Siervo de Dios Pierangelo Capuzzimati en España

Siervo de Dios Pierangelo Capuzzimati en España Pierangelo era un joven de Taranto (Italia). Allí nace el 28 de junio de 1990. En 2004, a los 14 a?

Traducción de las palabras escritas por María una compañera de la infancia del Siervo de Dios Pierangelo Capuzzimati sob...
02/06/2026

Traducción de las palabras escritas por María una compañera de la infancia del Siervo de Dios Pierangelo Capuzzimati sobre el vídeo de la canción de Eros Ramazzotti :

"En el Paraíso, un ángel no tiene nada de particular, pero un niño de oro entre los ángeles, sí.

Todo comenzó cuando teníamos sólo 3 años, en la guardería.

Me bastó una mirada... un saludo para entender que eras especial...
.. Hemos crecido juntos... entre risas, juegos... sonrisas inocentes...
.. tu sonrisa iluminaba tu rostro... y aquella mirada profunda..... sonreías hasta con los ojos..... mientras tanto, crecíamos con nuestros sueños y nuestras fantasías...
.. pero en realidad algo estaba cambiando... y un día la terrible noticia... tenías una grave enfermedad... el mundo se vino abajo.
.. no hay día que pase sin que busque dar respuesta a tantas coyunturas inexplicables que cotidianamente la vida nos propone... pero tú, con gran fuerza y serenidad, decías siempre: "Mi enfermedad es un regalo"... y es gracias a la fuerte presencia en tí de la fe que has logrado seguir adelante... superando cada obstáculo con coraje, difundiendo, no obstante, alegría y amor a las personas que te rodeaban... tu familia... tus amigos.
.. la mente viaja sin detenerse... y los recuerdos regresan... como los flash... la música los transporta y desaparecen, has volado, dejando en nuestro corazón una gran herida... nos falta tanto aquella sonrisa siempre presente...
.. quisiéramos gritar para encontrarte... para hacerte entender que eres importante para nosotros!!!

El frío dentro lo debemos transformar en un recuerdo... como una vieja foto en nuestra alma... en la que sonríes feliz...
.. ninguno muere nunca completamente... algo de él permanece siempre vivo dentro de nosotros...
.. y es gracias a la fuerza que nos das cada día.. que tu recuerdo y tu alma se hace realidad.
.. Pierangelo Capuzzimati ONLUS
.. tu luz ilumina nuestro camino y nuestro futuro...

Te queremos, nuestro pequeño gran ángel!!!
.. Este vídeo lo he creado para recordar al mundo cuánto eras y eres especial para mi y para todas las personas que han tenido la dicha de conocerte...

Con afecto y honor... tu amiga para siempre, María.

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canción de Eros Ramazzotti:
"Es para ti, este beso al viento, te lo enviaré allí con al menos otros 100.

Es para ti.
Tal vez no sea mucho.
Tu historia, lo sé, merecía más atención.
Y tal vez, quién lo sabe,
Si lo hubiera sabido, te habría ayudado.
Pero ahora que importa.
----Ahora, que puedes ir en la cola de un cometa
Y girando por el universo te vas,
Puedes alcanzar, tal vez ahora tu meta.
Aquel mundo distinto que no encontrabas nunca.
Sólo que no debía ser así.
Sólo que todos ahora estamos un poco más solos aquí.

Es para ti,
Esta flor que he elegido,
Te la dejaré allí,
Bajo un cielo cubierto,
Mientras miro arriba.
Está pasando noviembre
Y tú tienes 20 años para siempre.

--Ahora, que puedes ir en la cola de un cometa
Y girando por el universo te vas,
Puedes alcanzar, tal vez ahora tu meta.
Aquel mundo distinto que no encontrabas nunca"

Pierangelo Capuzzimati en la catequesis de la ComuniónLos primeros mensajes religiosos los recibió en la comunidad parro...
27/05/2026

Pierangelo Capuzzimati en la catequesis de la Comunión

Los primeros mensajes religiosos los recibió en la comunidad parroquial. Siguiendo las buenas costumbres italianas, aún muy arraigadas en muchas familias del sur, desde el primer grado comenzó a asistir a la “Primera Comunión”, como suele llamarse, participando en los cursos de catecismo impartidos en la parroquia.

