10/10/2025
El hombre equivocado te enseña que puedes hacerlo todo sola, porque el equivocado te deja con la nevera vacía y los niños enfermos, mientras él descansa porque tuvo un día pesado. Te deja a ti haciendo malabares, trabajando, cocinando, ayudando con las tareas, pagando las cuentas, lavando los platos y todavía sonriendo para no discutir. Eres tú la que se levanta antes que el sol, la que se duerme con el cuerpo molido, la que arregla el uniforme del niño mientras él revisa el celular. Has aprendido a ser jefa, enfermera, psicóloga, mecánica y hasta albañil cuando se daña algo. Y claro, ya no pides ayuda porque te cansaste de hacerlo, porque él siempre dice ya voy y nunca va. Pero llega un día en que dejas de rogar compañía y entiendes que lo hacías todo sola porque siempre fuiste capaz. Y entonces aparece alguien diferente, el hombre correcto, el que te demuestra que sí puedes, pero que ya no tienes que hacerlo sola. Uno que no se siente menos porque tú brillas, uno que cocina contigo, que carga las bolsas, que pregunta ¿descansaste? Ahí entiendes que sí podías hacerlo todo, pero con el hombre correcto ya no tienes que hacerlo sola.