24/08/2025
¡Hola mis hermanos! un abrazo y muchas bendiciones para ustedes.
Con respecto al evangelio de Mateo 5:3
“Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.”
Muchos tienden confundirse; específicamente con la frase, ❞𝒑𝒐𝒃𝒓𝒆𝒔 𝒅𝒆 𝒆𝒔𝒑𝒊́𝒓𝒊𝒕𝒖❞ y me gustaría compartirle algo que es de gozo y paz para nosotros, los fieles de nuestro señor y salvador Jesucristo.
La palabra espíritu en este texto no se refiere al Espíritu de Dios, si no a nuestro espíritu humano, la parte mas profunda de nuestro ser, el órgano con el cual tenemos contacto con Dios, con el cual aprehendemos, y "conectamos" las cosas espirituales. Sí, así es mi hermano o hermana, esa parte que te hace hacer esas cosas por las cuales el mundo nos llama locos, y por las que desechan todo los frutos de esta conexión espiritual entre nosotros y nuestro Papá.
Es el contacto que tenemos con Dios, lo que hace "Clic" con Él. Por consiguiente, para aprender y poseer el reino de los cielos necesitamos ser "pobres de espíritu".
¿Para qué?
Esto porqué necesitamos ser vaciados, descargados, en esta parte de nuestro ser. Necesitamos dejar de lado nuestro orgullo, nuestro yo, eso que te hace tener la razón mas no la verdad (que es Jesús); ésto, para que el Espíritu de Dios pueda caber con libertad y de esa forma mengüemos nosotros, y Él; de esa forma, se fortalezca en nosotros, para que el crezca y entonces los frutos de su espíritu serán visibles, Gálatas 5: 22-23.
No esta de menos mencionar lo siguiente:
La palabra para espíritu en el griego usada en este verso es: 𝑷𝒏𝒖́𝒆𝒎𝒂 que traduce como "corriente de aire, es decir respiración (soplo) o brisa; por analogía o figurativamente un espíritu es decir (humano) el alma racional.
En conclusión interpretativa, es aquello que se le ha otorgado un aliento de vida. Interesante ¿no?
Esto nos recuerda a GÉNESIS 2:7 que dice:
“Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sᴏᴘʟᴏ́ ᴇɴ sᴜ ɴᴀʀɪᴢ ᴀʟɪᴇɴᴛᴏ ᴅᴇ ᴠɪᴅᴀ, y fue el hombre un ser viviente.”
Interesante como se conecta todo con la creación del hombre en el principio de la creación cuando Dios nos dio el soplo de vida.