Pierangelo recibió así las primeras enseñanzas de su catequista, Débora, y casi al mismo tiempo de su profesora de religión en primaria, Patrizia Magenga, despertando en él un gran interés y entusiasmo por la fe.

Así como presta atención a las disciplinas escolares comunes, también demuestra un profundo interés por todo lo relacionado con la formación religiosa y los aspectos catequéticos. Pierangelo posee un gran deseo de aprender y participa activamente en los encuentros, compartiendo reflexiones y pensamientos que revelan una sensibilidad espiritual poco común para su edad.

Frases y reflexiones

> “Dejad que los niños vengan a mí y no se lo impidáis, porque de los que son como ellos es el Reino de Dios.”
— Marcos 10,14

> “Qué bonito es saber que todo lo que Jesús hizo para salvarnos y redimirnos hoy llega hasta nosotros por la gracia de los sacramentos y por la escucha de la Palabra de Dios.”

> “Dios es un Padre amoroso que nos espera en el sacramento de la confesión para abrazarnos y limpiar nuestra alma, no para criticarnos ni castigarnos.”

> “Jesús siempre está con nosotros porque es nuestro amigo.”

> “Si de verdad conocieras el comunismo, nunca estarías de su parte.”

> “El Espíritu Santo es el descanso de mi alma.”

> “Aunque no me gusta el fútbol, creo que también transmite valores y enseñanzas morales para el alma.”

> “No adoramos a los hombres, solo a Dios.”

> “María es la mejor mujer que conozco y estoy unido a ella por el rezo del rosario.”

> “La misericordia de Dios es como un océano en el que me gusta sumergirme. Después de entrar en él, salgo renovado y lleno de confianza.”

Cita bíblica final

> “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.”
— Efesios 2, 8-9

Testimonio de un amigo anónimoBuenas a todos, con el permiso del padre David, de los padres de Pierangelo y de todos vos...
19/05/2026

Testimonio de un amigo anónimo

Buenas a todos, con el permiso del padre David, de los padres de Pierangelo y de todos vosotros.

No vengo aquí como experto, ni como alguien que tenga respuestas cerradas. Vengo simplemente como un amigo que ha escuchado, observado y aprendido mucho de las conversaciones con Pierangelo Capuzzimati, y que siente la necesidad de compartir una reflexión en voz alta.

Con el tiempo, desde aquellos años de infancia compartidos con Pierangelo, he comprendido algo que antes no veía con claridad: él solía decir que muchas de las tensiones del mundo no nacen solo de las diferencias, sino de la forma en que miramos esas diferencias. Y, efectivamente, a veces no es el otro quien nos enfrenta, sino el miedo que proyectamos sobre él.

Cuando el miedo se instala, la mente simplifica: etiqueta, reduce, encierra. Pero la realidad humana nunca es tan simple. Pierangelo repetía con convicción: “Ningún pueblo, ninguna cultura, ninguna fe puede ser encerrada en una sola idea sin perder su verdad más profunda.”

He aprendido, quizá de forma lenta, otra de sus intuiciones: que el primer paso hacia la paz no es cambiar al otro, sino cambiar la manera en que lo percibimos. Escuchar antes de suponer. Preguntar antes de concluir. Acercarse antes de juzgar.

No se trata de negar las diferencias, ni de fingir que todo es igual. Se trata de no permitir que esas diferencias se conviertan en muros definitivos. Porque cuando hay respeto, la diferencia deja de ser amenaza y se convierte en riqueza.

Y si algo he podido recoger de tantas conversaciones y reflexiones, es esto: el ser humano siempre es más grande que la idea que tenemos de él.

Por eso hoy hablo aquí no para imponer una visión, sino para invitar a algo sencillo y exigente a la vez: volver a mirar al otro como persona. Porque quizá ahí comienza todo cambio verdadero.

Como decía Pierangelo: “La persona es lo primero.”

