Somos una Asociación Cultural Religiosa que tiene como finalidad u objetivo el predicar la palabra de Dios y llevar a las almas al arrepentimiento y perdón de pecados. "Esta Obra es de Dios, y yo no sabía lo que el Señor se proponía... Con gozo y gratitud podemos decir que es Dios quien está levantando al Movimiento Misionero Mundial..." Ortiz) Fundador de la obra. LUIS M. ORTIZ
Nació en Puerto R
ico, el 26 de septiembre de 1918. A los 10 años entrega su vida a Cristo y poco tiempo después comienza a predicar la Palabra de Dios. Terminado sus estudios tuvo muchas posibilidades de trabajo, las cuales renunció para dedicarse a las cosas de Dios. En 1943, a la edad de 25 años, sale como misionero a la República Dominicana, un año después viaja a Cuba donde trabaja durante muchos años. En 1960, sale del país habiendo fundado muchas congregaciones. Guiados por Dios regresan a Puerto Rico con la visión de establecer una obra evangelizadora en Cuba, nombrada Asociación Misionera y Evangelística Latinoamericana Inc. Al Rev. Ortiz, se le conocía dentro y fuera del país por el trabajo realizado en la revista IMPACTO EVANGELÍSTICO y en el programa de radio con el mismo nombre. Este gran hombre, firme en sus convicciones, partió a la presencia del Señor, el 25 de septiembre de 1996. El Movimiento Misionero Mundial es una obra iniciada por Dios; es una obra profética que siempre estuvo en el corazón de Dios, para levantarla en esta hora final cuando tantos creyentes, congregaciones y concilios, se están deslizando por la corriente de la mundanalidad para estrellarse en las cataratas del pecado. Dios mostró este nombre a su siervo, Rev. Ortiz, quien fue el fundador de esta obra; y en 1963 queda oficialmente fundado el Movimiento Misionero Mundial, en la Isla de Puerto Rico. Por otro lado también fue revelada a varios de sus siervos simultáneamente, siete años antes de su inicio histórico. Es una obra de fundamento bíblico, porque estamos arraigados en la Palabra de Dios; no somos movidos por los vientos de falsas doctrinas que parecen estables, ni de interpretaciones de convivencia con el mundo, la carne y el pecado. ¡Que soplen los vientos de contínuas herejías, que crezcan los ríos de interpretaciones caprichosas, esta obra permanecerá en la roca inconmovible de la Palabra de Dios! Dios ha dado a esta obra una visión local, nacional, hemisférica y global. Es un Movimiento Misionero Mundial. Es "en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra." Nuestra visión no es de grandeza humana, social, intelectual, conciliar, numérica, ni financiera; es una visión para "alzar nuestros ojos y mirar las regiones, que ya están blancas para la cosecha" y poblar el cielo con los redimidos por la sangre de Cristo. Esta es una obra de acción, no somos visionarios que dicen tener visión, pero no tienen acción. Tampoco somos llorones, que siempre están llorando, pero nunca caminando. Nosotros no lloramos porque se nos llama a ir; lloramos porque vamos. "Irá andando y llorando" (Salmo 126:6). Esta es una obra de vanguardia y avanzada; Dios la utiliza en el frente de batalla, donde otros no llegan; abre brechas y caminos, evangeliza al pecador, doctrina a los recién convertidos, establece nuevas iglesias, educa a los fieles con la Palabra de Dios, capacita a los obreros del Señor, propaga el Mensaje. Extra-oficialmente se ha informado que es la obra misionera de habla hispana de más rápido crecimiento. Es una obra de vida y Dios trae a muchos samaritanos, creyentes espiritualmente moribundos, golpeados, heridos, agobiados, confundidos y aquí con el nutritivo pan de la Palabra de Dios, el aceite del Espíritu Santo y el bálsamo de la Sangre de Cristo, recobran su vida espiritual y siguen sirviendo al Señor con gozo y victoria. El Señor nos dijo que había levantado esta obra como un refugio para muchos de su pueblo que le aman, pero que mueren de hambre y sed de la Palabra y que Él los sacaría y traería a restablecerse. Es una obra de fe y necesita mucho tu oración, intercesión y cooperación; porque conforme crece la obra, así son sus necesidades y demandas; es pobre en bienes materiales, pero llena de provisiones celestiales, de pocos recursos financieros, pero de mucho celo misionero. Esta obra es un monumento de fe, depende enteramente de Dios y Él cuenta contigo y conmigo. Que Dios le bendiga.