09/03/2024
Existe una prosperidad que no es de este mundo, ni pasajera, que no desaparece con el tiempo, sino que se mantiene en cualquier situación. Es la prosperidad que proviene de Dios, aquella que es eterna, la cual no se basa en la riqueza material que puedas tener, sino en el crecimiento de tu ser interior. Es cierto que Dios desea que prosperes en todo, pero esto sucede a medida que tu alma prospera, es decir, cada vez que superas tus temores y crisis, creces como ser humano y mejoras día a día. Josué 1.8: Nunca dejes de leer este libro de la ley. Medita en él día y noche para que actúes conforme a todo lo escrito en él. Así harás que tu camino prospere y te irá bien. Muchas personas prosperan sin tener a Dios en sus corazones, pero no disfrutan de esta prosperidad porque no meditan en la palabra de Dios. Prefieren alejarse de sus mandamientos y estatutos. Al final, son personas que solo tuvieron una buena temporada, pero no la dicha de vivir en libertad. Dios no quiere que sus hijos pasen por eso, por eso, antes de volverte próspero te formará para que no te pierdas por causa del dinero, ya que "la raíz de todos los males es el amor al dinero". Por lo tanto, debes caminar conforme a los fundamentos que el Padre estableció en la Biblia para que vivas bien y tu camino sea próspero. Ama a Dios sobre todas las cosas, que sea lo primero en tu vida, y él se complacerá en ti, bendiciendo todo lo que hagas, obteniendo el favor de los hombres y su gracia te acompañará a donde vayas. Deuteronomio 8.18. Acuérdate del Señor tu Dios, pues él te da la fuerza necesaria para alcanzar esa prosperidad, para confirmar la alianza que les juró a tus padres, como sucede todavía hoy.