EL SUEÑO LO HABÍA ALCANZADOPOCO ANTES DE LA MEDIANOCHE. Solo la noche anterior, Pierangelo, en la cama de sus padres, ha...
15/05/2026

EL SUEÑO LO HABÍA ALCANZADO
POCO ANTES DE LA MEDIANOCHE.

Solo la noche anterior, Pierangelo, en la cama de sus padres, había afrontado la batalla extrema.

Estaban junto a él la madre Giusy, el padre Angelo y la doctora que había intentado aliviar sus dolores. Testigos impotentes, angustiados pero con los ojos secos. Fuertes, para transmitirle fuerza.

En el piso inferior estaban la hermana Sara y los parientes más cercanos. Todos esperando el milagro, aquel deseado por los hombres, el único al que anhela la mente humana. Pero ese milagro no llegó.

La respiración cada vez más fatigosa del joven había necesitado el apoyo del oxígeno.

La fragilidad humana había surgido en aquella mirada intensa y profunda.

La oración había aflorado como un soplo desde el cuerpo frágil y probado:

«Ven, Espíritu Santo…».

En el rostro, el desgarro del sufrimiento y la esperanza cristiana.

Pocos instantes antes de partir:

—«Mamá, ¿por qué estoy tan mal?»

—«Confíate a Jesús. Él es tu amigo, ¿verdad? Tú mismo dijiste que es tu amigo».

—«Sí, sí… ¡sí!», cada vez más convencido, cada vez más cansado, cada vez más deseoso de abandonarse totalmente a Él.

Se había fiado también de su madre, que, ahogando en lo profundo cada grito de dolor, le había hablado con infinita dulzura, recordándole lo que él mismo había aprendido:

Mi Amigo Jesús.

Aparentemente, la separación del mundo de los vivos no fue más que una simple inclinación de la cabeza y un último suspiro de oxígeno. Luego el cuerpo se abandonó a la inmovilidad.

En religioso silencio, en aquella habitación del gran lecho, el cuerpo exánime había sido preparado para una fiesta que ojos humanos no pueden ver.

«…Dormid.»

Pierangelo habría cumplido 18 años el 28 de junio de 2008, pero había dejado esta vida solo dos meses antes, el 30 de abril.

Detener su respiración había sido la macabra victoria de la leucemia mieloide aguda promielocítica.

Una lucha desigual contra este mal combatido con todas las armas de la medicina moderna, incluida la realización de dos trasplantes de médula ósea.

Camino de luz. 1. La elección del camino. Estamos en tercero de secundaria, en ese momento decisivo en el que muchos jóv...
05/05/2026

Camino de luz.

1. La elección del camino.

Estamos en tercero de secundaria, en ese momento decisivo en el que muchos jóvenes comienzan a preguntarse qué rumbo dar a su vida.

Para Pierangelo, sin embargo, la decisión ya estaba tomada.

No se sentía atraído por las matemáticas ni por los caminos puramente técnicos; en cambio, su corazón se inclinaba naturalmente hacia los estudios humanísticos, hacia aquello que le permitía comprender mejor al ser humano, la historia y el sentido profundo de la existencia.

Por eso eligió con convicción el bachillerato clásico, no solo como una opción académica, sino como el primer paso hacia la misión que intuía para su futuro.

2. Una mirada más allá del aula.

Su elección no nacía solamente de una preferencia escolar, sino de una visión mucho más amplia.

Pierangelo comprendía que los estudios no eran simplemente una preparación profesional, sino una forma de prepararse para servir a los demás y encontrar su lugar en el mundo.

Su mirada iba más allá de los exámenes y las notas; pensaba en la persona que quería llegar a ser, en el bien que podía ofrecer a la sociedad y en la vocación que Dios iba sembrando silenciosamente en su interior.

3. La felicidad de ser quien era.

Generalmente, él decía que era feliz.

No necesitaba grandes cosas para sentirse pleno, porque estaba contento con lo que era y con lo que vivía.

Era un chico introvertido, reservado, poco inclinado a hablar de sí mismo, pero profundamente sereno.

Su felicidad no dependía de la aprobación externa ni del ruido del mundo, sino de una paz interior que nacía de aceptarse a sí mismo y de vivir con autenticidad. En esa sencillez encontraba una alegría verdadera.

