02/02/2025
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¡EL DIBUJO FEO!. La maestra de escuela dominical Heidy Ovalles, encargada del ministerio infantil de nuestra congregación local, se pasó un año calendario enseñándoles personajes históricos de la Biblia a los pequeños de distintas clases por edades. Se procuraba que los infantes recibieran una enseñanza “in situ”, totalmente participativa e integral, ya que activa el aprendizaje cognitivo del niño.
Su misión era dejar por sentado en la mente de los infantes el valor de los héroes de la fe. Desde Noé hasta Jesús y sus discípulos, fueron sus más grandes referentes de valor y fe cristiana. Así que, se había señalado una fecha para que cada niño realizara un dibujo para una competencia de talentos con el personaje que más le impactó.
Llegó ese día tan esperado y por el escritorio de la maestra desfiló un sinfín de imágenes. Cuadros dibujados con acuarelas y lápices a colores, en su mayoría se mostraban al Cristo crucificado. A Noé en su arca, a David venciendo a Goliat o Moisés abriendo el mar rojo con su vara. Pero dentro de todos los dibujos resaltaba uno sumamente indescifrable, desagradable y grotesco.
La profesora Heidy le daba vueltas para tratar de entender el contenido de aquel pedazo de papel abigarrado. Le echó una ojeada punitiva a esa figura Dantesca y terror había sido plasmada. Un hombre mu**to, desmembrado, mallugado, sangrante, en medio de peñascos, en fin, una caricatura horrorosa. La maestra llegó a pensar que había que exorcizar a la pequeña de alguna posesión maligna que la llevó a dibujar aquella atrocidad. Al revisar el nombre al final decía: “Sairis”, era la que plasmó “aquello” tan desagradable.
La maestra pensó: —Que se podía esperar de la más distraída, la parlanchina, la que no prestaba atención y la que menos participaba en la clase. Respiró profundo y la llamó a capítulo y le preguntó: —¿Puedes explicarme tu…hermoso dibujo?—. Tratando de no manifestar sorna. La niña con una sonrisa de oreja a oreja le contestó: —Es Esteban mi héroe del valor, por no negar a Jesús recibió tantas pedradas—. Así deberíamos ser de valientes a lo “Esteban”.
Un n**o se le atoró en la garganta de aquella mujer tragando saliva amarga y emanó sudores fríos. Estaba atónita y a la vez ministrada. ¡Esa pintura fue la ganadora en el concurso ese domingo en la mañana!. Con el “dibujo feo” la maestra Ovalle había recibido la recompensa del trabajo de todo un año de labor espiritual.
¡Queridos míos!, el trabajo que hacemos no es en vano. Como dice Heidy Ovalle: “vale la pena levantarse temprano el sábado a preparar la clase dominical para el otro día en la iglesia para mis niños”. Cada esfuerzo en Dios que hagas tendrá su debida recompensa. En ocasiones por los escollos que se suscitan en el llamado, se nos hace necesario darle vuelta al papel, ya que no entendemos los resultados de los dibujos y garabatos difusos que vemos en el ministerio. Pero las mejores respuestas vienen de los pequeños, los más sinceros, los niños espirituales y del Grande, ese que nos comisionó para realizar esta labor tan encomiable de “enseñar” a los que tenemos a nuestro cargo.
Esto no se trata de entender mucho, nuestro trabajo se basa en obedecer. Otra buena noticia es que las pedradas que recibimos nunca serán tan grandes como las de Esteban y nuestras cruces no serán tan pesadas como la de Jesús. ¡Héroes de valor necesita Dios!, sobre todo en los momentos cuando el horizonte no pinta panoramas agradables y los paisajes que divisamos son “dibujos feos”, es el momento de cerrar los ojos en oración para que la mirada no se enfoque en las pedradas y perdamos la perspectiva del trabajo que debemos realizar.
A los “dibujos feos”, écheles una mirada bonita y verás que cada grabado desposeído de belleza tiene una recompensa hermosa de parte del Señor. ¡No hay dibujo feo si tu mirada está llena de amor!. Jenny Matos.