06/06/2025
Después de la muerte de Jesús, sus discípulos quedaron confundidos, asustados y escondidos. Sin embargo, algo cambió radicalmente: afirmaron haberlo visto resucitado. Este evento —la resurrección— no fue solo un consuelo, sino el centro absoluto de su fe.
Creer que Jesús había vencido a la muerte transformó a ese pequeño grupo en una comunidad viva. De ser pescadores, cobradores de impuestos y mujeres marginadas, pasaron a ser testigos valientes que predicaban que Jesús era el Mesías esperado y el Hijo de Dios.
Comenzaron a reunirse en casas para orar, partir el pan y enseñar todo lo que Jesús había dicho. No se llamaban todavía “católicos”, sino simplemente “hermanos”, “discípulos”, “seguidores del Camino”.
Aquí nace la primera comunidad cristiana, en Jerusalén, encabezada por los apóstoles. El núcleo de su mensaje era: Jesús ha resucitado, y Él es el Señor.