4. Amar profundamente la vida.

Más que felicidad, Pierangelo experimentaba una alegría profunda, una forma de amor hacia la vida misma.

Sabía descubrir belleza en lo cotidiano: en una conversación sencilla, en un atardecer, en el silencio de una habitación o en una pequeña hoja iluminada por el sol. Para muchos podían ser detalles insignificantes, pero para él eran señales de algo más grande.

Su sensibilidad le permitía contemplar la vida como un don precioso que debía ser acogido con gratitud y cuidado.

5. El valor del silencio interior.

Entre otros jóvenes que reían y hablaban, él muchas veces permanecía un poco apartado, no por tristeza ni por rechazo, sino porque su mundo interior era profundo y silencioso.

Encontraba fuerza en la quietud, en la reflexión, en la oración sencilla y en la contemplación.

No necesitaba ocupar siempre el centro; prefería escuchar, observar y comprender.

Esa interioridad no lo alejaba de los demás, sino que le daba una forma más auténtica de estar presente y de amar.

6. La luz en medio de las sombras.

Pierangelo también conocía los lados oscuros de la vida. Sabía que existían el sufrimiento, la injusticia y las consecuencias de los errores humanos. No vivía en una ingenua idealización del mundo, sino con una conciencia clara de sus heridas. Sin embargo, no se dejaba vencer por la oscuridad.

Creía que incluso en medio del dolor podía brillar una luz más fuerte, y que la esperanza no consiste en negar el sufrimiento, sino en atravesarlo con fe y confianza.

7. La fe como guía cotidiana.

Su fe no era un simple conjunto de ideas, sino una presencia concreta en su vida diaria.

La oración, el rosario, la Palabra de Dios, la Eucaristía y el silencio ante el Santísimo eran para él alimento verdadero. Allí encontraba dirección, consuelo y fuerza.

La confesión, la comunión y el encuentro con Cristo no eran ritos vacíos, sino experiencias vivas que sostenían su camino. Su fe era discreta, pero firme; silenciosa, pero profundamente transformadora.

8. Un horizonte de esperanza.

Finalmente, Pierangelo miraba hacia el futuro con serenidad.

No tenía todas las respuestas ni comprendía cada sufrimiento, pero confiaba.

Sabía que la vida era un camino donde la luz y la sombra convivían, y que cada paso tenía sentido cuando se caminaba con Dios.

Su historia no era la de alguien extraordinario a los ojos del mundo, sino la de un joven que aprendió a vivir con profundidad, a amar con sencillez y a esperar con fe. Y precisamente ahí estaba su verdadera grandeza.

30 DE ABRIL ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO AL CIELO DEL SIERVO DE DIOS PIERANGELO CAPUZZIMATI10:30 Oración en el cementerio ...
30/04/2026

30 DE ABRIL ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO AL CIELO DEL SIERVO DE DIOS PIERANGELO CAPUZZIMATI

10:30 Oración en el cementerio de San Giorgio Jónico

18:30 Santa Misa

¡La santidad joven tiene un pulso que respira en nuestro tiempo… y huele a vida entregada, silenciosa y luminosa! 🌿🕊️No ...
30/04/2026

¡La santidad joven tiene un pulso que respira en nuestro tiempo… y huele a vida entregada, silenciosa y luminosa! 🌿🕊️

No es un recuerdo antiguo ni una estatua inmóvil: es un susurro actual que atraviesa pantallas, hospitales, calles y misiones. Es una fragancia discreta —como un desodorante invisible— que no se impone, pero transforma todo lo que toca.

Hoy, esos rostros nos hablan sin ruido:

✨ Pierangelo Capuzzimati

Su dolor no fue encierro, sino ofrenda. En la quietud de una cama, convirtió el sufrimiento en un altar vivo, donde la sonrisa no era ingenuidad, sino fe encendida.

✨ Carlo Acutis

En medio de cables y pantallas, descubrió que lo eterno también habita lo digital. Su vida fue breve, pero dejó encendida una red invisible que sigue conectando corazones con el cielo.

✨ Helena Kmieć.

