30/10/2025
Cuando una persona cree en Jesucristo de verdad, se produce un cambio dramático en el interior, en lo más profundo de la persona. Los gustos cambian, los deseos son otros. Hay un deseo de ir a Dios, de escuchar a Dios, de agradar a Dios. La persona "normal" del mundo no piensa así. Le da miedo la muerte, porque eso significará un encuentro con su Hacedor. Huye de Dios, no quiere pensar en cosas eternas. Vive su vida sin contar con Dios. Sus preocupaciones son enteramente de este mundo: trabajo, familia, amigos. La oración es una pesadez, la Biblia un tostón, los cristianos unos muermos. Pero cuando nos convertimos sinceramente a Cristo, algo cambia por dentro, y nuestro corazón nos espolea adelante para que vayamos hacia el Señor.