23/08/2026
Este pasado viernes, 21 de agosto, se llevó a cabo el funeral de Yehuda Katz, uno de los desaparecidos de la batalla de Sultán Yacoub, después de que sus restos fueran localizados 44 años después de la guerra.
En 1982 yo era un joven oficial de un batallón de blindados y participé en la batalla de Sultán Yacoub. Fue una noche de fuego, combate, camaradería y miedo, y sobre todo una noche en la que la vida y la muerte se encontraron sin previo aviso.
Han pasado 44 años, pero aquella noche sigue conmigo. Los rostros de los amigos que cayeron, los heridos, los desaparecidos y los prisioneros se convirtieron en parte de mi memoria personal, y quizás también en parte de mi alma.
Ahora, con el regreso de Yehuda Katz a casa, hay un poco más de descanso. No el descanso del olvido, porque no debemos olvidar, sino el descanso de saber. Un círculo que permaneció abierto durante décadas se cierra, aunque sea un poco.
Y también miro al presente. Hoy mis nietos sirven en las Fuerzas de Defensa de Israel, y mi nieto mayor sirve como oficial en una compañía de blindados y combate en el Líbano.
Así se ve la historia del pueblo de Israel. No se queda en los libros. Pasa de generación en generación, a través de recuerdos, uniformes, tanques y responsabilidad.
Yo combatí durante días y semanas en el Líbano. Mis nietos combaten durante meses y años en Gaza y en el Líbano.
Quizás eso sea también el significado de la cadena de las generaciones. No transmitimos a nuestros hijos solo recuerdos, sino también responsabilidad. Y mi mayor esperanza es que la próxima generación consiga precisamente romper esta cadena de guerras, y que nuestros hijos y nietos conozcan nuestras batallas solo a través de los relatos, sin tener que escribir el próximo capítulo con sus propios cuerpos.
Hasta entonces, no nos queda más que rezar por nuestros nietos, por sus compañeros y por todos los soldados de Tzáhal.
Han pasado 44 años desde Sultán Yacoub. Aquella noche sigue conmigo. Pero junto al recuerdo quiero llevar también esperanza, la esperanza de que la próxima generación pueda por fin ver una noche que termine de verdad con una mañana de paz, seguridad y tranquilidad.
Eliahu Birnbaum