Cruzó océanos llevando canciones, servicio y ternura. Su entrega no terminó con su vida: quedó suspendida en el aire como una melodía que aún invita a amar sin medida.

✨ Akash Bashir

En un instante decisivo, su cuerpo fue muro y su alma, valentía. Donde otros habrían huido, él permaneció… y en ese gesto, el amor se volvió escudo eterno.

✨ Clare Crockett

Dejó los focos del mundo por una luz más profunda. Su alegría no era superficial: brotaba de saberse completamente entregada, completamente libre.

✨ Matteo Farina

Un chico común, con sueños, amigos y luchas… pero con un secreto: vivir como “infiltrado” de Dios en lo cotidiano, haciendo de lo ordinario un lugar sagrado.


Ellos no gritan, no se imponen, no buscan protagonismo.

Son como ese aroma suave que permanece después de pasar:

una presencia que no se ve,
pero se siente…
y cambia el ambiente.

Porque la santidad —hoy como ayer—
no hace ruido,
pero deja huella. 🌟

Memoria viva. Han pasado  años desde la partida de Pierangelo, y el tiempo —sin borrar la huella— ha ido volviendo más s...
27/04/2026

Memoria viva.

Han pasado años desde la partida de Pierangelo, y el tiempo —sin borrar la huella— ha ido volviendo más serena la memoria. Hoy, al evocarlo, el pensamiento se posa con una calma luminosa: todo ha sido envuelto por una esperanza que se abre al cielo.

Para quien cree, los seres queridos no dejan de estar: permanecen de un modo nuevo, sostenidos en el Señor, cercanos de una forma más honda y silenciosa.

“El que cree en Mí, aunque muera, vivirá.” (Juan 11:25).

Quienes tuvieron el privilegio de tratarlo, de escucharlo y de conversar con él, coinciden en algo difícil de expresar con palabras sencillas: en su presencia había una hondura que no correspondía a su edad. No era solo lo que decía, sino cómo lo decía; no solo su crecimiento exterior, sino la claridad interior que parecía guiarlo.

“De la abundancia del corazón habla la boca.” (Mateo 12:34).

Muchos lo vieron pasar con rapidez de la niñez a una madurez que sorprendía, como si el tiempo en él tuviera otro ritmo.

Las diferencias de años se desdibujaban ante la amplitud de su mirada y la firmeza serena de su espíritu.

En su modo de ser, había una cercanía que no imponía, pero que invitaba; una luz discreta que no buscaba brillar, y sin embargo iluminaba.
“La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron.” (Juan 1:5).

Queda en todos una alegría silenciosa al recordarlo, un agradecimiento que nace sin esfuerzo por haber compartido, aunque fuera brevemente, el camino con alguien cuya vida parecía orientada hacia lo eterno.

“Por sus frutos los conoceréis.” (Mateo 7:16).

Y así, en la memoria
compartida, su vida no se percibe como algo interrumpido, sino como una presencia que continúa de otra manera: más íntima, más profunda, más luminosa.

“Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.” (Mateo 5:8).

SU VIÁTICO. Quienes lo conocieron coinciden en señalar que la fe de Pierangelo era vivida como un don recibido desde lo ...
21/04/2026

SU VIÁTICO.

Quienes lo conocieron coinciden en señalar que la fe de Pierangelo era vivida como un don recibido desde lo alto, pero también como una gracia que debía ser alimentada día a día. Dios era, para él, el interlocutor de sus preguntas más profundas, mientras que el Espíritu Santo —presencia viva del Amor— parecía sostenerlo con respuestas que iban más allá de la comprensión puramente humana.

Su vida espiritual se apoyaba en una práctica constante y sencilla: la oración cotidiana, el rezo del Rosario junto a su madre, la escucha de la Sagrada Escritura y, de manera central, la Eucaristía.

De hecho, varios testigos recuerdan que buscaba comulgar cada mañana, ya fuera en el hospital o, cuando le era posible, en la parroquia “María SS. Asunta” de Faggiano. Para él, no se trataba de un acontecimiento puntual: evitaba incluso la expresión “Primera Comunión”, prefiriendo hablar simplemente de “Comunión”, como un encuentro continuo con Cristo, verdadero Pan de Vida.

