04/01/2026
🩷"𝗠𝗜 𝗘𝗦𝗖𝗨𝗗𝗢 𝗗𝗜𝗩𝗜𝗡𝗢"🎼
David, huía de sus enemigos, en medio de preguntas que atormentaban su alma, decidió preparar un altar para el Señor, puesta su mirada en el Dios de los cielos, le alabó: "𝑷𝒆𝒓𝒐 𝒕ú, 𝒐𝒉 𝑺𝒆ñ𝒐𝒓, 𝒆𝒓𝒆𝒔 𝒖𝒏 𝒆𝒔𝒄𝒖𝒅𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒎𝒆 𝒓𝒐𝒅𝒆𝒂; 𝒆𝒓𝒆𝒔 𝒎𝒊 𝒈𝒍𝒐𝒓𝒊𝒂, 𝒆𝒍 𝒒𝒖𝒆 𝒔𝒐𝒔𝒕𝒊𝒆𝒏𝒆 𝒎𝒊 𝒄𝒂𝒃𝒆𝒛𝒂 𝒆𝒏 𝒂𝒍𝒕𝒐" Salmo 3: 3NVI
☺No eran simplemente palabras, ya que, mientras el proclamaba la obra de Dios y sus cuidados hacia él, su esperanza y fortaleza eran restauradas. A medida que avanzaba por el camino incierto, sus pasos se volvían más firmes, guiados por una fuerza invisible pero reconfortante a su alrededor, como un escudo protector que lo rodeaba en todo momento. Su corazón se llenaba de gratitud y humildad, reconociendo la guía Divina que lo sostenía en alto, incluso en los momentos de mayor oscuridad.
En lo profundo de la noche oscura, David se encontraba al límite de sus fuerzas. Sus pasos resonaban con el eco de la traición que le atormentaba, el peso de la soledad se aferraba a su alma. Huía de su propio hijo, de aquel que ahora se alzaba en su contra con la furia de un enemigo desconocido. Las risas malignas de quienes apostaban por su caída resuenan en sus oídos, desafiando su fe en un Dios que, según ellos, parecía lejano.
Pero en medio de todo , una luz brillaba con intensidad en su corazón. Una certeza, firme como la roca más sólida, le sostenía en pie cuando todo parecía derrumbarse a su alrededor. Sus labios, aún temblorosos por el miedo, susurraban palabras de confianza en Aquel que nunca le abandonaría.
"Oh Señor, eres mi escudo, mi protector en la batalla. Eres mi gloria, el que sostiene mi cabeza en alto aún en la adversidad más cruel. Aunque mis enemigos se levanten en contra de mí, mi fe en Ti no vacilará".
🩷Y así, las lágrimas de David se convirtieron en un río de esperanza. Cada palabra de la promesa Divina resonaba en su alma, disipando las sombras del temor y fortaleciendo su espíritu desfallecido. Recordaba las victorias pasadas, los momentos en que la mano poderosa de Dios le había levantado de las cenizas de la incertidumbre y temor.
🩵"No importa cuántos enemigos me asedien hoy", murmuraba para sí mismo, "Dios es mi protector, mi refugio en la tormenta, mi victoria será segura".
Que la historia de David nos sirva como testamento de la fortaleza de aquellos que abrazamos la fe con fervor inquebrantable.
En los tiempos de tribulación y aflicción, en los días más oscuros y las noches más largas, recordemos que en Dios encontramos nuestro refugio, nuestra fortaleza y nuestra redención.
🥰Confiemos en que, aunque los enemigos nos rodeen, el Señor es nuestro escudo invencible, nuestra gloria eterna.
Loidy Cuéllar