniosa, y celebrar el día de la misericordia.
Toda familia tiene roces, y la familia de la fe no es la excepción. Por eso la convivencia cristiana necesita mantenimiento: gracia para perdonar rápido, humildad para pedir perdón, compromiso para no abandonar cuando algo no me gusta. Efesios 4:2-3 nos da la clave: “Con toda humildad y mansedumbre, soportando con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz”.
La convivencia cristiana no es perfecta porque nosotros no lo somos. Pero es sagrada porque Dios habita en medio de su pueblo. Cuando dos o tres se reúnen en Su nombre, ahí está Él, Y donde el está, hay vida, hay propósito y hay esperanza.
Así que comamos juntos, oremos juntos, sirvamos juntos y riamos juntos. Que al terminar el día, podamos decir: “vi a Dios en mi hermano, y mi hermano vio a Dios en mí”. Esa es la meta de toda convivencia cristiana