02/05/2026
Muchos ven el fruto…
pero no ven las raíces.
Ven a alguien que ya está logrando cosas,
que ya está creciendo,
que ya está “dando resultados”…
y piensan que ahí está la bendición.
Y sin darse cuenta…
empiezan a compararse,
a dudar de su proceso,
a sentir que van atrasados.
Y ahí es donde muchos se pierden.
Porque por mirar lo que otros tienen…
se desenfocan de lo que Dios les dio.
Por querer resultados rápidos…
abandonan procesos profundos.
Por seguir lo visible…
terminan soltando lo eterno.
Y lo más triste…
es que muchos dejan tirado
lo que Dios estaba a punto de entregarles.
Solo porque no se veía.
Solo porque no era inmediato.
Solo porque debajo de la tierra
no pasa nada… según ellos.
Pero sí pasa.
Dios está haciendo raíces.
Raíces que sostienen.
Raíces que permanecen.
Raíces que no se rompen con el viento.
Así que no te desenfoques.
No todo lo que ves… es lo que parece.
Y no todo lo que aún no da fruto…
está vacío.
A veces…
estás más cerca de florecer
de lo que imaginas. ✨