Las visitas al Santísimo eran igualmente frecuentes, especialmente en momentos de recogimiento y silencio. Procuraba realizarlas cuando había poca gente, tanto por prudencia ante su estado de salud como por el deseo de vivir una intimidad más profunda con el Señor.

Sin embargo, junto a la Eucaristía, el otro pilar fundamental de su camino espiritual fue el sacramento de la Confesión.

Desde su infancia, un gesto simbólico marcó profundamente su conciencia: entregar un corazón gris —imagen del pecado— y recibir, tras la absolución, un corazón rojo y limpio con su nombre. A partir de entonces, quienes lo acompañaron espiritualmente afirman que procuró “mantener vivo el rojo de su corazón”, reconociendo en la Confesión el lugar privilegiado del encuentro con la misericordia del Padre.

Don Pino Calamo, su párroco y padre espiritual, recuerda que los diálogos con Pierangelo eran largos y profundos, y que con frecuencia solicitaba recibir los sacramentos de la Reconciliación y de la Eucaristía. Para él, la Confesión no era una carga, sino una experiencia esencial. En una ocasión, explicaba con claridad:
«La confesión, si se hace bien, es el momento más delicado y en absoluto frustrante en la relación entre el hombre y Dios.

Dios no necesita la confesión para juzgar, sino que su único deseo es no perder a ningún pecador».

Este mismo espíritu es confirmado por don Eligio Grimaldi, entonces capellán del Hospital “Giuseppe Moscati” de Tarento, quien subrayó que en Pierangelo “era cotidiano el encuentro con la oración personal y con la comunión eucarística”.

Lo describe como un joven sereno, amante de la vida, capaz de acoger incluso las experiencias dolorosas, interpretándolas no como una derrota, sino como una oportunidad para descubrir el sentido más profundo de la existencia.

En ese contexto se comprende también su vivencia del sufrimiento.

Según relatan quienes dialogaron con él, Pierangelo afirmaba:

«Mi sufrimiento es un don; si el Señor permite que sufra así, es porque hay un significado profundo».

Y, en una expresión que sintetiza su actitud interior, repetía con frecuencia a su padre espiritual:

«No entiendo, pero creo».

Así, en el testimonio concorde de quienes lo acompañaron, la Confesión y la Eucaristía aparecen como el corazón de su camino: la primera, como encuentro sanador con la misericordia; la segunda, como alimento cotidiano, verdadero Pan de Vida que sostenía su fe y daba sentido a toda su existencia.

Cristo Rey: presencia viva en lo ordinario. En el centro, Cristo Rey aparece entronizado, no como un monarca del mundo, ...
17/03/2026

Cristo Rey: presencia viva en lo ordinario.

En el centro, Cristo Rey aparece entronizado, no como un monarca del mundo, sino como Aquel cuyo trono es la cruz y cuyo poder es el amor.

La corona que lleva no borra la memoria de la corona de espinas a sus pies: su realeza pasa por el sacrificio.

Sostiene la cruz con serenidad, como quien abraza plenamente su misión.

La luz que desciende desde lo alto, junto a la paloma, revela la presencia del Espíritu Santo: luz viva que ilumina y transforma. Es la misma de la que Cristo dice:
“Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no caminará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.” (Jn 8,12)

Y, sin embargo, este Cristo glorioso no está lejos. Está también en lo cotidiano, en lo sencillo, en la vida concreta. Aquí resuena la enseñanza del Siervo de Dios Pierangelo Capuzzimati:

“Muchas veces pensamos en las diversas formas de alegría… pero basta mirar la vida que llevamos, las pequeñas cosas de cada día, imbuidas de felicidad, amor y sentimientos puros.

La vida que tenemos es algo para disfrutar eternamente.”

Así, la escena se convierte en una llamada a cambiar la mirada: descubrir que la presencia de Cristo Rey no se limita a lo extraordinario, sino que habita ya en lo pequeño.

La vida misma, recibida como don, está atravesada por la gracia.

La alegría, entonces, no se busca lejos… se reconoce.
Porque donde está Cristo, incluso en lo más sencillo, ya comienza el cielo.

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