13/05/2013
Y aconteció que a la medianoche el hombre se sorprendió y se entregó, y allí, una mujer estaba acostada a sus pies. (Rut 3:08)
La mayoría de los crímenes tienen lugar en la oscuridad. En la oscuridad de la noche, un ladrón se desliza en una casa para robar. En poco iluminadas aparcamientos asaltantes acechan acerca de sus próximas víctimas. En la oscuridad de los callejones pandilleros traman sus planes.
Los hombres depravados aman la oscuridad, ya que esconde sus malas acciones (Juan 3:19). Y aquí era una oportunidad perfecta? Un hombre solo con una mujer en la oscuridad. Nadie se habría dado cuenta, era la medianoche y todo el mundo estaba profundamente dormido. Ni probablemente se han atendido, de haber tomado nota. Ruth era un extranjera y, peor aún, una moabita. Desde los días de Moisés cuando los moabitas se negaron a permitir el paso a través de sus tierras y Balaam incluso contrató para maldecir a los hijos de Israel, no habia existido amor entre estas dos naciones. Por otra parte, Boaz era rico, y todo el mundo sabe que los ricos toman lo que quieren. Pero Boaz era un hombre de honor e integridad. Incluso en la oscuridad.
Dios espera que usted y yo nos comportemos en la oscuridad, lo mismo que lo que hacemos a la luz. No hace ninguna diferencia si nadie está mirando. Ni siquiera importa que nunca serán descubiertos nuestras malas acciones. Todavía hay Uno que conoce y se preocupa. El salmista nos recuerda que "la oscuridad y la luz son iguales a [Dios]" (Salmo 139:12). La oscuridad no es el momento de correr el riesgo, es el momento de demostrar su carácter.
Asegúrese de que Dios puede confiar en usted en la oscuridad. Pídale que le dé la consistencia de carácter que se ve afectada por las circunstancias. Sea lo más fiel al Señor cuando sus acciones están ocultos como cuando están a la intemperie. Algún día, usted estará contento de haberlo hecho.
Lo que una persona está en la oscuridad es lo que una persona realmente es.