22/05/2026
Apóstol Juan Carlos Zelaya
▪︎Fe de los desconocidos▪︎
Jeremías 38:6–13
La historia de Ebed-melec, el etíope, nos enseña que la verdadera fe se demuestra con acciones y valentía. Aunque no era profeta ni alguien reconocido, decidió arriesgar su vida para defender al profeta Jeremías, porque entendía que era un hombre escogido por Dios. Mientras muchos guardaban silencio, él se levantó para interceder y actuar, creyendo que Dios respaldaría aquello que hacía. Su fe llamó la atención del rey y fue instrumento para rescatar a Jeremías del pozo donde había sido dejado.
Dios sigue buscando personas que no solo digan que creen, sino que lo manifiesten en medio de las pruebas y dificultades. Así como el oro es probado por el fuego, nuestra fe también es formada en los procesos, no para destruirnos, sino para preparar nuestra vida para el propósito de Dios. Los escogidos entienden que no vienen solamente a ocupar un lugar, sino a provocar la presencia de Dios y a mantenerse firmes en la brecha. Hay algo más grande que solo sobrevivir: vivir para cumplir el propósito eterno de Dios, creyendo que Él nos ha llamado a vivir y contar Sus maravillas.
¡¡MÁS QUE UNA IGLESIA, SOMOS UNA GRAN FAMILIA!!