06/05/2021
_*UN GRITO DE DOLOR*_
_"Jesús lloró"._
Juan 11:35
No queda claro si la gente se agolpaba al rededor de Jesús por Jesús mismo o, sencillamente porque mostraban su solidaridad con las hermanas de Lázaro. En uno u otro caso daba igual. _Independientemente del acontecimiento que generen nuestros encuentros, necesitamos acercarnos y renovar nuestros afectos._
Muchas personas se vuelven indiferentes por las decepciones y desengaños, por las experiencias vividas. Sin embargo, negarnos al amor y al más puro sentimiento no parece lo más aconsejable. No resulta saludable negar un poco de solidaridad a nadie, como tampoco parece inteligente cerrarnos a ser objetos de la expresión de afecto de alguien.
Una pérdida, como fue el caso del fallecimiento de Lázaro, es mucho más que una justificación para mostrarnos cercanos y solidarios para quien experimenta dolor como consecuencia de lo ocurrido. El amigo, el compañero debe actuar como la sangre ante la ocurrencia de una herida, ante la cual brota la sangre con espontaneidad.
_¡Qué bueno, qué gratificante y qué satisfactorio es cuando nos sentimos acompañados en medio del dolor, la tristeza y la soledad!_
Independientemente de la contextura física tenemos una fibra humana, que se alegra y sufre, que siente. Que no nos invada el razonamiento, es mejor equivocarse dando más, que cometer el error de ser indiferentes, ser insensibles e indolentes.
Jesús dio su corazón, lloró como lo hacían las hermanas, los amigos, los vecinos, lloró como muestra de cercanía, de afecto, de solidaridad, de amor, de pena, de dolor.
_«¡Oh Dios, consuélanos ahora!»_ 🐸
Fe, Amor, Esperanza