09/09/2026
En el contexto de la discusión sobre la sinodalidad, no faltan voces que llaman a volver a lo esencial de la vida cristiana. Más allá de estructuras y debates, lo que sostiene a la Iglesia es la santidad de sus miembros y la centralidad de Cristo en cada aspecto de la vida eclesial. Desde los Países Bajos, el obispo Mutsaerts ofrece una reflexión que resuena con fuerza y sencillez, recordando que la misión de la Iglesia no es adaptarse al mundo, sino invitar al mundo a dejarse transformar por Cristo:
"La Iglesia católica no necesita un sínodo permanente sobre sí misma. Necesita santos. Obispos que enseñen. Sacerdotes que recen. Religiosos que vivan radicalmente para Dios. Padres que transmitan la fe. Jóvenes que descubran que la verdad es más que una opinión. Una liturgia en la que Dios ocupe realmente el lugar central. Confesionarios en los que los pecadores encuentren el perdón.
Seminarios en los que se forme a hombres dispuestos a entregar su vida a Cristo.
Católicos que no se pregunten constantemente cómo debe adaptarse la
Iglesia al mundo, sino que tengan el valor de invitar al mundo a dejarse transformar por Cristo."
Carta abierta a Su Santidad sobre la
"Sinodalidad"